El Diario de Lorenna: El gran poder de las palabras

Por Lorenna Piere

Querido diario:

“Las palabras tienen poder y no se recogen”, leí en un post de mi querida Janis. Mi profesión se centra justo en eso; en cultivar y usar bien las palabras para comunicar correctamente. En este oficio he aprendido la importancia que tienen. Pero debo confesar que la primera vez que verdaderamente comprendí qué tanto pueden penetrar el corazón o las ideas de alguien, fue hace muchos años, en medio de una disputa con mi hermana.

No recuerdo la razón por la cuál inició el pleito, lo que no olvidaré es la frase hiriente que mencioné (no me atrevo ni a repetirla), y como ella reaccionó. ¡Me dio un ‘trompón’ tan fuerte, que corrí al baño a llorar! Ella, tan buena como siempre, corrió detrás de mí para pedirme perdón por haber actuado así.

Duró un rato del otro lado de la puerta, preocupada. ¿Y yo? Aparte de adolorida (fue en el mismo centro de la espalda, con el puño cerrado), impactada porque lo que le dije, la lastimó más que cualquier golpe. Ahí fue que comprendí el verdadero poder de las expresiones.

De este principio es que parte la famosa ley de atracción. Y aunque no soy del equipo que cree en todos los fundamentos que conforman esta filosofía, sí me uno a los que proclaman que nuestras expresiones reflejan lo que está en lo más profundo de nuestro ser.

Soy una persona impulsiva, así que ha sido una lección difícil de aprender el “controlar lo que digo”. Con los años he conseguido manejar mi carácter, y en este proceso he confirmado que no es que cambias tus ideas o que aprendes a simplemente ser prudente, es que cambias desde el corazón.

Lo que me ha ayudado, mi querido diario, es comprender que todos cargamos una cruz distinta. Esa empatía es la que me ha llevado a manejar mis frustraciones, para así evitar los abruptos. Me ha ayudado el aceptarme imperfecta, para así tolerar las críticas.

He entendido que los demás no son responsables de mi mal día y, por ende, no deben pagar por ello. Y que, cuando alguien merece poco nuestro amor, es cuando más lo necesita.

Como todos, he sido lastimada por comentarios o duras frases pronunciadas hacia mí. Sé cómo se siente ser lastimado. Y sé que las palabras más hirientes suelen venir de aquellos que más te quieren porque son los que más te conocen. Y como me pasó con mi hermana, viene el remordimiento, seguido de un perdón que no siempre restaura la relación.

Lo que decimos, impacta. Cómo hacemos sentir a los demás, cuenta. Por eso, debemos buscar la manera de que nuestro corazón cultive la misericordia para que, el día de mañana, podamos responder con amor.

Como le dije a una amiga una vez: siempre habrá una manera correcta de decir las cosas. Es cuestión de asumir que es nuestra responsabilidad, que lo que decimos y cómo lo hacemos, no habla de los demás, habla de nosotros. Solo de nosotros.

Si dominas tus palabras, dominas tus pensamientos. #PoderCorazon


Discursos pronunciados por oradores que cultivaron multitudes

Batalla de Winston Churchiil

Batalla de Winston Churchiil

El histórico discurso que el Primer Ministro británico Winston Churchill pronunció ante la Casa de los Comunes, el 13 de mayo de 1940, en el contexto de la Batalla de Francia. Dijo esta frase que ha quedado en los libros: “A esta Cámara, tal como le dije a aquellos que se han unido a este Gobierno: No tengo nada que ofrecer, sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.

 

 

 

 

 

 


La primera vez de John F. Kennedy

La primera vez de John F. Kennedy

El 20 de enero de 1961, día de su investidura, Kennedy pronunció uno de los grandes discursos de la política del Siglo XX. Con una duración de 14 minutos, es el más corto de la historia de los Estados Unidos. Expresó estas palabras: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.”

 

 

 

 

 

 

 


Barack Obama sí puede

Barack Obama sí puede

Su carisma le dio la victoria. El presidente de los EEUU Barack Obama usó la frase “Sí, yo puedo” en su discurso del 8 de enero de 2008 en New Hampshire. El ‘Yes We Can’ no sólo se convirtió en su slogan de campaña, sino que inspiró a millones de voluntarios y donantes a unirse a la campaña del entonces Senador de Illinois.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Steve Jobs contagiando amor

Steve Jobs contagiando amor

No podía faltar este discurso del genio Steve Jobs. Posiblemente es el discurso más inspirador que circula por Youtube, y uno de los más vistos. Las palabras del cofundador de Apple ante los alumnos la universidad de Stanford en 2005 que en resumen sería: “Encuentra lo que amas”. No solo era bueno con la tecnología, también lo era con las palabras.

 

 

 

 

 

 


El sueño de Martin Luther King

El sueño de Martin Luther King

En aquel 28 de agosto del 1963 más de 250.000 personas se dieron cita para escuchar las palabras de Luther King en pro de los derechos de la igualdad entre negros y blancos. Había ensayado varias veces ese discurso en otros escenarios. Dijo: “Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación donde serán juzgados, no por el color de su piel, sino por su carácter”.

 


Jesucristo… no hay comparación.

Jesucristo…

No se trata de un discurso, en su caso todas las oraciones construidas movieron el mundo, y lo siguen haciendo. Aquí no podemos resaltar una frase o un encuentro. Es todo, absolutamente todo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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