El Diario de Lorenna: Todos cargamos nuestra cruz

Por Lorenna Pierre

Querido diario:

Hay días donde sostenerme me cuesta más de lo normal. Ponía en mis redes que “todos cargamos nuestra cruz”, porque a veces perdemos de vista las realidades de otros. Pensamos que lo que apreciamos a través de las redes o de conversaciones ligeras, es la realidad de cada quien.

Sí, hay periodos donde la vida fluye. Donde comenzamos a recibir buenas noticias y todo toma su curso. Muchos dicen que es recogiendo los frutos del esfuerzo, no sé. El punto es que ocurre.

Como escribí en el post: cambia el tamaño, cambia el peso, cambia el tiempo. Ahora, de experimentar periodos de prueba, nadie se libra. Ese momento donde debes buscar una respuesta o solución, sin tener ganas. Donde se pone de manifiesto tu carácter.

Todos tenemos instantes en los que no queremos salir pa’ parte, donde preferimos el silencio entre paredes, donde lo que nos apetece es comer mucho dulce y ver películas. Y ese es el “iceberg” del proceso, los síntomas de un corazón cansado. Eso pasa cuando ya tienes un tiempo luchando con “esa cruz”.

Es ahí donde requerimos fortalecer nuestra parte espiritual para que sea  humanamente posible salir de ahí. Y nuestra terquedad nos llevará a buscar en otras fuentes, hasta caer en esa verdad. No hay otra.

Como me digo a mi misma: te permito sentir el dolor, solo que no puedes quedarte en el. Ahí es donde se produce el milagro, donde inicia la transformación. Cuando podemos ver esas pruebas a la cara para decirles “¡Que no! Que esto será una oportunidad de crecimiento”.

Que usaremos esas faltas de ganas para entrar a todos los rincones de nuestro ser y poner en orden lo que no lo está. Así se convierte en un renacer. Así nos cargamos de fuerzas para lo que viene.

Porque si de algo estoy seguro, mi diario querido, es que los obstáculos se repiten una y otra vez en el caminar. Por eso debemos aprender las lecciones para no repetir las mismas páginas. Sólo así conseguiremos evolucionar como Dios espera.

Me doy chance de estar apagada unos días y luego, ¡a la carga! Sí, claro que me doy chance. Esta parte ha sido muy importante porque es la que me ha permitido mantener los píes sobre la tierra y la mirada al cielo. Es en ese momento de dolor cuando recuerdo que estoy lejos de ser perfecta y que solo el Señor tiene el control. Es necesario recordar eso, para que podamos volver a nuestro centro.

Y nada, me paro con agradecimiento por lo vivido y con ganas de disfrutar la vida. Esperando que lo bueno llegue, para poder respirar energía positiva,  porque hace falta un choque eléctrico. Sobre todo cuando esas experiencias tortuosas son largas y pesadas.

Pero sí, ahora más firme, más empática y con propósitos más claro. Y claro, más dependiente de Dios.

Cuando experimentes dificultades, recuerda que los diamantes se forman bajo presión.  #PoderCorazon


¡Actividades que aligeran la carga!

Lectura para el alma

Lectura para el alma

La lectura suele ser el medio de refugio de muchos. Este libro “Depresión espiritual” es perfecto para alimentar el alma, mientras tu mente se dispersa. Contiene 21 sermones de uno de los pastores más influyentes del cristianismo del siglo pasado, David Martyn Lloyd. Nos ayuda a recobrar la vitalidad y le gozo del cristiano. ¡Es vivificante!

 

 

 

 

 

 


Cuerpo sano, mente sana

mente sana

Las actividades al aire libre siempre serán fuentes de energía. Sabemos que el ejercicio libera en nuestro cuerpo las famosas endorfinas. Pero el ingrediente “al aire libre”, nos da una sensación de libertad muy especial. Corre por cualquiera de nuestros miradores, nada, practica yoga en el botánico, busca ese lugar donde puedas estar contigo mismo. ¡Será una tarde especial!


Busca experiencias,no cosas

Busca experiencias,no cosas

Un estudio arrojó que el 75% de las personas que invierten en viajes o cursos, experimentan más felicidad. Realiza esas que disfrutas, que siempre has querido hacer, o que representan un reto para ti. Ellas te llevarán a vivir nuevas emociones, pero sobre todo te impulsarán a saborear el presente, porque te desconectaras de las preocupaciones. ¡Vivirás el ahora!


Regálate un poco de amor propio

La mayoría de las veces, nuestras cargas están relacionadas a otros: que si problemas de seres queridos, o responsabilidades hacia otros, etc. Otras veces no. Pero en cualquiera de los casos, el dedicarnos tiempo para sentirnos mimados, nos alimenta el corazón. Así y regálate un masaje, logra ese cambio de ‘look’ que deseas y termina con ‘outfit’ que te gusta. ¡Florecerás!


 

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