Quién está detrás de las frutillas contaminadas con agujas

El escándalo que tuvo con miedo a consumidores de frutillas en Australia ahora tiene culpable y arriesga 10 años de cárcel

Por FRESIA RAMÍREZ www.publimetro.cl

Su nombre es My Ut Trinh, pero es más conocida por sus cercanos como “Judy”. Tiene 50 años, oriunda de Caboolture y en septiembre fue la responsable de la alerta e investigación nacional por frutillas con un peligroso componente: agujas de coser.

Y es que no fue sólo la sorpresa de encontrar una aguja, sino que se registraron más de 230 incidentes en todo el país, en los que se involucraba a 68 marcas de frutillas.

De estas casi 70 marcas, más de la mitad tenía sede en Queensland, y esa fue la primera pista que dio con el paradero de “Judy”.

Por esta razón la mujer carga con siete cargos por contaminación de bienes con intención de causar pérdidas económicas y arriesga 10 años tras las rejas.

Por qué

My Ut Trinh llegó hace 20 años a Australia como refugiada desde Vietnam. Se desempeñaba como supervisora de recolectores de frutas en la granja Berry Licious, específicamente desde donde comenzaba el misterio.

Las opciones que se barajan son diversas, pero la más potente según la policía es el objetivo de perjudicar financieramente a su empleador.

El “rencor” y la “venganza” habrían sido motivantes para que Trinh insertara agujas en frutillas por horas entre el 2 y el 6 de septiembre.

Pero a pesar de la historia de venganza presentada por la policía, para el abogado de “Judy”, Michael Cridland los uniformados aún no llegan a la verdadera razón de por qué su clienta hizo eso.

Compleja investigación

La policía de Queensland dijo a la prensa que resolver este caso y llevar a la presunta culpable a la corte fue una de las investigaciones más difíciles que han realizado.

La operación fue multi-jurisdiccional, incluyendo Queensland Health, la Policía de Victoria y la Fuerza de Frontera Australiana y la Comisión Australiana de Inteligencia Criminal.

“Esta ha sido probablemente una de las investigaciones más difíciles de las que he participado. Es bastante singular”, dijo el detective John Walker, del comando estatal de delitos.

Todo comenzó en septiembre, cuando un joven de Brisbane sintió algo extraño tras comerse una frutilla. Tras descubrir de qué se trataba el joven fue llevado al hospital.

Las autoridades revisaron el producto en distintos supermercados Strathpine Center Woolworth, encontrándose agujas en otras dos tiendas en las ciudades de Victoria y Queensland. Más de cien casos fueron reportados a la policía, mientras los productos eran retirados del comercio.

A mediados de octubre, fue encontrado un pepino, que venía envasado por Woolworths, con un trozo de alambre insertado en su interior.

El sabotaje de frutillas, sector que genera unos 160 millones de dólares australianos, obligó a retirar miles de canastillas de esta fruta de los supermercados de Australia y a los agricultores a desechar varias toneladas de sus cultivos.

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