“Me aventaron como animal, fue una gran injusticia”

Doña Miriam del Socorro Matus, reconocida anciana que regala su venta de agua helada en las manifestaciones contra el Gobierno de Nicaragua fue detenida el domingo en Managua y trasladada a la cárcel El Chipote. El repudio generalizado a la detención hizo que más tarde fuera liberada.

Por URIEL VELÁSQUEZ Metro World News

A sus 78 años Miriam del Socorro Matus, conocida como “doña Coquito” en Nicaragua, jamás había sido detenida. El domingo cuando se disponía participar en una marcha contra el Gobierno que saldría del sector del mercado Iván Montenegro fue violentamente arrestada por oficiales de las Fuerzas Especiales de la Policía: la tomaron del cuello, la tiraron a la tina de una patrulla y se la llevaron a la cárcel El Chipote. Ella se desmayó y por un momento dice que perdió el conocimiento.

En su condición de anciana pidió compasión a los uniformados. Estaba ida y no entendía por qué se la llevaban. Las personas que presenciaron la detención intentaron impedirla pero varios antimotines llegaron a reforzar a los agentes conocidos como “boinas rojas”. No tuvieron compasión.


18

de mayo fue el día en que “doña Coquito” regaló su venta de agua helada entre los protestantes que se encontraban en las afueras del Seminario de Fátima, mientras se desarrollaba el Diálogo Nacional, transformándose en un nuevo icono de los opositores al gobierno de Nicaragua.


“Esta vieja no merece consideración”, dijo un oficial. “Esta es la vieja vandálica, va de viaje también”, dijo un antimotín.

“En El Chipote no me trataron mal, los que me maltrataron fueron los policías boinas rojas que me detuvieron. Me agarraron del cuello y como no me pude subir por mi cuenta porque tengo problemas en una rodilla, me aventaron como animal a la patrulla. Fue una gran injusticia”, narró la anciana a El Nuevo Diario.

“Al sentirme demasiado oprimida y con dolor, me desmayé, perdí el conocimiento por un momento”, aseguró tras ser liberada.

Junto a doña Mirian fue detenido un hombre y dos mujeres más, una de ellas es una recurrente participante de las protestas que llega a bailar al son de marimbas con su traje folclórico e intentó evitar la detención ilegal de la anciana.


|Bismarck Picado

Me agarraron del cuello y como no me pude subir por mi cuenta porque tengo problemas en una rodilla, me aventaron como chancha a la patrulla. Fue una gran injusticia, Miriam del Socorro Matus, de 78 años.

 


Tras permanecer en El Chipote por más de una hora, doña Coquito fue liberada junto a una de las mujeres que fue detenida con ella.

“A la señora que vestía el traje folclórico y a mí nos fueron a dejar a nuestras casas, pero en El Chipote se quedó un hombre y una mujer que llegaron con nosotras”, detalló.

Quieren que deje de marchar

Según doña Miriam del Socorro Matus, los oficiales que la detuvieron y quienes la recibieron en El Chipote le ordenaron en reiteradas ocasiones que dejara de marchar.

Ella se negó todo el tiempo y dijo que seguiría en las calles “porque esta es mi lucha y no la voy a dejar”. Pensó que la dejarían detenida.

“Como yo les decía que no iba dejar de marchar, ellos como molestos me decía que no era para mí y que solo me estaban usando. Yo no les hice caso y pensé que ahí me iban a dejar metida. No me importaba si me dejaban presa porque sabía que iba estar con las muchachas que se han llevado y ellas no me iban a dejar sola”, explicó.

Lamenta represión

Doña Coquito lamentó cómo la Policía ha impedido la realización de las últimas marchas contra el Gobierno en Managua y la continuidad de las detenciones contra manifestantes.

“¿Por qué Daniel no nos deja marchar en paz? A ellos no se les perturba, no se les dice nada. En cambio nosotros somos ofendidos, agredidos, detenidos y hasta matan. Esto no puede seguir sucediendo en este país. Mandar a perseguirnos como si fuéramos delincuentes no es de un presidente”, dijo entre lágrimas.

Doña Coquito tomó notoriedad entre los manifestantes opositores al Gobierno porque el pasado 18 de mayo regaló su venta de agua helada entre los protestantes que se encontraban en las afueras del Seminario de Fátima, mientras se desarrollaba el Diálogo Nacional.

 

Denunció que el pasado viernes simpatizantes sandinistas la amenazaron con dispararle en los pies para que no siguiera marchando. El asedio en su contra ha sido constante.

Pese a las amenazas dice que nada la detendrá. “Quiero libertad para Nicaragua. Siento el dolor de las madres y no me gustan las injusticias que está sufriendo este pueblo por eso voy a seguir”.

“Me conmueve demasiado ver llorar a las madres y morir a los jóvenes, ese dolor me lleva a estar en solidaridad con la gente.  Es necesario que el pueblo vea estas injusticias que estamos pasando. Lo mejor es que se vaya él (Daniel Ortega), ya gobernó bastante, esa es la paz que este pueblo necesita”, concluyó.

Loading...
Revisa el siguiente artículo