El diario de Lorenna: Mi corazón está endurecido por las caídas

Por Lorenna Pierre

Querido diario:

“Hay personas que nos endurecen el corazón”. Las caídas nos llevan a ello. Terminamos siendo incrédulos, al nivel de dudar de nosotros mismos. He visto personas vivir ese proceso. ¡Seres de sentimientos nobles, marcados por los trancazos!

Pero decir que “el otro me hizo así”, no es correcto. Pues es nuestra decisión que hacemos con lo que los pasa, ¡sólo nuestra! Lo hablamos en el diario anterior, sobre la responsabilidad que recae en cada uno. Soy quien dedico de que alimento mi corazón.

Siempre tendrás opciones. Si alguien te lastima podrás asumir el papel de víctima, o llenarte de rencor, o perdonar. Podrás llorar y sanar, o quedarte con esa herida ahí. Podrás usarlo para ser mejor, o tomarlo de excusa para ser peor.

Aunque debo reconocer, querido diario, que no siempre lo logramos. Pongo mi caso. Justo me cuestionaba en estos días cómo era posible que estuviese desconectándome del dolor de alguien de esa manera. ¿Qué me estaba pasando? No entendía.

Por supuesto, sé que muchas veces las personas nos llevan a ese punto. Creer se hace complicado, porque al ser tantas lastimados por la misma persona, nos volvemos reacios.

Entonces ahí fue donde caí en como manejar situaciones como estas. Porque, si no es culpa del otro, pero podría caer en un círculo vicioso al poner mi esperanza en ese alguien que sé puede lastimarme nuevamente, ¿qué hago?

¡Hoy lo descubrí! Lo primero es poner límites. Y luego entender que esos límites no pueden desconectarme de la empatía o la misericordia.

Lo que debo es evitar ponerme en posiciones donde pueda caer en lo mismo. Y todo eso, hacerlo desde el amor y no del rencor.

Claro, no será fácil. Para mí no lo ha sido. Es como si estuviese cada vez, esperando el golpe de allá para acá. Me llena de temor verme otra vez en ese lugar. Definitivamente nos lleva tiempo reponernos de los primeros estrellones.

Aún así, si somos capaces de levantarnos una vez más y alimentarnos de lo bueno, ganaremos más de lo que perdimos.

Ganaremos paz porque nos llenaremos de las emociones correctas. Ganaremos ser mejores, porque pusimos a prueba nuestro músculo de la misericordia y la empatía. Ganaremos no perder a alguien; evitar salir de una espacio cuando otro más entra. Ganaremos andar ligeros, lejos del rencor.

Y sobre todo, ganaremos saber de qué estamos hechos. Porque no es lo que nos pasa, lo que nos define. Es como reaccionamos a ello.

Las palabras suaves ablandan los corazones más duros.

#PoderCorazon

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