El año en que Argentina se tiñó de verde con la marea feminista

En 2018 ese país se vio revolucionado por la lucha contra la violencia, el abuso y la búsqueda del aborto libre

Por francisca herrera [email protected]

El movimiento feminista en Argentina tuvo un reimpulso este 2018 con la discusión de aborto libre en el Congreso y la reciente detonación del “Me too” (“Yo también”) tras la denuncia de violación de la ex actriz de la teleserie infantil “Patito Feo” Thelma Fardin contra el actor Juan Dathes, cuando ella era menor de edad.

En el mundo se vive la denominada cuarta ola feminista, un movimiento transnacional que tiene como lucha central la reivindicación del término de la violencia contra la mujer, episodio que se une a siglos de historia y lucha social por la igualdad de género.

Argentina

“Las argentinas son finalmente las que arman el movimiento en el 2015 con el ‘Ni una Menos’. Eso va a marcar todo lo que está pasando a nivel latinoamericano”, explica Ana María Gutierrez, experta en temas de género y académica de la facultad de Gobierno de la Universidad Central.

Desde esa época a la fecha la marea feminista transandina ha evolucionado, de acuerdo con Gutierrez, si bien la sociedad argentina está dividida, “el apoyo ha ido en aumento”. Además, “ya no es sólo una mujer blanca dentro de esta lógica de construcción feminista (…) Sino que son las mujeres diversas; migrantes, pobres, con estudios y sin estudios”, añade.

Aborto libre

A inicios de este año, el presidente argentino Mauricio Macri dio el vamos de manera sorpresiva a la discusión del aborto libre en el Congreso,. El debate se instaló y el proyecto de ley recibió un amplio apoyo en las calles que se tiñeron de pañuelos verdes.

“En 2018 hicimos historia. Por primera vez una institución de la democracia trató el Proyecto de Ley que resignificó la demanda de mayor consenso en el movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans y feminista”, señala Laura Salomé Canteros, periodista feminista argentina e integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Canteros explica que “lo hicimos no sólo porque la agenda legislativa así lo marcaba, sino porque fueron los más de 30 años de organización transversal y diversa”.

“Las mujeres pararon ese día. Oficinistas, encargadas del aseo, estudiantes, estaban todas congregadas acampando y se fundían en abrazos, muchas llevando tiempo sin verse. Fue una instancia de unidad y de pérdida del miedo, y eso rescato, allá ganó el movimiento de los pañuelos verdes porque lograron instalar el tema del aborto y socializarlo. Salieron de la clandestinidad”, narra Karen Vergara, chilena, magister en estudios de género y parte de la ONG Amaranta, quien estuvo en Buenos Aires durante la votación del aborto libre.

El Senado rechazó el proyecto de ley de interrupción libre del embarazo, pero Canteros destaca como victoria “sin dudas haber ganado el debate social alrededor de la demanda de una ley fundamental y que salvará vidas al otro día de su sanción”

“No nos callamos más”

“Los escraches o funas a los violentos (en distintos ámbitos de la vida) iniciaron un proceso de repudio social que será imposible de frenar. De hecho el año termina con la denuncia colectiva de Actrices Argentinas a un actor por violencia sexual”, indica la periodista argentina.

La denuncia por violación de Thelma Fardin contra el actor Juan Darthes cuando ella era menor de edad, marcó un nuevo impulso a la lucha y dio valor a muchas mujeres a alzar la voz en contra de sus abusadores. El miércoles pasado se registraron nueve llamadas por abusos sexuales cada hora, en línea telefónica habilitada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, según Clarín.

“Me atrevería a decir que las mujeres hoy día hablan de lo que les ocurre porque sienten que lo que están diciendo puede ser creído, cosa que no ocurría antes, que era una de las razones por las que callaban. Si bien no estoy diciendo que estamos en el paraíso del apoyo al movimiento feminista, pero si que hoy día hay menos rechazo que el que había antes”, explica Ana María Gutierrez.

De la misma manera, Laura Canteros señala que “la sociedad (argentina y en general) se encuentra en permanente cambio y por eso debemos desde todos los espacios seguir sensibilizando”.

Uno de los principales desafíos es “sin dudas avanzar en más feminismo y organización para más personas, porque eso se traducirá en mayor calidad de vida y elecciones para una vida sin violencias, discriminación y desigualdad. Feminismos para vivir. Porque al silencio no volvemos nunca más y porque el heteropatriarcado va a caer. Lo vamos a tirar”, sentencia Laura.


LÍNEA DE TIEMPO

Los hitos del 2018

23 de febrero

El presidente argentino Mauricio Macri da luz verde a la discusión del aborto libre en el Congreso


8 de marzo

Entre 700 mil y 800 mil mujeres marcharon por sus derechos en Buenos Aires, según la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto


9 de agosto

Cientos de mujeres con pañuelos verdes esperan en la plaza del Congreso la resolución de los senadores respecto al aborto. Los parlamentarios rechazan el proyecto


26 noviembre

Los tres acusados de la violación y homicidio de Lucía Pérez (16) en el 2016 fueron absueltos del delito de asesinato y sólo se les condenó por venta de drogas


11 noviembre

La actriz Thelma Fardin denunció por violación a su colega Juan Darthés en Nicaragua hace nueve años, cuando ella tenía 16 y él 45,


Unidas a través de la cordillera

Sin lugar a dudas, el movimiento feminista argentino ha traspasado la frontera hacia Chile. “Ha sido parte de este tejido esencial entre hermanas latinoamericanas. Creo que nunca habíamos visto un tipo de unidad más hermosa y emocionante que abogar por lo mismo de uno y otro lado de la cordillera”, señala Karen Vergara de la ONG Amaranta.

“El movimiento argentino fue una gran inyección de energía para quienes muchas veces no encontramos salida”, añade.

En nuestro país el feminismo “ha crecido de manera importante, se ha tejido una red de mujeres que hace unos años parecía solamente cercana a los movimientos más intelectuales o académicos. Sin embargo, aún tenemos problemas en extender esa red”.

Además, “en Chile no estamos acostumbrados a protestar, al menos no al nivel que en otros países, la dictadura dejó huellas imborrables e inconscientes en nosotres. Creo que lo primordial es transversalizar el movimiento todo lo que podamos desde nuestras distintas veredas”.


 

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