El Diario de Lorenna: Sí, me costó mucho llegar al 2019

Por Lorenna Piere

Querido diario:

Por alguna razón pensamos que un año nuevo es el inicio de una nueva vida. Tomamos fuerzas para poder lograr todas esas ilusiones, que por distintos motivos perdimos en el camino del año que antecede.

Me encanta ver los gimnasios llenos, los grupos de oración repletos, la apertura de cuentas en Instagram de nuevos negocios. ¡Todo el mundo enfocado! Tener conversaciones con seres queridos es un oasis, porque sales lleno de energía.

Por lo menos eso me pasa a mí cada vez que arranco el conteo de los 365 días. Más clara que el agua con lo que quiero hacer, con quien y cuando.

¿Qué fallaba en el camino, qué perdía la motivación a la mitad del recorrido? En esa pregunta he meditado en esta semana. Aquí la conclusión a la que llegué: lo que quería no estaba sustentado por el verdadero propósito de vida.

Eran ideas muy definidas, pero le faltaba ese plan. El corazón estaba ausente en la ecuación. Y la mente se mantenía enredada por temas del pasado.

A eso dediqué mi 2017 y 2018. Por eso puedo verlo todo más despejado. Muchas conversaciones profundas con mi querida Roxana y Janis en terapia y talleres, experiencias increíbles con Nadine en coaching con caballos; sobre todo muchas oraciones pidiendo sabiduría y discernimiento a Dios.

Todo para llegar a ese “qué quiero hacer con mi vida”. No qué espera el mundo, o qué se supone, o qué creo es lo mejor. ¡Es al deseo que nace de un propósito! Propósito que va de la mano de mi anhelo de agradar a Dios. Pues cuando logras esa parte, no sólo te hace feliz, te produce un gozo especial.

Pasa de ser un “en busca de mi felicidad”, a unas ganas de aportar a los demás a través de ese sueño. ¿Lo que más cuidaré a partir de ahora? Que esa ilusión no se convierta en pesadilla, por hacer de ella una carrera con tiempo.

El mundo nos lleva así… ¡a millón! Yo misma me dejo empujar una y otra vez por esa presión. Solo con el Instagram tengo para sentir que mi vida está “atrás y paralizada”, mientras las demás fluyen.

He hecho un compromiso conmigo misma, para hacer que todo sea posible. Siento que el 2019 es el año de recoger los frutos de este largo proceso. Sé me caeré en algún momento. Requeriré del empuje de los míos, que es otra lección que pienso aplicar en el 2019. Porque tendemos a ser autosuficientes a la hora de presentarse las pruebas, además de poco abiertos con nuestras debilidades.

Toca confiar en Dios, mientras hago mi parte. Toca construir con pasión aquello que le da un sentido especial a mi vida. Paso a paso.. sin prisa pero firme. Porque ya sé a donde quiero ir. Ya sí.

La paciencia es como nos compartamos mientras esperamos. #PoderCorazon

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