El Diario de Lorenna: Más amor en navidad

Por Lorenna Pierre

Querido diario:

Como la mayoría, amo la navidad. Tengo tantos buenos recuerdos de mi niñez de esa época, y cada año me permito revivir esa niña que buscaba bajo el árbol los juguetes (en esos momentos es que lamento aún más haber crecido). Como me dijo alguien una vez: no sigas cumpliendo años, es una trampa.

Recuerdo, ya hace mucho tiempo, el día que me regalaron la limosina rosada de la Barbie. Me impactó más ese 25 de diciembre porque abrí los ojos a las cinco A.M. aproximadamente, pero no me atreví a bajar al primer nivel; mis padres me habían dicho que debía esperar que estuviese el sol afuera para bajar porque si Santa me veía se iba con todos los regalos. ¡Esos abusadores!

No con la misma inocencia, pero la navidad continúa uniendo a todas las familias. Los amigos vuelven a reconectar a pesar de estar ausentes en el año por la carga laboral. Las personas comemos con menos cargo de conciencia y siempre tenemos una excusa válida para compartir un vino en cualquier esquina… ¡es que es Navidad!

Todo esto se conserva, solo que con factores nuevos: la tecnología y el consumismo. Éstos dos aspectos le han restado al espíritu de esta celebración. Llegamos a las reuniones pendientes del celular por todas las obligaciones que dejamos al decidir socializar. Queremos estar en dos espacios al mismo tiempo a través de las redes sociales, haciendo que la experiencia se disfrute a medias.

Después está el afán por compartirlo, detalle que en muchos genera carga. ¿ Y el consumismo? Las calles se vuelven un caos total, provocando que lleguemos a los encuentros muy cargados. A eso súmale el diario que en el camino, por la misma desesperación presenciamos enfrentamientos con varios conductores. A veces somos nosotros los protagonistas.

Por último, nos concentramos en  regalar bienes.  Con esto no quiero decir que está mal hacerlo, querido diario. Lo que pasa es que eso no puede ser el centro. ¿Dónde quedó el regalar tiempo? ¿A dónde se fue el entregar amor? ¿O el obsequiar solidaridad a aquellos que necesitan una mano?

Ésos son los presentes más valiosos porque fortalecen las relaciones y hermosean el corazón. Nos dejamos envolver hasta convertirnos en Grinch de la navidad. Por eso es tan importante regresar, buscar la manera de hacer contacto con esa celebración llena de ilusiones, de amor y de paz.

Y sí, aunque tenga sus puntos negros, sigo amando mis fiestas navideñas. Lo que hago es concentrarme en ser fuente de energías positivas, regalo lo mejor de mí, esperando que eso sea luz en el camino. Porque no puedo cambiar la manera en la que avanza el mundo, pero sí puedo inspirar las transformaciones para lo que forman parte de mi mundo.

Los cambios no son el fin del mundo, son el inicio de uno nuevo.  #PoderCorazon


La cinemateca de Lore

¡Déjate contagiar del espíritu de la navidad!

Sabes que soy débil con las películas. Y en estas fiestas disfruto mucho aquellas que se ambientan en esta época del año.

¡Me ayudan a vivir la navidad de una manera más intensa! Hay muchas, pero aquí te comparto las sobresalientes.

Este es el momento perfecto para buscar tu comida favorita, algo de tomar, chequear si hay helado, arroparte y darle Play.

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