Luis Miguel y su idilio con la lluvia en RD

Por MARÍA MERCEDES

Lo reitero, Luis Miguel es un artista que no necesita presentación. Su exitosa carrera de 37 años es el aval de que gran parte de su vida lo ha dedicado a lo que le gusta, la música.

Desde su debut en 1981 cantando “La Malagueña” hasta la actualidad se mantenido en los escenarios, siendo en esta década y en la de los 90’, donde se registró la cúspide de su fama. Y es que este gran artista de nuestra América Latina logró enamorar a millones de seguidores por sus canciones románticas interpretadas con su voz de tenor en una amplia variedad de estilos musicales que incluyen pop, baladas, tangos, jazz, big band, mariachi y boleros, al que se le atribuye su popularidad.

Aunque estuvo un tiempo alejado de los escenarios, el estreno el 22 de abril de 2018, de ‘Luis Miguel, la serie’, que desnuda su biografía y que fue transmitida en España, México y Latinoamérica por Netflix y en Estados Unidos por Telemundo revivió el amor que sus fans sienten por él; mientras que otros aprendieron a seguirlo.

Según expertos, la popularidad mediática que le generó esta serie fue la llama que lo motivó a volver a cantarle en vivo al público fiel que suspira con sus canciones.

Con estos buenos augurios, a finales de 2018, Luis Mi inició su periplo en el Auditorio Nacional de México con su actual gira en la que promociona su reciente material discográfico titulado “¡México por siempre!”.

Le llegó el turno a RD

La fecha elegida para presentarse en República Dominicana fue el pasado viernes 29 de marzo, en el Estadio Olímpico. Por tercera vez, la producción de un concierto suyo en el país estuvo a cargo de Saymon Díaz.

Cuando las luces se apagaron y mostraron su silueta, la ovación retumbó en este gigantesco lugar y más allá.

Esto así porque el artista que hasta la fecha ha vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo ha sabido mantener una audiencia fiel. Con su sonrisa cautivadora salió al escenario vestido con un smoking negro y haciendo una reverencia de gracias que duró varios segundos.

Con una leve lluvia cayendo sobre el Estadio Olímpico, Luis Miguel inauguró este concierto con la canción “Si te vas”, del álbum “Nada es igual” que salió al mercado en 1996. A estas le siguieron sus éxitos “Tú, solo tú”, “Amor, amor, amor”, “Devuélveme el amor” y “Suave”.

Luego, inició un popurrí de esos éxitos que permanecen en la memoria del público, pues así lo demostraron cantándolas de principio a fin. Para ese momento especial, escogió los temas “Por debajo de la mesa”, “Un hombre busca a una mujer”.

También es preciso destacar que las personas se gozaron simplemente al escuchar la melodía de las canciones “Entrégate”, “Culpable o no”, “Te necesito”, escrita por nuestro Juan Luis Guerra y que pertenece al álbum “33”, publicado en 2003.

Otras canciones muy coreadas fueron: “Amante del amor”, “Más allá de todo”, “Fría como el viento”, “Tengo todo excepto a ti”, “Hasta que me olvides”, “O tú, o ninguna”, “Tú y yo”. Vale destacar que en todas estuvo acompañado de una banda de ocho músicos y tres coristas.

Su comunicación no verbal

Su interacción con el público fue escasa. A las 10:35 dijo ¡Vamos Santo Domingo conmigo! ¡Que viva República Dominicana”. También, expresó ¡Arriba, arriba conmigo Santo Domingo!”, “Canta conmigo Santo Domingo”, ““Eso que belleza de público. Gracias por estar aquí esta noche”.

Su comunicación no verbal es muy subjetiva. En varias ocasiones, Luis Miguel pedía el aplauso de los presentes con la señal que identifica esta acción. También, desde el escenario le regalaba besos a sus fans, y hacía señas para que el personal de sonido fueran a  secarle el micrófono.

Eso sí, cuando el público encendió las luces de sus celulares, se le vio sonreír y se exclamar la siguiente frase: “¡Eso que belleza! ¡Qué público tan bello!”.

En el transcurrir del concierto que reunió alrededor de 20 mil personas, el artista mexicano hizo tres cambios de vestuario: inició con un traje negro con camisa blanca, luego se puso un chaleco y el tercero fue con camisa azul añil.

En romance con la lluvia…

Parafraseando las letras de una canción podríamos decir que después de la sequía siempre viene la lluvia. Y así fue… su espectáculo que unió a amigos y parejas en el Estadio Olímpico inició a las 10:00 de la noche, con un retraso de hora y media, en que su público le esperaba entre chistes y conversaciones.

El día anterior al concierto, Díaz convocó a la prensa de espectáculos para darle las informaciones del concierto. Lo chévere es que en sus declaraciones, y a modo de broma dijo: “Estamos listos, gracias a Dios el pronóstico de este viernes es que no habrá lluvias, esperemos que no cambie y que siga la sequía por lo menos dos días más”.

Y fue todo lo contario… los días de sequía parecían hacer una tregua en Santo Domingo, pues lo que en principio fue una leve lluvia, poco a poco se fue convirtiendo en un fuerte aguacero que –ante la falta de sombrilla y paraguas, muchos optaron por colocarse capas y el forro de las sillas-. Pero, eso no fue impedimento para que el idilio continuara, pues así empapados del agua que bendecía a Quisqueya, tras una pausa Luis Miguel siguió cantando.

En el público se escucha decir que la lluvia puso el concierto más romántico, y así lo testificaron al quedarse hasta el final, es decir, cuando el reloj marcó las 12:07 de la madrugada. Y lo hizo como en otros países lanzando flores y blancas y motivando al público a jugar con unas enormes pelotas negras que saltaban de mano en mano.

Pero, la lluvia no solo le acompañó en este viaje, porque buscando datos de sus presentaciones en República Dominicana encontramos una publicación de noviembre de 2013, en la que Soledad Melo del periódico Listín Diario, relata que la presentación de Luis en Altos de Chavón culminó con fuegos artificiales y un fuerte aguacero. Con ese espectáculo, “El Sol de  México” inició su gira Latinoamericana 2013 “The Hits Tour.

En esa ocasión, su público también se quedó esperando que cantara varios de sus éxitos. En el concierto del Olímpico, algunas personas comentaron que esperaban las rancheras que ha hecho famosas.

Culminamos este  escrito, seguros de que su legión de fans siempre le estarán esperando… y quién sabe si la próxima vez vuelva a escribir otro capítulo de su idilio con la lluvia en República Dominicana.

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