Merengue, auténtica expresión de nuestra dominicanidad

Es mucho lo que podemos escribir de nuestra música nacional, la cual desde el siglo XIX nos ha acompañado en los días de gloria y en las adversidades. Hoy, celebramos con orgullo el día que honra este ritmo y a todos sus exponentes que han hecho camino al andar...

Por MARIA MERCEDES

Aunque su origen aún tiene opiniones encontradas, lo cierto es que el merengue es parte de nuestra identidad, es la música que nos representa más allá de nuestra frontera. Esta danza folklórica que se difundió ampliamente en el territorio nacional, es la expresión de una nación que le sonríe a la vida, pero que también canta y llora sus penas con el sonido de música autóctona.

Merengue

Fradique Lizardo, un hombre que vivió para rescatar y destacar nuestro folkore, afirma que “al parecer el merengue se desprende de una música cubana llamada UPA, una de cuyas partes se llamaba me-rengue. La UPA pasó a Puerto Rico, de donde llegaría a Santo Domingo a mediados del siglo pasado.

Documentos históricos confirman en que en 1844 –año de nuestra Independencia-, el merengue aún no era popular, sin embargo, consta que en 1850 se puso de moda, desplazando a la Tumba.

El historiador Emilio Rodríguez Demorizi afirma: “Los orígenes del merengue siguen pues, en la niebla. No parece que pueda atribuirse a origen haitiano. De haber tenido esa oscura procedencia no habría gozado de boga alguna en 1855, época de cruentas luchas contra Haití; ni los que en ese año repudiaban al merengue habrían dejado de señalar tal procedencia como suficiente motivo. Tampoco, lo señaló Ulises Francisco Espaillat en sus escritos contra el merengue en 1875”.

Otras opiniones revelan que a mediados del siglo XIX, entre los años 1838-1849, un baile llamado URPA o UPA Habanera, se paseó por el Caribe llegando a Puerto Rico donde tuvo buena aceptación.

Ese baile tenía un movimiento al que se le asignó el nombre de “merengue” y así llegó para quedarse. Porque es válido destacar que el merengue ha acompañado al dominicano en gran parte de su historia, al punto de que constituye una genuina y auténtica forma de expresión popular, por eso, en 2016 la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), lo declaró como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Merengue

Otra fecha que no podemos olvidar es el 26 de noviembre, institucionalizado como el “Día Nacional del Merengue”, mediante el decreto número 619-05, del 11 de noviembre de 2005, en honor a que 151 años atrás, es decir, en 1854, en esa misma fecha, apareció publicado por primera vez la palabra “merengue” en el periódico “El Oasis”.

Aceptación social e identidad

En sus inicios fue repudiado por sectores aristocráticos debido a la manera de bailarlo, sus letras picarescas y de doble sentido y su vinculación con los problemas sociales. El ritmo enfrentó una campaña de descrédito. Incluso, intelectuales pidieron la deportación de quienes lo ejecutaban.

A pesar de su auge en el pueblo, este ritmo no fue aceptado por la clase alta sino hasta mucho tiempo después debido a la manera de bailarlo, sus letras picarescas y de doble sentido y su vinculación con las reivindicaciones de la sociedad. Otra excusa que pesaron sobre el repudio y ataques contra el merengue fueron los textos literarios que lo acompañan, generalmente subidos de tono.

En 1875, Ulises Francisco Espaillat inició una campaña contra el merengue, la cual no tuvo efecto porque el ritmo ya había conquistado a los habitantes del Cibao; y tanta la aceptación que al día de hoy a esta región le considera la cuna del merengue.

A principios del siglo XIX, músicos cultos hicieron una gran campaña para introducirlo a las fiestas de los salones. Juan F. García, Juan Espínola y Julio Alberto Hernández fueron pioneros en esa campaña, pero los resultados se vieron a largo plazo.

Esta realidad cambió con la llegada al poder de Rafael L. Trujillo  1930, quien en su campaña electoral usó varios conjuntos de “Perico Ripiao”, logrando difundir la música a zonas donde no se le conocía. En esta parte de la historia, tenemos que destacar que la radio – que llegó antes de la dictadura-, tuvo un papel vital.
Su papel en la conservación de la identidad cultural tiene mucho arraigo cuando en 1905,  Estados Unidos tomó control de la aduana dominicana, lo cual repercutió en el sentimiento nacional.

El valioso aporte de “Compadre Pedro Juan”

Como expusimos anteriormente, los efectos positivos de la campaña que emprendieron varios artistas se vieron a largo plazo cuando un hecho cambió el curso de esta negación y resistencia de aceptar el merengue.

A pesar de esta gran difusión y propaganda no se aceptó de pleno el merengue en lo que se llamaba “la buena sociedad dominicana”.

Merengue

Para la celebración de una fiesta, una familia de la “aristocracia” de Santiago de los Caballeros le solicitó a Luis Alberti que además de amenizar con su orquesta que compusiera un merengue con “letras decentes”.
Por esta petición nació el famoso “Compadre Pedro Juan”, el cual gustó tanto que muchos lo consideran como “El himno de los merengues”. Con este hito, Luis Alberti hizo que la clase alta de la sociedad mirara el merengue con otros ojos, y que lo bailara en las fiestas sin sentir vergüenza.

Logros de la expansión
Con la expansión  el merengue por el territorio nacional, los músicos populares trataron de imitar y seguir el modelo que ellos habían creado, pero al mismo tiempo, los campesinos continuaron tocando el merengue de la misma forma.

Esta viva expresión de nuestra cultura dio origen a dos formas de merengue definidas como “merengue folklórico auténtico”, que aún permanece; y el merengue de salón, el que más popularidad alcanzó con el paso de los años.

La lista de los merengueros que han dejado su impronta en esta música son tantos que tendríamos que hacer un trabajo exclusivo con este tema, pero no podemos dejar de destacar a Luis Alberti, Guandulito, Rafael Solano, Joseito Mateo, Vinicio Franco, Félix del Rosario, Alberto Beltrán, Frank Cruz, Cuco Valoy, Tatico Henríquez y Casandra Damirón.

Merengue

Con sus canciones, otros merengueros continúan escribiendo la historia de nuestra música, son ellos: Juan Luis Guerra, Milly Quezada, Fernando Villalona, Eddy Herrera, Héctor Acosta (El Torito), Sergio Vargas, Los Hermanos Rosario, Eddy Herrera, Miriam Cruz, Rubby Pérez, Ramón Orlando, José Peña Suazo y Johnny Ventura, quien popularizó la frase “merenguero hasta la tambora”.

La riqueza sonora de sus instrumentos

En sus inicios el merengue se interpretó con los instrumentos que poseía el pueblo y que les eran más fáciles de adquirir, como las bandurrias dominicanas (el Tres, el Cuatro”. A fines de siglo XVIII, Puerto Plata recibió el acordeón diatónico de origen alemán que por su fácil manejo desplazo la bandurria. Hoy, día no se puede pensar el merengue sin la tambora, la güira y el acordeón.

Estos instrumentos han quedado en manos de dominicanos que lo han llevado al nivel más alto. Un ejemplo de esto es que el sábado 17 de este mes, en la gala del Ballet Folklórico Nacional fundado en 1975 por Fradique Lizardo, titulada “Música, canto y baile de mi tierra”, se reconoció al percusionista Ángel Andújar Catarey, como uno de los mejores tamboreros de toda la historia.

Otro punto a reseñar es la coreografía que se describe de la siguiente manera: El hombre y la mujer entrelazados se desplazan lateralmente en lo que se llama paso de la empalizada, luego dan vuelta hacia derecha  y  la izquierda. Este era el merengue de salón, en el cual las parejas nunca se separaban.


Aportes sobre su origen

Expertos de diferentes áreas de la vida social han externado su opinión sobre el origen del merengue, a continuación destacamos algunos de estos aportes:

– Según la académica y crítica literaria dominicana Flérida de Nolasco (1891- 1976), fue alguien conocido solo como Alfonseca quien inventó el merengue.

– “Su origen y aparición se pierde en las brumas del pasado”, Julio Alberto Hernández.

– Nació con carácter de melodía criolla tras la batalla de Talanquera (30 de Marzo de 1844), donde triunfaron los dominicanos, Rafael Vidal.

– “Al parecer el merengue se desprende de una música cubana llamada UPA, una de cuyas partes se llamaba me-rengue. La UPA pasó a Puerto Rico, de donde llegaría a Santo Domingo a mediados del siglo pasado (Fradique Lizardo).

– El fenecido investigador de los ritmos dominicanos, Luis Días afirmaba aseguraba que la mezcla de las tres razas (taína, española y africana), dieron como resultado una herencia musical  que conformó la nacionalidad dominicana. Agregaba que los primeros instrumentos utilizados para dar origen a este ritmo así lo confirman, son estos: la maraca, güiro o güira (similar al guayo de procedencia taína); la tambora de origen africano y el acordeón, este último instrumento creado en Viena y llegó al país por Puerto Plata.


 

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