El mundo lo odia, pero Donald Trump no cede

Repudio total ante la “cruel e inhumana” ley estadounidense de “tolerancia cero” que está separando a miles de niños de sus padres inmigrantes que cruzan ilegalmente la frontera común hacia Estados Unidos

Por Agencias

El presidente de EEUU Donald Trump defendió las políticas de protección fronteriza de su gobierno frente al aumento de la indignación en el país y el mundo por la separación forzosa de los niños migrantes de sus padres.

Se necesitan medidas estrictas para combatir la inmigración ilegal, afirmó el mandatario, quien declaró: “Estados Unidos no será un campamento de migrantes ni un centro de refugiados. No durante mi presidencia”.

Imágenes de niños detenidos en jaulas alimentaron las declaraciones de condena por parte tanto de los demócratas como los republicanos, de cuatro ex primeras damas y de líderes evangélicos. Los niños son detenidos separados de sus padres, quienes son procesados bajo la política de “cero tolerancia” del gobierno para los cruces fronterizos ilegales.

Dos mil niños separados

Casi 2 mil niños fueron separados de sus familias durante un período de seis semanas entre abril y mayo, después que el secretario de Justicia Jeff Sessions anunció una política de “cero tolerancia” que ordena que todos los arrestados por entrar al país ilegalmente sean referidos a la fiscalía para que se les presenten cargos.

Los procedimientos anteriores contemplaban cargos limitados a integrantes de muchas familias, debido en parte a que las disposiciones prohíben detener a los menores con sus padres en virtud de que los niños no están acusados de delito alguno, a diferencia de los adultos.  Las actuales zonas de detención han atraído gran atención después de que periodistas accedieran el domingo a uno de esos lugares. En un centro de detención en McAllen, Texas, cientos de menores inmigrantes estaban encerrados en jaulas construidas con vallas metálicas. Una alojaba a 20 menores. Botellas de agua, bolsas de botanas y mantas térmicas estaban dispersas en el interior.

Funcionarios de la Casa Blanca han asumido en privado la política como una táctica negociadora para ganar votos para construir un muro fronterizo y endurecer las leyes de inmigración del país.

No obstante, un coro de indignación y condena ha aumentado de volumen y diversidad. El reverendo Franklin Graham, viejo aliado de Trump, calificó la política de “deplorable”. Varios grupos religiosos, entre ellos algunos conservadores, exigen que se ponga fin a la práctica de separar a los niños migrantes de sus padres, y la ex primera dama Laura Bush la llamó “cruel” e “inmoral”.

Loading...
Revisa el siguiente artículo