Quinto día de protestas deja unos 30 muertos en Nicaragua

El presidente Daniel Ortega reprime a protestantes con fuerzas policiales y militares, mientras tanto, simpatizantes de su partido saquean tiendas y supermercados del país.

Por José Denis Cruz @MetroNicaragua

La capital nicaragüense, Managua, amaneció este domingo en caos. Los enfrentamientos entre protestantes y agentes antimotines de la Policía Nacional han dejado cerca de 30 muertos a nivel nacional, informan organismos de derechos humanos y estudiantes universitarios. Una de las últimas víctimas fue el periodista Ángel Gahona, de la caribeña ciudad de Bluefields, abatido por un certero disparo, durante una transmisión en vivo por Facebook.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CNDH) reportó 27 personas muertas desde el miércoles, sin embargo, el Gobierno reconoció que 10 personas han fallecido en los enfrentamientos. Otros medios de comunicación reportaron hasta la madrugada del domingo más decesos, por lo que la cifra podría superar los treinta.

Los manifestantes acusaron a las fuerzas paramilitares aglutinadas en la Juventud Sandinista (JS) y a los antidisturbios de ser responsables de las muertes contabilizadas hasta ayer. El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, una voz crítica al Gobierno, pidió al presidente Daniel Ortega que deponga “su actitud arrogante, escuche al pueblo, ábrase a dialogar con toda la sociedad, sienta el dolor de tantas familias y colabore a la paz en el país”.

¿Por qué protesta Nicaragua?

Las protestas en el país iniciaron el pasado miércoles tras la inconformidad de la población a las reformas a la Seguridad Social, que aumenta de 6.25% a 7% la contribución de los trabajadores e impone a los pensionados una cuota de 5% para servicios médicos, mismos que eliminó el mandario nicaragüense este domingo. Sin embargo, las manifestantes no solo piden que el Gobierno dé marcha atrás a la reformas, sino que renuncie a su cargo tras una administración “corrupta y represora”.

En un principio las manifestaciones empezaron con jóvenes que se autoconvocaron a través de las redes sociales para oponerse a las reformas, pero pronto lograron el respaldo popular de diversos sectores del interior del país. Bastiones sandinistas como Estelí, León y el barrio indígena de Monimbó, en Masaya, se sumaron a dichas manifestaciones.

Censuran medios independientes
Con las manifestaciones también llegó la censura. El Gobierno ordenó al Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Corres (Telcor) que las empresas de televisión por cable sacaran del aire al canal de noticias 100% Noticias y otros dos, entre ellos uno de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

Empresarios condicionan diálogo

Aunque el Gobierno dio pie atrás con las reformas al aceptar dialogar con el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la gremial condicionó el sábado sentarse a la mesa si cesaba de inmediato la represión policial y la liberación de los detenidos durante los enfrentamientos.

Las tres condiciones planteadas por el Cosep son: cese inmediato a la represión de la Policía Nacional y de las fuerzas de choque afines al Gobierno y garantizar el derecho a la movilización pacífica; liberar de forma inmediata a los ciudadanos detenidos por ejercer su derecho a expresarse libre y pacíficamente; y restablecer y garantizar la irrestricta libertad de prensa y expresión.

El pronunciamiento del principal gremial del país se dio momentos después que el presidente brindara un mensaje a la nación, tras días sin dar la cara a una crisis que ha paralizado al país. “Esto que está aconteciendo en estos momentos en nuestro país no tiene nombre”, dijo, acompañado de altos cargos de la Policía y el Estado Mayor del Ejército de Nicaragua.

“Cuando los que organizan este tipo de protesta vienen e incorporan a jóvenes, muchachos o adultos que han caído en la delincuencia, son delincuentes, ahí está el récord, lo tiene la Policía. Son miembros de pandillas”, denunció el mandatario sin mencionar la cantidad de heridos y muertos.

Después de su intervención, las protestas se acentuaron en todo el país en rechazo a las declaraciones del mandatario. Pobladores de la capital inmediatamente se autoconvocaron en las redes para realizar un “cacerolazo”. Mientras eso ocurría la, policía atacaba a universitarios atrincherados en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), en Managua. Al caer la tarde, los ciudadanos se concentraron en las principales avenidas de la capital y derribaron “árboles de la vida”, los símbolos del poder que la primera dama y vicepresidenta, Rosario Murillo, instaló en toda la ciudad. Luego, fueron replegados por miembros de la Juventud Sandinista y fuerzas antimotines, que lanzaron bombas lacrimógenas y balas de goma.

Pese al llamado de diversos sectores religiosos y empresariales a detener la represión, el Gobierno continúo atacando a los protestantes. Incluso envió tropas militares a varios puntos del país, mientras sus fuerzas de choque atacaron iglesias como la de Jinotepe, al oriente de Nicaragua, donde según el obispo Báez, estaban agrediendo con armas de fuego a los manifestantes.

Saqueos

La mañana del domingo los medios afines al Gobierno iniciaron a trasmitir en directo saqueos a supermercados y tiendas electrónicas de todo el país, sin que la Policía se presentara para evitarlos. Decenas de pobladores salían de los establecimientos con alimentos, ropa, electrodomésticos y celulares.

Hasta pasada las once de la mañana, Ortega desplegó a oficiales por los supermercados para resguardarlos, aunque las fotos en redes sociales mostraban a agentes antidisturbios con productos en manos. El Gobierno acusó a los jóvenes protestantes del saqueo, sin embargo estos dijeron que miembros de la Juventud Sandinista eran los responsables como parte de un plan del Ejecutivo para distraer la atención de las muertes.

En paralelo, y bajo el caos, los pobladores de la capital se desplazaron a los centros de compras para abastecerse de alimentos. Asimismo acudieron a las gasolineras a llenar los tanques de sus vehículos.

Tras las jornadas violentas presentadas en el país, el Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió un comunicado donde hace un llamado a la calma y condena cualquier acto de violencia y el uso de la fuerza de los policías en contra de los civiles nicaragüenses.

También el papa Francisco mostró su preocupación por Nicaragua. “Estoy preocupado por cuanto está sucediendo en estos días en Nicaragua, donde, tras una protesta social, se han producido enfrentamientos que han causado algunas víctimas”, expresó el pontífice.

En tanto la portavoz de la Alta Representante de la Unión Europea (UE), Federica Moguerini, consideró que la La violencia es inaceptable, y las diferencias solo pueden resolverse a través de un diálogo incluyente. “Cualquier protesta debe ser de forma estrictamente pacífica, y las fuerzas de seguridad pública deben actuar con máxima moderación”, instó.

“El respeto de la libertad de expresión y de reunión de forma pacífica según el derecho nacional e internacional, es esencial para la sociedad democrática. Además, la Constitución de Nicaragua garantiza los medios libres e independientes de comunicación. La UE está dispuesta a apoyar el diálogo amplio e inclusivo entre todos los sectores de la sociedad y el Gobierno, y el fortalecimiento del estado de derecho en Nicaragua”, informó.

Las protestas continúan y el movimiento campesino que se ha opuesto a la construcción del canal interoceánico en Nicaragua han anunciado que se sumará a las marchas a nivel nacional, y a la vez piden al Cosep que convoque a un paro nacional. El gobierno de Daniel Ortega vive las protestas más intensas desde que volvió al poder en 2007. El caos y la incertidumbre reina en el país.

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