El Diario de Lorenna: Tengo mucho miedo. Lo reconozco

Por Lorenna Piere

Querido diario:

Tengo miedo. Mucho. Abro los ojos y de inmediato arranca la cadena. Desde el miedo a no llegar a tiempo al trabajo, hasta el que se apodera de mí cuando me toca hacer el noticiario sola.

En mis años de introspección le he comenzado a poner nombre a esos miedos. Está el miedo a fallar. Ese que me lleva a detenerme (que gracioso, justo me acaba de pasar mientras escribía estas líneas. Quiero todo quede perfecto). Pongo tanta presión sobre mí, por mi deseo de hacer todo bien.

Acabo de recordar a mi profesor de redacción que me dijo, mientras me veía paralizada frente a papel: escribe, solo escribe. Sin darse cuenta me había enseñado la importancia de atreverse. Además de acordarme que hay que dejar que la vida fluya.

Profundizando en ese miedo, caí en que la raíz de ese temor era realmente el miedo al rechazo. Por eso necesitaba que todo estuviese excelente. Sentía que estaba a prueba, que dependía de mi perfección el ser o no aceptada. Suena tonto, pero le pasa a muchos.

En el taller de proyecto de vida me vi en el espejo de una gran mayoría que hace tiempo lidia con esas mismas emociones. Ahí pensé: por lo menos no estoy sola en esto.

Tengo miedo a tomar la decisión incorrecta. Miedo a no importar. Miedo a caerme. Miedo a no poder levantarme. Miedo a no ser suficiente. Y el más grande de todos: miedo a no hacer la voluntad de Dios.
Es increíble como el miedo te limita. A mi me ha llevado a posponer mis planes, a colocarle techo a mis sueños y a ponerme en segundo lugar. Entre otras cosas.

Sí, tengo mucho miedo. Mucho.

Sin embargo, lo que me mueve escribir en tus páginas es que, leyendo un post que puso Ale
(@alejateconale) recordé lo natural que es el miedo. Crecemos en medio de necesidades que buscamos sean cubiertas. Y en esa exploración, caemos en esa red.

Le escribí “¡qué bueno que te lanzaste a encontrar respuestas! Eso hará, no que tus miedos desaparezcan, si no que sepas a qué te enfrentas”. Ahí está la clave.

Todos tendremos situaciones que afrontar. Ese sentimiento no se va, lo que pasa es que descubrimos la medicina al lanzamos a buscar respuestas dentro de nosotros, y eso transforma el panorama. Porque sabes que lo provoca, y te haces conciente de cómo desafiarlo.

En mi caso, cada vez que me inunda esa emoción, digo “Señor, dame tu paz. Esa que supera todo entendimiento”. Le entrego el control a Él, mientras permito que su amor se encargue de completar mis vacíos. Me lleno de fortaleza. Y así, sale todo temor.

Todo lo que siempre has querido, está al otro lado del miedo #PoderCorazon

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