Las fortalezas de Jair Bolsonaro son sus principales demonios

Con la segunda vuelta presidencial de Brasil a la vuelta de la esquina, en Metro analizamos la propuesta delultraderechista que pueden jugar como un arma de doble filo

Por Francisca herrera [email protected]

Jair Bolsonaro, el candidato presidencial de Brasil que va a la cabeza en las encuestas, es una figura polémica que se ha encargado de apuntar a los principales problemas del país, economía, seguridad y corrupción, pero con un arma de doble filo, que si bien hoy en día le da muchos créditos también puede transformarse en uno de sus principales demonios.

Arna de doble filo

De la mano del economista e inversionista brasileño Paulo Guedes ha seducido al mundo empresarial con sus promesas de privatización, mayor control del gasto público, reducción de impuestos y terminar con el sistema de reparto de pensiones para poder sacar a flote a un país que tiene una deuda pública que alcanza el 80% de su producto interno bruto y que no ha tenido el crecimiento económico que se esperaba.

“Hay que ver como resulta la ejecución y la práctica de eso, ya que hay muchos gobiernos que han ganado con este tipo de discurso y luego han terminado peor que los que lo habían precedido”, advierte Francisco Castañeda, economista, y añade que “el impulso a una economía más abierta es un arma de doble filo si no se hace en forma gradual, incorporando todos los sectores (empresarial, sindical y la ciudadanía) y buscando consensos”.

En este contexto, Castañeda indica que “Macri está haciendo un poco lo mismo que promete hacer Bolsonaro, la economía Argentina está crujiendo porque no está preparada para ajustes a corto plazo de tal magnitud”, añade.

El país transandino perdió su capacidad de crédito, volvió al sistema crediticio local provocando un aumento en la inflación y se liberalizaron los servicios básicos impactando negativamente el bolsillo de los ciudadanos.

“Mi punto es que puede ser que la dirección sea la adecuada respecto a los objetivos de la reforma, pero la velocidad es muy rápida y la población no es capaz de absorber esos mayores costos y luego los que lo apoyan se transforman en oposición. Me temo que algo así puede pasar a Bolsonaro, si es que efectivamente gana las elecciones”.

 Mano dura

El ultraderechista, un congresista y ex capitán del ejército, es rechazado por muchos sectores debido a sus elogios de la dictadura militar brasileña y por comentarios racistas, misóginos y homofóbicos.

Sin embargo, ha conseguido amplio respaldo presentándose como la antítesis del Partido de los Trabajadores (PT) y el establishment en general. Apunta que no ha sido convicto de corrupción, a diferencia de muchos de los principales políticos del país, y promete combatir el delito y llenar su gabinete de generales y ex generales.

“Bolsonaro levanta banderas políticas que se creía que estaban en retroceso en América Latina, pero que parece ser que están adquiriendo un nuevo impulso y concretamente se trata de un pensamiento populista y nacionalista muy fuerte”, indica Marcos Ceballos, sociólogo.


57%

de intención de voto (dos puntos menos que la semana pasada) le da Bolsonaro la última encuesta Ibope


No obstante, advierte que “no todo el electorado sigue los postulados de los candidatos. Aquí hay un voto de protesta muy fuerte en contra de Lula y el PT que en parte creo que podría hacernos confundir, creer que la totalidad del electorado está alineado detrás de la propuesta ideológica, creo que no es así”.

Por otro lado, está el hecho de que “más del 60% de los votantes de Bolsonaro tiene menos de 30 años, es decir, no vivieron la dictadura ni la post dictadura en Brasil, estamos hablando de un electorado que no tiene una memoria respecto de las violaciones de los Derechos Humanos, la economía y la libertad de expresión”, puntualiza.


52

escaños en la Cámara Baja del Congreso, de un total de 405, son del partido del ultraderechista, superado solo por el PT con 56


Si Bolsonaro gana las elecciones sin duda su retórica agresiva tendrá un impacto en la región, donde Brasil es un país muy poderoso. Si bien quiere crear una “alianza liberal” junto a los países con gobiernos latinoamericanos de derecha, encuentra en Venezuela su gran piedra en el zapato, inclusive, ha hablado de derrocar al presidente Nicolás Maduro.

“Vamos a ver cual va a ser la reacción por parte de Maduro, que es una persona que no se queda por las reacciones, vamos a ver si eso llega a un entendimiento como vecinos o hay una confrontación, pero yo no creo que pase a mayores”, indica Fernández.

Y añade, “una cosa son los discursos de un candidato a la presidencia que busca traer votantes y otra es el gobierno, si es elegido”.


Creer que la totalidad del electorado está alineado detrás de la propuesta ideológica (de Bolsonaro), creo  no es así, Marcos Ceballos, sociólogo


El impulso a una economía más abierta es un arma de doble filo si no se hace en forma gradual y buscando consensos, Francisco Castañeda, economista


 

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