La relación improbable entre Trump y Emmanuel Macron

La invitación de Donald Trump a Emmanuel Macron a Washington es el último capítulo de una relación con altos y bajos entre Estados Unidos y Francia.

Por Felipe Herrera Aguirre

La semana pasada el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo llegar al Elíseo francés una invitación especial para Emmanuel Macron. Trump lo había elegido para que fuese el primer invitado de Estado a Washington en su era, y Macron no rehusó la cortesía.

Así fue como se concretó, a falta de que se lleve a cabo, el último capítulo en la extraña pero buena relación que han mantenido Emmanuel Macron y Donald Trump desde que se estrecharan largamente la mano en la cumbre de la Otan, en mayo.

Los dos presidentes son antagonistas que han construido un vínculo particular por representar ideales y valores opuestos. Mientras Trump rechaza el cambio climático, critica el acuerdo nuclear con Irán y la cooperación internacional económica y política, desde que Macron fue elegido presidente de Francia ha buscado ocupar el espacio que Estados Unidos ha dejado vacío.

Una relación que estaba condenada al fracaso, pero que extrañamente se ha construido hasta parecer una de las más estrechas entre Trump y un mandatario extranjero. Incluso más que con su halagado Vladimir Putin.

“A pesar de tener profundas diferencias en materia política, Macron tiene características que seducen a Trump: habla un inglés perfecto, ha trabajado en el mundo privado y en la banca, fue también un candidato de ruptura que ha transformado profundamente el paisaje político francés”, dice Florent Sardou, analista político internacional de la Universidad de Toulouse, Francia.

Trump quedó cautivado por los desfiles militares que vio en París el 14 de julio. Tanto, que intentó replicar el evento en Washington. A pesar de esto, sus ganas de seguir construyendo una relación amistosa con Macron pueden responder a la química que sintió el presidente de EEUU en la cumbre de la Otan en mayo, cuando Macron le sostuvo el apretón de manos.

Es como si hubiese pensado “este es de los míos”.

P&R

 

Florent Sardou

Florent Sardou

Analista político internacional de la Universidad de Toulouse, Francia.

Mientras Trump ha tenido problemas con Theresa May y Angela Merkel, parece llevarse bien con Macrón. ¿Por qué crees que se ha dado así?

Efectivamente Trump y Macron mantienen buenas relaciones personales. Trump multiplica los elogios: dijo en una entrevista con ITV en enero de este año que lo considera como un amigo y que “lo quiere mucho”.  Y en septiembre durante la reunión de la Asamblea general de la ONU dijo que el mandatario francés hacia un “super trabajo”.

Trump aprecio haber sido el invitado de honor durante el tradicional desfile militar del 14 de julio pasado en Paris. Ha quedado tan impresionado que buscar hacer lo mismo en Washington.

A pesar de tener profundas diferencias en materia política, Macron tiene características que seducen a Trump: habla un inglés perfecto, ha trabajado en el mundo privado y en la banca, fue también un candidato de ruptura que ha transformado profundamente el paisaje político francés. En la manera de gobernar: Macron pretende ser un presidente fuerte, promete muchos cambios y restaurar el peso de su país en el escenario internacional.

¿Por qué para Trump es importante Macrón, y por qué para Macrón es importante Trump?

– Para Macron, Trump es importante. No al revés. Macron aprovecha de la retirada de EEUU en los grandes asuntos internacionales (la defensa del libre comercio, Siria, lucha contra el cambio climático) para tratar de recuperar un cierto liderazgo en estos asuntos.

¿Refleja esta relación la historia entre Estados Unidos y Francia?

– Francia e EEUU son dos potencias que comparten una misma característica en el escenario internacional: son dos naciones que históricamente (por el impacto que tuvo sus revoluciones al nivel mundial) pretenden tener una vocación universal (los DDHH, la democracia, la paz entre las naciones).

Los EEUU de Trump, con su aislacionismo y su violencia verbal,  renuncian a ejercer un liderazgo moral universal. Macron trata de sacar provecho de esta retirada estadounidense para ser el líder moral del mundo: defensa del medio ambiente, de la ONU, del multilateralismo, de los DDHH.

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