Catherine Millet: “Las feministas millennials deberían dejar de usar tanto las redes sociales”

La controvertida intelectual y opositora del movimiento Me Too habla del feminismo actual.

Por Luz Lancheros

Es crítica de arte, ensayista y escritora. Su libro “La vida sexual de Catherine M.”(2001) , donde contó su vida sexual y sus encuentros con múltiples amantes, fue un best seller. Pero también su nombre ha resonado en estas épocas del resurgir del feminismo, sobre todo en redes sociales, al firmar un estamento –junto con Catherine Deneuve y otras feministas francesas– contra el Me Too, donde acusa al movimiento de una caza de brujas que quiere imponer un nuevo puritanismo. En el marco de la 18ava Feria del Libro de Bogotá, la intelectual francesa habló con Metro sobre sus posturas.

¿Cómo podemos hablar de que no existe el patriarcado si en lugares como India, América Latina o África hay tantos casos impunes de violación, violencia de género y acoso sexual que la justicia y la sociedad ignoran?
–Es evidente que no formulo la misma apreciación sobre la situación como la conocemos en Francia y en países de Europa Occidental y otras partes del mundo. Sé muy bien que la situación de muchas mujeres en estos lugares es mucho más difícil y que los feminicidios son mucho más importantes que en nuestra sociedad. Pienso, sin embargo, que es necesario hoy en cualquier condición y situación – al menos en un país que no esté en guerra, porque un país en esta situación trae otros problemas, por supuesto, otras condiciones–, que en países como los nuestros, es importante no encerrar a las mujeres en la posición de la eterna víctima. Creo que las luchas deben ser llevadas independientemente de este encierro de la mujer en el papel de víctima. El hecho de que las mujeres se expresen hoy sobre estos problemas es importante. Sin embargo  –y esto fue lo que le critiqué al movimiento Me Too– el deseo de hacer justicia por uno mismo es problemático. Antes de eso hay que corregir la justicia oficial.

Entonces, ¿qué mecanismos propone usted, desde lo social y la iniciativa ciudadana, para que las mujeres sean favorecidas al abogar por justicia?

—Creo que existen asociaciones, por ejemplo, que ayudan a las mujeres y especialmente a mujeres en sectores populares que no tienen recursos para pagar abogados. También ayudan a que denuncien y que los perpetradores puedan ser juzgados. También es necesario que cualquier proceso que se inicie se haga de manera muy temprana. A menudo, los juicios llegan demasiado tarde. Y cuando esto pasa, es difícil obtener la verdad sobre los hechos y creo que el papel de estas asociaciones y movimientos feministas que acompañan a las mujeres que sufren violaciones sería explicar que hay que hablar inmediatamente, que tienen que hablarle inmediatamente a un abogado, a una asociación, que no deben guardar esto en secreto y que no hay vergüenza en haber sido violada.

Pero, ¿qué rescataría del movimiento Me Too? ¿Cree que el movimiento está limitado a una raza y cierta clase social?

—Es una de las cosas que me molestaron de este movimiento. Eran mujeres que mezclaban gestos inapropiados, movimientos, una seducción vulgar con una violación. Mezclaban las dos cosas.  Y este movimiento al menos en Francia tendió a tapar un poco los problemas “reales” con cuestiones que me parecen un poco más futiles. Le doy un ejemplo: muchas de las denuncias que se hicieron en redes sociales con el hashtag fueron para decir “un tipo me tocó en el metro, alguien me dijo groserías sobre mi cuerpo en un coctel, he trabajado con un bailarín que tenía gestos inapropiados conmigo”. Esto me pareció casi indecente en comparación con otros problemas.

¿De qué otros problemas estaríamos hablando? Además, ¿no cree que hay cosas que ya dejaron de ser normales, como el abuso de poder o el acoso sexual, que por lo menos en Latinoamérica sigue siendo gravísimo?

—Sí, claramente hay ejemplos de abuso de poder que toman una forma sexual en el mundo profesional. Y al menos nosotros en Francia tenemos una ley desde hace varios años que condena el acoso laboral y esto incluye el acoso en el mundo profesional. Pero sí, por supuesto, hay que luchar, es necesario. Ahora, pienso que lo que es muy importante son los asuntos de desigualdad en el trabajo. Esto es importante. Porque una mujer que se afirma en el trabajo, se vuelve más fuerte en sus relaciones personales con los hombres, la protege, de cierta manera.

¿Cómo evalúa el papel de las gimnastas estadounidenses en el caso contra Larry Nassar y las estrellas de Hollywood en este movimiento?

—Tiendo a pensar que más bien puso mucha confusión en el movimiento feminista y en las corrientes feministas. Me parece que una joven actriz en Hollywood tiene la posibilidad de darle una cachetada a un hombre que la moleste. Me sorprende la diferencia de reacción entre las actrices americanas y francesas. Catherine Deneuve firmó nuestra tribuna. Juliette Binoche dio una entrevista en “Le Monde”, contando que cuando se encontró en una situación así, decidió decirle que no a este productor. Hay una diferencia cultural entre Francia y Estados Unidos.

Entonces, está de acuerdo con la frase que dicen muchos hombres hoy: “¿A las mujeres no se les puede decir nada?”

—Sí, pero depende de a cuáles mujeres. Ahora, ese es el peligro generado por este movimiento Me Too. Tengo, por ejemplo, un amigo al que acusaron de declaraciones sexistas y es un bailarín y después de esto se canceló su espectáculo. Esto me pareció muy grave, porque él no violó a las mujeres que lo acusaron de esto.

Entonces, ¿qué comportamientos entre hombres y mujeres serían igualitarios y generarían respeto mutuo?

—Creo que la respuesta tiene que ver con el comportamiento de cada mujer. No veo muy bien cómo se podría codificar en nuestra sociedad relaciones íntimas entre hombres y mujeres. Es responsabilidad de cada una encontrar o construir sus propios medios de defensa contra comportamientos masculinos irrespetuosos o brutales. Pienso que lo que pertenece a la intimidad entre los dos, debe permanecer ahí.

Pero eso argumentan cuando se habla de violencia intrafamiliar, por ejemplo.

—Bueno, ahí estoy de acuerdo :si es un delito se debe condenar. Y es importante que la sociedad esté en alerta contra estos fenómenos y se organice contra estos fenómenos, pero esto es diferente. Hay un fenómeno reciente en Francia que es que en los estratos muy desfavorecidos alrededor de París, gente que vive en condiciones difíciles, el negocio de la prostitución está creciendo mucho y cada vez más en comparación con el de las drogas. Esto es un problema real, no solo es violación sino explotación de estas mujeres por hombres muy jóvenes y me parece igual de grave que la violación y ahí la sociedad debe actuar.

Hay otra dicotomía. El ataque/ celebración hacia mujeres como Kim Kardashian o las actrices porno, a las que también señalan de simbolizar la “cosificación” de la mujer. ¿Esto está relacionado con el puritanismo que usted ataca?

—Sí, creo que formular este tipo de apreciaciones es formular un cierto tipo de puritanismo, ¿ Por qué las mujeres deberían entrar todas en la misma definición, si algunas quieren mostrar una imagen hipersexualizada? Están en su pleno derecho, no me molesta. Pero, me parece que las generaciones más jóvenes están en una posición contradictoria, porque están en una posición muy acusadora contra los chicos que tienen comportamientos inapropiados hacia ella, pero al mismo tiempo admiran a mujeres como Kim Kardashian y se visten como ella.

El problema es que también se reduce la mujer –y el sexo– a la objetificación. La mujer no puede salir de ese relato.

—Así es, yo creo que la gente que insiste mucho en este punto no es capaz de diferenciar la persona misma y la imagen que la persona puede querer dar de sí misma.  Usted puede ser una mujer con responsabilidades profesionales y ahí no es un objeto, pero le puede gustar pretender o jugar a ser un objeto por medio de una forma de vestir o maquillarse muy seductoramente y entrar en este juego, pero es una imagen, mas no necesariamente dice algo sobre su verdad interior.

Y por último, ¿qué le diría a esta feminista millennial que se ha apropiado del movimiento Me Too en redes sociales?

—Yo le diría que use menos las redes sociales. Y este tema de las relaciones generacionales no debe absorber toda su vida. Pienso que primero, en lo profesional debe estar feliz en su trabajo y que esto le dará fuerza.

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