Mothership: De los videojuegos a la realidad

Un ingeniero aeronáutico creó su propia compañía de dirigibles, fusionando su expertiz en los motores con su pasión por los globos. Con la idea de “Starcraft” creó un aparato que se recarga con energía solar en el aire y que busca que llegue a cargar drones.

Por Pablo Cavada Metro World News

Jonathan Nutzati es casi tan híbrido como sus creaciones. Es chileno, pero nació en Corea del Sur y creció en Hong Kong, antes de partir a Estados Unidos para estudiar ingeniería aeronáutica. Pero su sueño de ser astronauta se truncó por no ser estadounidense, y su camino viró hacia los motores. Luego de trabajar en Tesla, aprovechó su expertiz y junto con un socio una compañía de dirigibles con algo más de tecnología que lo común.

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Su otra pasión son los videojuegos, en los que se inspiró para crear el primer dirigible que se autorecarga con paneles solares incorporados y también para darle el nombre de Mothership a su empresa, ya que tal como en el videojuego “Starcraft” busca que la aeronave logre ser un puerto de carga para drones con diferentes utilidades.

Hablamos con él sobre este proyecto.

¿Cómo nació la idea?

–“Antes de fundar mi empresa trabajé en Tesla Motors y una vez encontré que el precio de arrendar un departamento en Palo Alto, donde viví, era muy alto. Entonces compré una casa rodante, la dejé en el estacionamiento de la companía y viví ahí. Pude ahorrar mucho dinero. En esa experiencia una vez tuve que comprar paneles solares para la casa rodante y aprendí mucho sobre energía solar. Alguna vez me di cuenta que cuando tienes una casa rodante es muy difícil encontrar estacionamiento los fines de semana. Hay un problema en San Francisco con la gente se droga y viven en la calle. Entonces en muchos lugares no dejan estacionar por eso. Y me di cuenta de que me consideraban uno de ellos. Y tuve la idea de tener un globo con paneles solares para estacionarme encima, fue una idea estúpida por un momento ya que calculé que el globo para levantar mis cosas tendría que ser de 30 metros de largo y costaría mucho dinero. Entonces boté la idea y no pensé en eso por un tiempo. Pero lo que me gustó de esa idea fue tener paneles solares en un globo”, recuerda sobre el inicio del proyecto en el año 2015.

¿Porqué oleoductos?

–“Porque el problema con eso es que a veces no hay carreteras o hay lugares muy difíciles para acceder. Y lo más peligroso en los oleoductos es que se pueden oxidar y abrirse. Y como están en cientos de millas hay lugares a los que puedes llegar y otros que son más difíciles, y cuesta mucho tiempo. Y con un globo puedes hacerlo todo desde arriba y para hacerlo de lado a lado necesitas drones y la forma en que puedes hacerlo legalmente es con Mothership… Puedes hacerlo con un helicópetero pero es mucho más caro y también necesitas abastecerlo con combustible y tener un lugar donde aterrizarlo”.

¿En qué etapa del proyecto estás?

–“Una vez que tuve la idea busqué inversionistas. La presenté a Adam Draper (hijo del célebre inversionista estadounidense de capital de riesgo Tim Draper) la idea de usar un aeronave solar para inspeccionar oleoductos y a él le gustó e invirtió 25 mil dólares americanos para hacer crecer la idea. Otra aplicación puede ser seguridad de fronteras, o costas. Instpeccionar bosques o en la minería. Busqué aplicaciones para poder meter esta tecnología, que es de paneles solares con aeronaves llenas de helio, con autopiloto. Con el inversionista decidimos seguir este rumbo para empezar. No con los drones aterrizando como portaaviones, eso va a tener que ser en un nivel tres. Tenemos que hacer todo con el dirigible primero y también tiene que enfocarse en utilidades especificas en el mundo,  aplicaciones que puedan ganar dinero. Entonces esa idea la separamos de los drones”.

¿Qué falta para unirlo?

–“Tenemos que desarrollar los drones y el sistema de aterrizaje y desarrollar la aeronave por separado primero para que sean tecnologías completas antes de ponerlas juntas. Empezamos con sólo 25 mil dólares, con eso hice todas las investigaciones, compré un globo del que ahora es mi socio, un eBlimp, y lo convertí en un eBlimp solar. Lo hicimos en tres meses y en noviembre de 2016 lo mostramos en Silicon Valley, California, con los paneles solares da 400 watts de energía. Ese globo de 6,5 metros de largo consume 700 watts máximo para navegar por ocho horas. Con esa primera demostración mostramos la tecnología y muchos inversionistas vieron la demostración y subimos otros 300 mil dólares para seguir nuestro rumbo. Con eso lo dedicamos a inspeccionar oleoductos con un globo de 8 a 12 metros con autopiloto y aprendimos mucho, que todas las industrias van aprendiendo a usar drones en sus trabajos. Con lo que aprendimos decidimos subir la inversión en $1,450,000 (en diciembre de 2017) para hacerlo de otra forma, al próximo nivel. Compré eBlimp para crear las aeronaves solares y tomar los riesgos por nosotros mismos. Entonces, vamos a vender este globo para inspeccionar oleoductos entre 100 y 180 mil dólares, dependiendo de las características. Y con ese tamaño de eBlimp podemos desarrollar un autopiloteable para impecciones de seguridad y cuando vendamos esa nave podremos hacer aeronaves de 20 mil dólares”.

¿Estos dirigibles ya son autosustentables con energía solar?

–“Ya logramos hacerlo autosuficiente con paneles solares, porque el promedio de consumo son 350 watts y los paneles solares generan 400 watts, entonces si no hay mucho viento se puede volar todo el día. Esa autosuficiencia la llamamos “Infinity cruise”. En la prueba despegamos con 98% de batería (12.2 volteos) y aterrizamos con lo mismo después de 12 horas de vuelo.

¿Qué sigue?

–Estamos incorporando la impresión 3D a nivel aeroespacial para simplificar y consolidar el ensamblaje y automatizar aún más el proceso de fabricación.  Esto nos permitirá escalar eBlimp a nivel mundial para satisfacer las necesidades de una base global creciente de usuarios de UAS.

Podemos imprimir varios grados de poliuretano y compuestos de nylon reforzado para crear piezas fuertes y livianas en formas complejas, aerodinámicas y estructurales.  Es emocionante pensar que nada de esto fue posible comercialmente hasta los últimos años con una explosión en la disponibilidad y calidad de las tecnologías de impresión 3D.

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