Conoce a mujer que cruzó el lago Baikal en Siberia

Metro conversó con la sueca de 27 años, quien cruzó 700 km del lago Baikal en Siberia y estableció un nuevo récord mundial.

Por Stanislav Kuptsov Metro World News

Gina Johansen recientemente cruzó 700 kilómetros del lago Baikal en 14,5 días y estableció un récord mundial al atravesar un difícil camino desde el pueblo de Kultuk hasta Nizhneangarsk.

“Me convertí en la primera mujer que pudo cruzar a Baikal de pie tan rápido y sola”, dijo Gina a Metro. “Y también la primera mujer que logró pasar el lago desde su punto más al sur hasta el más al norte. Lo sé, hubo una mujer que intentó hacer lo mismo, pero no lo logró”.

mujer

Según Gina, la idea de hacer un viaje así le llegó hace 4 meses.

“Vi en algún lugar de Instagram una página de un hombre que también caminaba alrededor de Baikal. El año pasado, ya cubrí 1.5k kilómetros en Noruega, donde vivo ahora, así que tenía experiencia para hacerlo.”
Comenzó su segunda expedición de invierno en una mañana de febrero, recibiendo un dibujo de su novio que decía: “A veces ganas, y otras veces aprendes”.

La valiente mujer comenzó su aventura en el pueblo de Kultuk. Desde entonces, solo hizo una pequeña parada donde había gente en la isla de Olkhon, donde se calentó.

Las heladas, los fuertes vientos y una sensación de soledad en medio del hielo le impidieron viajar. Además, tenía que arrastrar un baúl con las cosas necesarias que pesaba 55 kilogramos en un trineo. Llevaba un toldo, un saco de dormir, una cocina con estufa, comida, un hacha, ayuda médica, ropa de lana, zapatos abrigados, lentes de repuesto para el viento, una cámara y mucho más.

“¡La naturaleza es increíble!” nos dijo emocionada. “Siempre recordaré los amaneceres y puestas de sol en el lago Baikal. Y la gente también es maravillosa, solo conocí a personas agradables y amistosas. Lo más difícil fue ir sola, cuando no había nadie alrededor. Las heladas penetraban fuerte la ropa, mis huesos estaban sintiendo el viento y las grietas en el hielo eran aterradoras”.

Gina tenía pegatinas especiales en su rostro que tenían que protegerla de la congelación, pero no la ayudaron mucho. La sueca publicó algunas fotos con manchas rojas en la piel.

“Estas picaduras heladas eran desagradables, pero ahora me siento mejor”, sonrió. “En los primeros dos días después del final del viaje, aparecieron llagas y tomó tiempo sanarlas. Durante la caminata era muy difícil acostumbrarse al viento, tenía que abrigarme con ropa y también buscar lugares adecuados para acampar por la noche”.

Durante el viaje, Gina tomó fotos y las publicó en su página de Instagram. En algunos lugares consiguió encontrar internet.

“¡Acabo de instalar una carpa!”, comentó Gina en una foto nocturna con un toldo cubierto con un paño rojo e iluminado desde adentro. “Salí, puedo escuchar el crujido del hielo en algún lugar cercano ahora mismo. Caminaría más por la noche, pero tengo miedo de las grietas y el hielo roto”.

Los últimos 350 kilómetros la mujer “desesperada por llegar” tenía que hacerlo sin Internet. Pero en caso de emergencia, su satélite GPS estaba siempre encendido, por lo que en cualquier momento era posible enviar un mensaje.

Tan pronto terminó el viaje, Gina se dio una ducha, se cambió de ropa y se fue a la cama. En el futuro, ella espera repetir algo así. Mientras tanto, la sueca seguirá viviendo con su novio en Noruega, donde está buscando un pequeño trabajo a tiempo parcial.

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