La guerra de Trump contra los medios de comunicación se intensifica

CNN fue a la justicia para revertir la revocación de credencial de prensa en la Casa Blanca de uno de sus corresponsales

Por Miguel Velazquez Metro World News

CNN recientemente presentó una demanda contra la administración de Trump en un esfuerzo por restablecer las credenciales su jefe de prensa en la Casa Blanca, el corresponsal Jim Acosta, quien se ha enfrentado con frecuencia con el presidente número 45.

“La revocación ilegal de estas credenciales viola la libertad de prensa de CNN y la Primera Enmienda de Acosta y sus derechos de la Quinta Enmienda al debido proceso”, dijo CNN en una declaración pública.

La administración de Trump, sin embargo, respondió que los medios tienen “casi 50 pases de periodistas titulares” y que Acosta “no es ni más ni menos especial” que el resto de los reporteros.

Metro habló con Jonathan Peters, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgia y Jane E. Kirtley, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Minnesota, para obtener más información.


Jonathan Peters Jonathan Peters, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgia

¿Hacia dónde se dirige Trumpen la ‘batalla legal’ contra los medios de comunicación?

– En un sentido técnico, este asunto está ahora ante un juez federal, y CNN está buscando la restauración inmediata de las credenciales de Jim Acosta o al menos la oportunidad de que un árbitro neutral revise el asunto; una declaración de que la revocación violó las Enmiendas Primera y Quinta, así como un estatuto federal que rige el funcionamiento de las agencias administrativas; y el reembolso de los costos legales de la CNN. En un sentido más amplio, se trata del derecho de una prensa libre y responsable para preguntar e informar sobre el presidente sin interferencias, y para garantizar que el presidente no tenga la oportunidad de seleccionar a los que lo cubren.

¿Cómo se desarrollará la situación?

– Estoy cada vez más convencido de que el presidente Trump, para citar a Lord Varys en el programa de televisión “Juego de tronos”, felizmente vería a este país arder si pudiera ser el rey de las cenizas. ¿Y dónde mejor para iniciar el fuego que la Primera Enmienda? No respeta la libertad de prensa ni el trabajo de los periodistas, y si le toma la palabra al presidente, basándose en lo que le dijo recientemente a Lesley Stahl de “60 minutos”, Trump ataca a la prensa para tratar de protegerse de la cobertura crítica. El presidente es un cobarde y un matón, y espero que este litigio le recuerde, o le enseñe, que la prensa no es su vasalla.

¿Deberíamos esperar más demandas legales?

–Un reportero le hizo esta pregunta a Trump recientemente: “Sr. Presidente, ¿cuánto tiempo va a dejar a Jim Acosta en el área de penalización?”. Trump respondió: “En lo que a mí respecta, no he tomado esa decisión. Pero podrían ser otros también”. Eso es preocupante y escalofriante. Si la Casa Blanca vuelve a hacer esto, si revoca las credenciales de otro reportero por razones igualmente vacías, ese reportero podría iniciar una acción legal, como lo hizo Acosta, contra el presidente. CNN y Acosta no son los únicos objetivos regulares de la ira de Trump. Sus otros objetivos son The New York Times y The Washington Post, y, bueno, cualquier otra organización de noticias que responsabilice a su administración. Eso, por supuesto, exime a Fox News.

¿Qué se pude esperar?

–Nuestro momento actual es crítico para las libertades de expresión y prensa. Trump denuncia a la prensa casi todos los días, y otros funcionarios electos están repitiendo su retórica. Los reporteros están siendo agredidos mientras cubren las protestas. Arrestados, también. Y demandados por los ricos. Mientras tanto, la opinión pública de la prensa es baja, y una encuesta reciente reveló que muchos estadounidenses están mal informados sobre la Primera Enmienda. Los periodistas individuales no pueden hacer su trabajo si la institución de la prensa está deslegitimada o si no se comprenden las protecciones legales para esa institución. Como he dicho antes, una prensa libre, aunque imperfecta, es el alma de una democracia saludable, en la que los periodistas son benefactores y beneficiarios de la Primera Enmienda: protegen y confían en sus libertades para informar a sus comunidades y permitir la participación democrática.


Jane E. Kirtley Jane E. Kirtley, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Minnesota

¿Cuáles son los posibles escenarios de la batalla de Trump contra los medios?

–Hay varios escenarios posibles. Lo más probable, a mi juicio, sería que la Casa Blanca restauraría en silencio el pase de prensa de Jim Acosta, y el caso se resolvería o sería retirado. Otra sería que el juez emitiera una orden obligando a la Casa Blanca a restablecer el pase. La Casa Blanca podría apelar ante tribunales superiores, incluido el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. O bien, el juez podría negar la moción de CNN, a lo que CNN podría apelar.

Incluso si el acceso de prensa de Acosta es reincorporado, el presidente Trump podría elegir no hablarle a Acosta en la conferencia de prensa.

Lo que está claro, en mi opinión, es que la incautación del pase de prensa de Acosta no se ajusta a los procedimientos establecidos para denegar o cancelar un pase de prensa. En otras palabras, la decisión del tribunal podría basarse únicamente en el hecho de que la administración no haya seguido estos protocolos, sin siquiera llegar a las cuestiones constitucionales (Primera y Quinta Enmienda) planteadas en la queja de CNN. Normalmente, si los tribunales inferiores pueden evitar abordar los problemas constitucionales para resolver un caso, lo harán.

¿Hemos visto algo similar antes?

–Hemos visto a líderes en otros países acusar a las organizaciones de noticias de difundir noticias falsas, y algunos países han promulgado leyes en su contra, con sanciones importantes. Algunos si estos países incluyen a Venezuela, Hungría, Kenia, Malasia, Rusia y Filipinas.

Es muy desafortunado que la administración de Trump se involucre en estas actividades. Como mínimo, envía un mensaje a los líderes de las sociedades autocráticas de que este es un comportamiento aceptable. Es definitivamente incompatible con la Primera Enmienda.


 

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