El Diario de Lorenna: Mi relación con Dios

Por Lorenna Pierre

Querido diario:

Sé que suelo mencionar a Dios en mis escritos y con esto deduces que reconozco la importancia de una vida espiritual activa. Pero nunca te he hablado “claro y pelao” sobre este tema. Y qué mejor oportunidad para hacerlo, que esta Semana Santa.

Si, soy cristiana. Me da temor decirlo porque estoy conciente de todas las veces en las que le fallo al Señor, con pecados visibles que pueden resultar piedra de tropiezo para los demás.

Puedo ser la protagonista de frases típicas como “no me congrego, porque mírala a ella, es cristiana y chequea lo que hace”. O tan sencillo como que alguien entienda que una acción está correcto porque me usa de guía, en vez de la palabra. Cayendo en pecado por seguir mi actuar pecaminoso.

Aún así, el amor que tengo por Dios me lleva a reconocerlo cuantas veces sea necesario. Aparte de que ser cristianos inicia por creer que Jesucristo es nuestro Señor y salvador, y que será quien nos llevará a ser buenos. No que somos buenos y por eso Él nos acepta.

Por eso, luego de reconocer mis debilidades, busco fortalecerme una y otra vez a través de las escrituras y en una comunión constante con el Señor. Sé que le faltaré. También sé que mi arrepentimiento es lo que demuestra que tengo un corazón que ama y que se humilla delante de Él.

Lo maravilloso de todo es que, Dios en su infinita misericordia, nos da la oración como perfecta herramienta para luchar contra cualquiera de esas realidades que nos atormenta. Lo dice claro: no tenéis, porque no pedís.

Pido una y otra vez sabiduría y discernimiento, para poder caminar conforme a su propósito. Un trabajo arduo… eso sí, me llena de gozo. Porque el hacer la voluntad de Dios, trae contentamiento.

¿Sabes cuándo decido no darle la espalda a mi relación con el Señor? Cuando confirmo que es un privilegio ser llamado. Que no todos entienden el mensaje poderoso de las escrituras. Que no es a todos que nos quitan el velo para poder ver la verdad. Nuestra mente finita no puede comprender, si no recibe la ayuda del altísimo.

¿Y por qué me mantengo buscando de Él? Porque cuando estoy en su presencia, mi cuerpo y mi mente se llena de una paz que supera todo entendimiento.

Veo a personas que han caminado en la fe por muchos años y cómo reaccionan a las pruebas de la vida distinto a alguien que depende de sus fuerzas. Esos testimonios me hicieron y me hacen pensar: quiero eso que ellos tienen.

Así que, con días buenos y días malos, sabiendo que voy a caer una y otra vez, a veces tibia y a veces caliente, trabajando para poder estar más cerca de Él, aquí estoy. Gracias a su amor, puedo ser amor. Gracias a que me dio la vida, puedo disfrutar. Y gracias a que murió por mí en la cruz, puedo ser salva y vivir por la eternidad.

¿Cómo no ser cristiana?

Paz no es ausencia de aflicción, más bien es la presencia de Dios. #PoderCorazon


¡Lectura para el Espítiru!

Mero cristianismo

Mero cristianismo

Esta es una obra poderosa y práctica sobre la fe cristiana, que reúne las maravillosas charlas radiofónicas de C. S. Lewis que se transmitieron durante los tiempos de guerra. En las charlas él se proponía “explicar y defender las creencias que han sido común a casi todos los cristianos de todos los tiempos.”

 

 

 

 

 

 


Deseando a Dios

Deseando a Dios

Es un libro que destruye los paradigmas más comunes sobre nuestra relación con Dios. Piper revela que “no hay que elegir entre el deber y el placer de la vida cristiana”. Habla de que, para los seguidores de Jesús, el deber es un placer. Y nos dice que “perseguir la alegría máxima es necesario para glorificar a Dios”.

 

 

 

 

 

 


La Cinemateca de Lore

Cuarto de guerra  

Cuarto de guerra

Trata sobre la batalla espiritual, usando un cuarto para poder pelearlas. El director enfatiza que “como el ejército, deberíamos buscar a Dios para hallar la estrategia correcta antes de ir al combate. Por el combate, me refiero a los asuntos cotidianos que afrontamos en nuestra cultura.”

 

 

 

 

 

 


Hombres valientes

Hombres valientes

Es la historia de cuatro oficiales y un propósito: servir y proteger. Al asomarse las pruebas como padres, estos hombres se ven llamados a tener una comunión especial con el Señor. Y desean mover a todos los hombres posibles a hacer lo mismo: Criar a sus hijos en un camino que honre a Dios.

 

 

 

 

 

 


 

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