El Diario de Lorenna: La maravillosa tarea de “hacer nada”

Por Lorenna Pierre

Querido diario:

Todas las semanas me siento frente a ti para reflejar en tus páginas mis pensamientos y sentimientos. Y con la única intención de llegar a una conclusión que me permita dar el próximo paso.

Es un proceso que se da automáticamente: enciendo mi computadora, abro una hoja en blanco, pongo una canción que me trasmita paz y arranco. Hoy escogí “Debut” de Melanie Laurent. Y hoy, ocurrió algo extraño.
No siempre tengo claro el tema central; en otras ocasiones comienzo por un tópico y termino reflexionando sobre otro distinto. Pero, de que llega una confusión que necesito aclarar, siempre.

¿Qué fue lo diferente en esta ocasión? Que, más allá de hablarte del nuevo amor de mi casa (Godo, un perrito) y la manera en la que ha logrado armonía con Molly, no he encontrado nada que me inspire a crecer junto a ti.

Quizás es el resultado de días muy tranquilos. Me pasé el fin de semana entre cuatro paredes, viendo series y descansando. ¡Necesitaba justo eso! Tenía mucho que no dejaba a un lado las salidas planificadas o los “tengo que”, para hacer silencio y disfrutar de “hacer nada”.

Me encantó. También me permitió comprender lo acelerados que vamos y lo tanto que nos cuesta desconectarnos del exterior, luego de que arrancamos el “tren del éxito”. Ese famoso tren que tantos quieren empujarnos a tomar, que en ocasiones va disfrazado de “conquistar tus sueños”.

Ya te he confesado, querido diario, que soy de gasoil. Pero eso no quiere decir que no esté constantemente buscando salidas o entradas para llegar. Puedo ser muy persistente, y dedicar la mayoría de las horas de mi día a lograr mi propósito de vida o a impulsar el querer de los demás.

Por eso, como todos, me canso. A veces siento un desgaste emocional por mis situaciones y las de mis seres queridos, que caigo lista en mi cama. Otras es mi cuerpo que no responde como quiero, porque lo he llevado al límite.

Por una y otra razón, ‘goteo’. Esa frase de “nunca sabes que tan fuerte eres, hasta que es la única opción que tienes”, me pasa. Sé que soy una de muchos. Suelo hacer un descanso activo, ese donde me voy a la playa con mi pareja a respirar aire fresco, o a caminar con mi amiga para despejar la mente. Hasta ir a comer con mi familia lo transformo en ese receso.

¿Pero darme permiso a desconectarme de los “tengo que” o “esa persona me necesita”? ¡Muy raro! Acabo de confirmar lo importante que es permitírmelo.

Porque el ruido del mundo a través de las redes, las exigencias impuestas por nosotros o por lo que nos rodea, el querer estar, nos envuelve. Es necesario ese espacio donde eres Dios, tú y nada más.

Y por esa razón es que no encontraba nada que me llevara a analizar algo contigo. Digo, creía yo.

Al final, esta ha sido una de las mejores lecciones: las largas pausas. Esos respiros que van acompañados de dejarse llevar, sin meditaciones o procesos maduros.

No una acción empujada por la tristeza, o por la confusión que deseamos descifrar. No, esa pausa no. Hablo de la que te carga de energías porque disfrutas de hacer nada. Sin darte cuenta de que, haciendo nada, lo estas haciendo todo y al mismo tiempo.

Parte de nuestro deber, es el placer de descansar. #PoderCorazon


¡Mis favoritas de #LaCinematecadeLore de los ultimos meses!

Las series españolas

 

 

Este fin de semana  de “hacer nada” retomé las series españolas. Tenía dudas, pues las primeras partes suelen superar a las segundas, pero debo confesar que las he disfrutado bastante (no he acabado, son largas). Está Velvet Collection, que contináa la famosa historia de Velvet. Y ya Netflix colocó la segunda temporada de “La Casa de Papel”. ¡Tiene a los seguidores de vuelta y media!

 

Píes en la tierra, corazón en el aire

 

 

Si estás en otra onda… Hay películas que te dejan esa sensación de realismo, mezclado con fantasía. Así es “The greatest Showman”, un musical que amé por contar la historia de ese hombre que encontró lo que le faltaba cuando lo perdió todo. Otra que nos lleva a movernos es “Darkest Hour”, que narra el momento importante Winston Churchill, cuando tuvo que defender sus creencias por encima de una nación.


Amor que conecta

 

 

En los fines de semana como el que tuve, el amor no puede faltar. Una que he repetido es “The Choice” por su mensaje poderoso sobre las decisiones importantes y cuáles son los valores que deben movernos. Está “Home Again” que es de esas películas ligeras, que divierten. Habla del amor propio. Y “The Judge” que narra la complicada relación de una familia. ¡Para todos los amores!


 

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