El resurgir del racismo en Alemania

Actualmente más de 8 millones de extranjeros viven en Alemania. Desde 2014 cientos de miles de refugiados llegaron buscando asilo. Ese mismo año grupos racistas comenzaron a manifestarse. Pero no fue hasta hace dos meses que todo se radicalizó.

Por Melissa Leyton

La noche del 26 de agosto en la ciudad de Chemnitz en Alemania, cambió radicalmente el ambiente en el país. La muerte de Daniel Hillig, supuestamente en manos un joven iraquí y otro sirio con un arma blanca luego de una fiesta, provocó que la discusión sobre el racismo y el conflicto migratorio vuelva a estar en el foco del pueblo germano.

Para muchos este incidente ha sido la gota que derramó el vaso. Quienes opinan así son los mismos que salen a la calle con carteles “Auslander raus” (Extranjeros fuera) y reclaman contra las políticas migratorias de la canciller Angela Merkel. Apuntan a que los inmigrantes provocarán la debacle de uno de los países más desarrollados del mundo.

Es que la muerte del hombre de 35 años de origen cubano alemán, encendió todas las alarmas. Esa misma tarde, el partido de ultra derecha AfD (Alternativa para Alemania, por sus siglas en alemán) hizo un llamado a manifestarse, y grupos de extrema derecha junto con neonazis salieron a las calles.

Según Gabriele Engelhardt, una secretaria alemana de 57 años, este día marcó un punto de inflexión para los 250 mil habitantes de Chemnitz. “Desde la muerte de Daniel todo empeoró. Muchos violentistas salieron a la calle buscando extranjeros, fue como una cacería”, dijo.

Alemania Un monumento de flores y velas en el lugar donde Daniel Hillig fue apuñalado y luego murió por sus heridas en el centro de la ciudad el 13 de septiembre de 2018 en Chemnitz, Alemania. El asesinato provocó protestas xenófobas y de derechas a gran escala. |Getty

La mayor manifestación reunió a cerca de dos mil personas que salieron con carteles como “Refugges are not Welcome. Stay away” (Refugiados no son bienvenidos, manténgase alejados) y entonaban cánticos que promueven la discriminación. El saludo hitlerano se alzó cientos de veces, a pesar de ser ilegal, y cerca de ocho personas fueron agredidas en las calles. El ambiente se tornó peligroso para los que no calzan en el estereotipo de “alemán arios”.

Para la estudiante de psicología de 24 años Julia Köhn estos últimos meses no han sido nada de fáciles, “ya no salgo sola a la calle durante la noche. No solo por el asesinato o porque crea que algún extranjeros me pueda atacar, sino por los neo nazis. Por ejemplo en un local de comida rápida, a mi y mi novio nos preguntaron ¿De qué lado estábamos? Mi novio conocía a Daniel, así que le contestó que éramos amigos de él. Y estoy segura que si no hubiésemos dicho esto, ellos nos hubiesen golpeado”, relató la joven.

El temor se volvió evidente para muchos. La concentración de manifestaciones anti inmigración, derivó en el llamado masivo de policías desde otras ciudades, para controlar lo que sucedía en Chemnitz, pero de alguna manera el mensaje de odio ya se había esparcido por la región de Sajonia.

En Dresden, capital de Sajonia a setenta kilómetros de Chemnitz, la historia no es muy diferente. Desde el año 2014 todos los lunes el grupo de extrema derecha PEGIDA (Patriotas Europeos contra la islamización de Occidente, por sus siglas en alemán) se reúne en el centro de la ciudad para manifestarse en contra de la islamización de Europa. Pero es cosa de escuchar uno de sus discursos para entender que van más allá. “La política de fronteras abiertas está acabando con nuestro país. Es lo mismo de siempre: llegan delincuentes. Y cualquiera que los apoye es un enemigo de la nación”, reclaman.

Coincidentemente mientras se escribía este articulo, PEGIDA celebró su aniversario y realizó un acto masivo en uno de los puntos mas importantes de Dresden.

El mexicano Luis Miguel Ruiz, que vive hace más de 20 años en Alemania, cuenta que la violencia ha ido en escala en el lado Este del país. “Yo desde el 2009 viajaba a Dresden para trabajar, pero desde 2012, empecé a recibir ataques de racistas, te golpean en la calle, te empujan, te miran feo o gritan cosas”, relata.

Análisis por Axel Keller, sociólogo alemán

“Alemania es el tercer mayor receptor de inmigrantes en el mundo. Sin embargo la distribución de éstos puede dar una respuesta del conflicto actual. El promedio nacional de extranjeros es del 10,5%, mientras que en Sajonia solo el 3% de la población es extranjera”, explica a Metro Axel Keller, sociólogo alemán de 33 años que trabaja con niños inmigrantes.

“Pareciera que el lema nacional ‘Einigkeit und Recht und Freiheit’ (unidad, justicia y libertad) finalmente es solo para algunos, y que lamentablemente tu apariencia te determinará a qué tienes derecho en el país germano”.

“No me gusta la situación en mi país, ni la imagen y valores que está teniendo Alemania. Todavía tenemos valores y estructuras nazis. No estoy sorprendido de lo que ha pasado, estas personas siempre han existido”, lamenta Keller.

Sin embargo, son varias las organizaciones y grupos sociales que apoyan a los extranjeros, ayudándoles con el idioma, con documentos e integrándolos en diferentes actividades. En Dresden más de 10 mil personas salieron en apoyo a los extranjeros con el lema “Amor en lugar de Odio”.

En Chemnitz todos los lunes y viernes la gente sale a la calle a manifestarse en contra la discriminación. Para el sociólogo hay un paso más que dar “Tenemos que trabajar desde la solidaridad. Por ejemplo, si ves un grupo de extremistas, ellos son una comunidad y trabajan por el otro. Entonces debemos encontrar una manera de hacer de esta una mas grande. Porque todos somos humanos y tenemos los mismos derechos”.

Vox Pop

“El racismo no es algo con lo que se nace, es una decisión. Desde la caída del muro, la gente del Este tuvo muchas esperanzas y no resultó. Entonces llega un nuevo grupo de personas y es como ‘volver a empezar’. Pero los refugiados no son responsables, sino el gobierno”
Gabriele Engelhardt, 57 años, Secretaria

“La gente se tiene que abrir a conocer a los extranjeros, y así se darán cuenta que no son los demonios que les habían dicho”
Luis Miguel Ruiz, mexicano de 59 años (20 años viviendo en Alemania)

Melissa Leyton
Especial desde Alemania
para Metro World News

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