El Diario de Lorenna: Había una vez una niña…

Por Lorenna Pierre

Querido diario:

“Mí misma, tienes que comportarte como una adulta”, me repetía constantemente. Así me quitaba el permiso de hacer aquello que alimentaba a mi niña interior. Desde cantar a todo pulmón mientras bailaba, vestirme divertido, tener una agenda llena de colores, lanzarme a la piscina tipo bomba, hasta ir a un parque con orejas de Minnie. Todas esas conductas “inmaduras” que no se esperan de “una mujer vieja”.

Gracias a dios, el proceso de crecimiento que he vivido en los últimos años, me ha llevado a hacer contacto con esa persona que está dentro de mí. Y he confirmado que,  cuando la dejo ser, todo fluye mejor. ¡Me he sentido viva!

He podido ver que aceptar esa realidad, no me hace inmadura, ¡me hace feliz! Me rectifica que la sabiduría no es lo mismo que seriedad o formalidad constante. Que la sabiduría que se supone adquirimos con los años y que nos hace adultos capaces, es la misma que nos debe liberar de los prejuicios y las cárceles mentales.
¿Soy menos inteligente si me lanzo por la tirolesa? ¿O soy menos preparada si visto divertido, en vez de un típico traje sastre?

Claro, sé que hay una diferencia entre dejarme llevar por esa energía infantil y ser imprudente. También sé que hay líneas que debemos respetar para ser considerados con los demás. Y que hay tiempo para todo.
Pero en ese tiempo para todo incluyo huir de la monotonía dejándome llevar… deseo que tengamos esa capacidad salir de la rutina sin sentirnos menos “creciditos”.

Además, cuando somos capaces de hacerlo, no solo somos felices, hacemos felices a los demás. ¡Les ayudamos a soltar esa carcajada que les hará olvidar la carga del día!

Piensa, querido diario. Llegas donde esa persona que ha tenido un día duro. En vez de sentarte a hablar muy seriamente, le invitas a jugar Twister o Scrabble. ¿Ser como niños le hará sentirse mejor? Yo creo que sí.
O decides llevar ese ser querido a Disney, para que pueda regresar con ganas de vivir, porque su proceso de divorcio le ha marcado. ¿Darse permiso a divertirse le ayudará? También pienso que sí.

Por supuesto, al concluir el juego o regresar del viaje hay que enfrentar esa realidad, solo que ese alguien lo hará menos cargado y con esperanzas. Porque, gracias a que fue “nuevamente” niño, recordó que todo pasa.

Que aún a la peor de las tormentas le sigue un día soleado. Recordó que puede ser feliz, otra vez.  Sobre todo, se acordó que puede soñar.

Es que al hacer contacto con esa parte de ti, despiertas a esa criatura que fue  capaz de hacer maravillas con piedras y palitos. Y vuelves a creer en magia, quizás a medias, pero crees.

En mi caso sí volví a creer en magia cien por ciento; esa idea abstracta de “abracadabra” solo ha tomado nombre. Porque al final, lo que Dios hace es sorprendente, sin explicación e irrepetible.

Así que, diario, espero que todos nos atrevamos a ser como niños. Que nos olvidemos del “qué dirán” y que abracemos la vida. Que la amemos con la pasión que lo hace un niño, con esas ganas de volar, sin tantos temores o prejuicios, mirando el ahora. Que descarguemos las frustraciones con ese momento. Que pensemos como adultos, pero que sintamos como pequeños.

Por algo será que en la palabra dice: “En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. Ahí está el permiso.

Piensa como adulto, pero siente como niño. #PoderCorazon


¡Solo apto para adultos que se atreven a ser niños!

Tenemos ejemplos de personas que, sin haber obtenido el primer lugar, por su impulso lograron superar a aquellos que habían coronado como los sobresalientes. Trabajaron en ser su mejor versión, obteniendo muy buenos resultados:

1. ¡Nos fuimos al parque!:

Ya sabemos que es bueno salir de la monotonía. ¡Nada se compara a un día en un parque de diversiones! En nuestro país, hay ofertas temporales. ¡Atrévete a visitar una! O si está en tus posibilidades, visita cualquiera de los que están fuera del país, dispuesto a participar en todas las atracciones. ¡Todas!


2. ¿Regresamos a la mesa?

Cuando pensamos en “ser como niños” llegan a nuestra mente distintos juegos de mesa. Algunos ya no nos retan, pero otros siguen siendo clásicos adaptables. Puedes probar tu flexibilidad en Twister o probar tu destreza en Scrabble. ¿Y stop? Sigue siendo uno de mis favoritos.


3. Juegos modernos de la era digital:

 

 

 

 

¡Como olvidar a “Mario Bros” en todas su variaciones! Quizás puedas lograr agenciar una consola y divertirte por un rato. Hay también aplicaciones que te permiten llevar el entretenimiento contigo. Desde el Glow Jocket, Subway Surf, Heads Up para los amantes del cine, hasta Temple Run. ¡No hay excusas!

 

 


4. ¡La acción a todo dar! 

Si quieres ir un paso más allá, siempre será entretenido jugar a “la sillita” o inventar palabras en “el teléfono”. ¿Algo para hacer en pareja? “La búsqueda de tesoros” o “el topao”, como siempre vemos en los vídeos o en las películas. Para los fanáticos del canto, siempre está la opción del karaoke. ¿Más adrenalina? “Yo nunca”.


 

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