Nikol Morillo: “La seguridad fue mi clave de éxito”

Gastronomía. La cocinera se coronó como la primera MasterChef de República Dominica.

Por MARIELA BIDÓ. [email protected]

Nikol Morillo se alzó como la ganadora de la primera edición del reality gastronómico MasterChef República Dominicana en una emocionante final frente a Keily Manuel Busby y Gina Vicini.

Esta primera temporada de MasterChef RD denominada ‘Sabores del Caribe’, estuvo llena de muchas emociones; y no sólo eso, sino que los 18 participantes se enfrentaron a nuevos retos y nuevas experiencias.  Sin embargo, sólo los mejores llegaran a la final.

Nikol Morillo

Durante el esperado desenlace los tres finalistas demostraron su talento, creatividad, sazón y aprendizaje adquirido a lo largo de cada enfrentamiento; sin embargo, sólo uno de estos podía llevarse el título del primer MasterChef República Dominicana.

Y es aquí  donde Nikol Morillo, quien después de ir a un primer reto con Busby, el cual consistió en volver a  elaborar el peor plato presentado en la competencia, pasó a cocinar un menú a tres tiempo: entrada, plato fuerte y postre resultó ganadora; demostrando que para lograr los sueños es necesario poner entrega y compromiso pero sobre todo pasión por lo que uno quiere.

La cocinera de 22 años aseguró a Metro que la clave de su éxito fue la seguridad. “Creer en mí, y en lo que hacía me dio paz interior. El saber que no existía un mañana para corregir lo juzgado me aporto seguridad, y esto me llevo a ganar”, explicó.

La popularidad es parte de la nueva vida de Nikol que tras ganar MasterChef trata, no obstante, de mantener los pies sobre la tierra para poder seguir dando pasos hacia su sueño, ya que asegura que coronase como la primera MasterChef del país no significa haberlo cumplido. Mirando al futuro se imagina viajando mucho, descubriendo nuevas culturas, nuevos sabores, pero antes de llegar a eso tiene claro el camino. “Primero tengo que formarme todo lo que pueda, conocer, investigar y estudiar sobre la gastronomía dominicana y, con mi trabajo, darla a conocer en todo el mundo”, afirma dando muestras de un síntoma de madurez, que ella misma atribuye también a su paso por el programa: “MasterChef me ha cambiado la vida y para bien”, admite: “En ocasiones me detengo a pensarlo una vez más porque aún no me lo creo, saber que mi vida cambió es algo que no asimilo por completo”.

La pasión por la cocina, según cuenta Nikol, se le despertó desde muy pequeña. “A los nueve años viajé a Italia para vivir con mi madre en la ciudad Schio, y durante los 13 años que estuve en Europa pude aprender sobre la comida tradicional italiana y sus técnicas de preparación. Aunque debo admitir que todo esto lo aprendí de mi vecina”, recuerda. “Al llegar del colegio siempre la visitaba, y cada visita era una experiencia nueva para mí, miraba con detalle cada plato que ella preparaba”.

Momentos de debilidad durante el programa

A pesar de que era una competencia nunca pude verla como tal. Nunca puede ponerle una coraza a mi corazón que me hiciera ver al resto de los cocineros como mis rivales, cuando pasas mucho tiempo con alguien lo haces  parte de ti, y es imposible actuar en su contra. Soy una persona muy sensible, y aunque mostraba un carácter fuerte y maduro detrás de cámara no era así. Lloré bastante, hubo momentos en los que caí, sin embargo, tener el -enfoque- como norte, más el apoyo de mis familiares y amigos, me ayudó a encontrar la fuerza necesaria para aguantar.

Enseñanza para la vida

La cocinera relata que su paso por la cocina de MasterChef ha dejado en ella a una mujer más segura sí misma; “MasterChef me ha hecho crecer, como persona y profesional. Me ha hecho entender que los sueños están ahí, alcance de las manos de quienes los persiguen, y que no hay imposibles”.

¿Qué crees tú que buscaban los jueces en los participantes?

Creo que ellos más que un buen emplastado miraban la capacidad de riesgo del participante, su agilidad, perfección y delicadeza. De igual forma pienso que buscaban una experiencia en cada plato, que este dejara una huella en su memoria gustativa.

Y tú… ¿qué buscabas?

Yo fui al programa con mucho conocimiento de la cocina italiana, sin embargo nunca los puse en práctica, porque mi intención no era demostrar que tanto yo sabía, todo lo contrario, me gustaban las cosas difíciles, porque para mí lo realmente importante era aprender nuevas técnicas, y eso fui a buscar..

Eras una de las favoritas desde el principio, y siendo muy sincera mi favorita, esto te hacia ¿Sentir con más presión? ¿Eras consciente de ese favoritismo?

Totalmente. Pero debo aclarar que esa presión la sentía por la confianza que esas personas habían depositado en mí, algo que me asustaba bastante porque resultar ganadora ya no era un sueño solo mío, sino de cientos de personas que domingo tras domingo seguían mi trabajo, y a los cuales yo les debía responder con lo mejor de mí.

Y el jurado ¿qué? ¿Crees que fue muy duro, o que sus críticas fueron indispensable para los resultados de MasterChef?

En  lo personal sus críticas me ayudaron a crecer.  Hay una frase que dice que; Las medicinas más amargas son las que sanan, es decir,  si ellos hubiesen sido dóciles, y en vez de rectitud usaban dulzura creo que no hubiesen sacado lo mejor de cada participante. Nunca he creído en la corrección dulcificada, y su dureza me hizo crecer como cocinera.

¿Qué tipo de cocina quieres hacer?  

Voy a fusionar la cocina  dominico-italiana, esos dos fogones que tanto me gustan.

¿Cómo valoras esta primera edición de MasterChef República Dominicana?
La realización de esta primera edición del MasterChef le da un giro total a la gastronomía dominicana, y a la utilización de los productos locales.  Le da un plus internacional.

Finalmente háblame del menú que te coronó ¿Cuándo te surge la idea de este, ya habías pensado en ello en algún momento?

Siempre quise que nos tocara un reto libre para poder realizar este plato que tanto me gusta, de hecho, creo que me quedó tan bueno por las ganas tan grande de comerlo que tenía.

A obra de arte le llame; La niña, la pinta y la Santa María.

La pinta; Un viaje por Europa: chips de polenta con mousse de bacalao y sandía marinada en aceite de perejil.
La niña; Un viaje por Africa: Fufu, bollitos de yuca relleno de pollo sobre una salsa con mantequilla de maní un poco picante.

La Santa María: República Dominicana lo tiene todo, bizcochito con mousse de aguacate y limón con chocolate y crujiente de caramelo.

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