El Diario de Lorenna: Mi lucha contra Lorenna, la del espejo

Por Lorenna Pierre

Querido diario:

“Lucha con la imagen que ves en el espejo”, fue el consejo que me dió Samuel. Fue el primer sicólogo con el que conversé. No uso la palabra consulta porque, como es amigo de mi madre sentí que estaba charlando con un ser querido.

Conté esta historia en un post en Instagram, porque me pareció una de las mejores lecciones que me ha dado alguien. Mi madre estaba preocupada porque veía algo extraño en mi comportamiento. Como era muy hermética (lo soy, todavía), quiso intentar con ese colega. Todo para sacarme unas palabras.

Samuel no logró que me abriera mucho. Sin embargo, como buen profesional supo usar una herramienta a la que no podía negarme: dibujarme vestida en el traje de mis sueños.

Muchos no saben que duraba horas muertas en el curso haciendo bocetos. Estaba segura que iba a ser una diseñadora muy famosa. Algo pasó en el camino, no sé. El punto es que usó la mejor estrategia para conocer qué había en mi cabecita.

Lo que más me impacto fue mi imagen distorsionada de mí misma. Sin darme cuenta estaba proyectando a una Lorenna llena de fallas y defectos. Y todo estaba en mi cabeza, todo. Porque nos vemos como nos sentimos. Yo, obvio, me sentía incompleta.

Esto pasó cuando tenía unos 14 años. Y más adelante, fue esta gran lección la que me ayudó a trabajar el autoestima de mis alumnas. Dios sabe lo que hace.

Sí, querido diario, fue profesora por muchos años de adolescente maravillosas, en la escuela John Casablancas. Chicas que veían en “la profe” una figura que podía guiarlas, porque había pasado por donde ellas estaban caminando. Este era otro detalle que muchos desconocían de mí. Me lo escribieron en mensaje privado también en esta red social.

Lo bueno de expresarte aún en Instagram, es que puedes conocer distintos puntos de vista de una misma situación. A pesar del tiempo transcurrido, Isadora (una seguidora con la cual he interactuado más allá de las redes) me hizo ver un detalle que ignoré todos estos años. Mi madre no me llevó a un nutricionista o endocrinólogo, me llevó a un sicólogo.

Eso deja claro la sensibilidad del corazón de mi mama. Su preocupación iba inclinada, no hacía mis hábitos de alimentación, sino a como me sentía. A mis tristezas, frustraciones y otros responsables de mis tormentos. Hoy valoro más su accionar.

¿Y que porqué me animé a contar mi realidad? Porque somos tantos los que necesitamos hacer este ejercicio. Mirarnos fijamente al espejo y luchar con esos pensamientos negativos. Poner todo nuestra energía en transformarlos.

Iniciar la mañana con frases tan poderosas como “Dios me ama”, “soy valiosa”, “soy capaz”, soy hermosa”. Y a partir de ahí, vivir. Y vivir disfrutando plenamente de quien eres: un ser único y especial. No hay dos Lorenna, y ese es mi poder.

 Los espejos nos dicen como nos vemos. Nosotros le decimos quienes somos. #PoderCorazon

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