¿Por qué los bolsillos fueron, y aún son, símbolos de estatus?

Desde los bolsillos de chaleco elaboradamente bordados de la década de 1700 a los bolsos cuidados de hoy, llevar cosas siempre ha sido un signo de privilegio.

Por Metro Internacional

Los bolsillos no fueron inventados en 1700, pero sí fue esa la época en la que fueron perfeccionados… en los abrigos de los hombres ricos.

Tener cosas es el máximo símbolo de estatus, así que hace sentido que si es que eras lo sufiicientemente rico como para, digamos, llevar dinero en vez de cosas para hacer trueque, lo hicieras de la forma más estilosa posible.

“El siglo XVII fue un momento en el que se podían ver, en la silueta de los abrigos de los hombres, bolsillos muy decorados”, dice Caela Castillo, coautora de la última exhibición del Fashion Institue of Technology, “Pocket to Purses”.

La fascinante muestra de moda, ropa y accesorios, que es gratis y estará abierta hasta el 31 de marzo en el Museo del FIT, repasa tres siglos de evolución de los bolsillos y de la forma en que llevamos cosas. Y lo que esas cosas dicen sobre nosotros.


Los esclavos no podían tener bolsillos porque se creía que podía dar pie a actividades peligrosas. Los bolsillos les daban poder.


En ningún otro punto de la exhibición está tan bien graficada la idea de los bolsillos como símbolo de privilegio como en un retrato de George Washington en la época de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, en el que en pleno campo de batalla porta un pequeño diario en uno de los bolsillos de su chaqueta.

Detrás de él, en un caballo, va un esclavo, cuyas ropas simples no tienen ningún elemento práctico.

“Los esclavos no podían tener bolsillos porque se creía que podía dar pie a actividades peligrosas. Los bolsillos les daban poder”, explica Castillo. “En algo tan simple como un bolsillo quedaba demostrado un gran nivel de diferencia, algo que hoy damos por sentado”.

Al mismo tiempo, las mujeres que contaban con el privilegio de tener posesiones (sus esposos a menudo eran los que les llevaban las cosas que necesitaban) las portaban en un bolsillo liso que iba amarrado bajo sus faldas.

Era una forma bastante aburrida de llevar las cosas, por lo que no es sorprendente que, una vez pasada la moda de los bolsillos para hombres, estos fueran dando pie a los primeros bolsos de mujeres, a inicios del siglo XVIII.

“Esto simplemente cierra el círculo”, se ríe Castillo. “Con las siluetas a inicios de 1800, no había espacio para esos bolsillos, así que se transforaron en un artículo distinto. Habrían interrumpido las líneas limpias, rectas”.

La exhibición también hace un repaso a los primeros bolsos, que son en realidad más parecidos a un bolsillo portátil hechos en casa para regalarar a seres queridos (piensen en las pulseras de la amistad del siglo XIX).
Para las mujeres de clases más bajas, los bolsos dieron una oportunidad de libertad y de autosuficiencia, al ser artículos de venta.

Hay mucho más en la hustoria de los bolsillos y los bolsos, y de la división de género en cuando a su uso. Hay una cita famosa dicha por Christian Dior en los años ochenta: “Los hombres tienen bolsillos para guardar cosas, y las mujeres para decoración”. Mientras que, en los años 90, los llamados “amigos” de Joey Tribbiani lo ridiculizaron por llevar lo que burlonamente llamaron “bolsos para hombres”.

Por: Eva Kis
metro.us

Loading...
Revisa el siguiente artículo