Mientras los vecinos protestan los soldados se aburren en la frontera

Por Agencias

Ayer, Estados Unidos cerró el tránsito hacia el norte en el cruce fronterizo más transitado con México para instalar nuevas barreras de seguridad, mientras los soldados estadounidenses se aburrían en la frontera y un día después que manifestantes en Tijuana protestaron por la presencia de miles de migrantes centroamericanos.

El contingente enviado por órdenes del presidente Donald Trump contra la llamada “invasión extranjera” se aburren porque tiene poco que hacer, de acuerdo con The New York Times.

A los militares únicamente se les han asignado trabajos de tipo logístico, de apoyo y administrativos que los miembros de la Guardia Nacional, quienes fueron enviados a la zona limítrofe de EEUU con México a principios de este año, ya están efectuando.

En vista de que las órdenes de despliegue durarán hasta el 15 de diciembre, esto implica que pasarán el Día de Acción de Gracias en la frontera sin realizar muchas tareas, a menos que Trump declare ley marcial o alguna excepción especial.

Aproximadamente 500 agentes desplegados en el Campo Base Donna, en Texas, son una mezcla de unidades médicas, oficiales de policía militar e ingenieros. Como típica base fronteriza, el sitio cuenta con poca electricidad, excepto para equipos de comunicaciones. Además, el lugar no tiene comedor y los soldados duermen en carpas sin aire acondicionado.

Contrario a lo que ocurre en misiones en Irak o Afganistán, las tropas no tienen un pago extra por estar  en combate, ni por apoyar en situaciones hostiles, ya que no podrán interactuar con la caravana.
Los críticos han cuestionado la sensatez de usar a los militares en la frontera donde no existe una amenaza de seguridad discernible. Desde las elecciones del 6 de noviembre, Trump ha dicho poco sobre el asunto y no se ha materializado ninguna amenaza en la frontera.

Por ahora, la misión actual está programada para terminar el 15 de diciembre. No está claro cuánto costará y los líderes militares se han negado a proporcionar una estimación,  pero a los responsables del presupuesto en el Departamento de Defensa les preocupa que si la cantidad de soldados enviados a la frontera en efecto llega a los 15 mil elementos, el costo podría alcanzar los 200 millones de dólares, sin que haya ninguna partida presupuestal específica pensada para ese fin.

Protestas de vecinos

El domingo unos 400 vecinos de Tijuana agitaron banderas, cantaron el himno nacional y corearon “¡Fuera, fuera!” a los casi tres mil migrantes que arribaron la semana pasada a la ciudad fronteriza, después de una travesía por tierra de más de un mes, y probablemente con varios meses por delante mientras solicitan asilo.

El gobierno en Washington calcula que el número de migrantes podría llegar a diez mil en poco tiempo.
Los inspectores fronterizos gestionan apenas un centenar de pedidos de asilo por día en el cruce principal de Tijuana a San Diego. Los solicitantes anotan sus nombres en un cuaderno manejado por los propios migrantes donde había ya 3.000 nombres antes del arribo de la caravana.

Algunos vecinos de Tijuana mostraron solidaridad con los migrantes, otros los acusaron de ser sucios, desagradecidos y un peligro para la ciudad. Además, dijeron que la manera como la caravana entró a México fue una “invasión”. Y expresaron el temor de que se use el dinero de sus impuestos para ayudarlos.
La defensa civil del estado de Jalisco, por donde pasan los migrantes camino de Tijuana, dijo que ya no les proveerá de albergues, porque hubo peleas entre ellos en un refugio.

El estado les dará agua, algunos alimentos y escoltas en nueve puntos a lo largo de la autopista principal que cruza el estado para que no tengan que detenerse.

En Ciudad de México, las autoridades cerraron un refugio en un centro deportivo que había alojado a miles de migrantes. Los 650 migrantes de una tercera caravana, integrada principalmente por salvadoreños, fueron transportados a un albergue para peregrinos en la Basílica de Guadalupe.

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