Así es la nueva vida de Lula en una celda

Vestido de naranja, vigilado siempre, en una sala de 12 m2 y tres comidas diarias

Por Metro Internacional

“Voy hasta allá para que sepan que no tengo miedo, que no voy a huir. Para que sepan que voy a probar mi inocencia”. Estas palabras fueron algunas de las tantas que expresó el ex presidente brasileño Lula da Silva el sábado en su última intervención pública, en momentos que Brasil vivía un clima de creciente tensión.

Todo comenzó el miércoles cuando el Supremo Tribunal Federal rechazó un habeas corpus de la defensa del ex mandatario que buscaba evitar su arresto, tras lo cual el juez Sergio Moro dio plazo hasta las 17:00 horas del viernes para que se entregara a cumplir su pena de 12 años de prisión por corrupción.
Sin embargo, el ex presidente no apareció.

En ese instante, se encontraba en la sede del Sindicato de los Trabjadores Metalúrgicos, la misma que presidió en los ‘70. Allí estuvo dos días y hasta donde la policía no quiso llegar a detenerlo, trasladándose toda la acción para el sábado.

En esa jornada hubo una misa en honor a Marisa Leticia, la fallecida esposa del otrora gobernante, por lo que se esperaba que tras esa actividad se concretara la entrega.

Y así fue, tal como lo indicó en el discurso que dio tras la ceremonia: “Voy a enfrentarlos ojo a ojo y voy a hacerles frente aceptando el cumplimiento de la orden”, expresó.

Salió del sindicato en Sao Paulo, pese a que sus simpatizantes le bloqueaban la salida. Llegó hasta la sede policial y fue llevado en helicóptero a Curitiba, al Complejo Médico Penal de Pinhais, donde se encuentra vestido de naranjo, en una celda de 12 metros cuadrados y acechado por un futuro incierto. La celda, lista hace dos semanas, era un alojamiento de policías de inteligencia, que fue adaptado para su detención, sin rejas y tiene un baño privado, con ducha caliente. Lula no podrá salir de la sala ni a los corredores, será vigilado las 24 diarias y recibirá tres comidas al día,

Pese a ser el candidato del Partido de los Trabajadores para las presidenciales de octubre y el líder en las encuestas, por ley Lula no puede ser postulante al estar condenado en segundo instancia. Pero, aún así, sus simpatizantes lo respaldan.

“Lula continuará siendo nuestro candidato, preso o no”, desafió Alexander Padilha, vicepresidente nacional de la tienda política.

Por Chistian Monzón

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