Buttigieg: el alcalde gay que desafía a Trump

Hijo de un inmigrante maltés, este veterano de Afganistán y miembro de la iglesia episcopal es capaz de hablar hasta 8 idiomas y, sobre todo, seducir a un electorado progresista que busca desalojar a Trump de la Casa Blanca

Por Agencias

Pete Buttigieg, un alcalde de Indiana poco conocido, anunció oficialmente el domingo su postulación a la candidatura demócrata a la presidencia, asumiéndose como el representante de una generación más joven lista para reestructurar al país.

“Reconozco la audacia de hacer esto como un alcalde millenial del centro-norte del país. Es más que ser sólo un poco intrépido, a los 37 años, aspirar al puesto más importante en el territorio”, afirmó mientras vítores de “¡Pete, Pete, Pete!” resonaban en una audiencia reunida en lo que fue una planta de autos Studebaker.

El alcalde de South Bend, receptor de una beca Rhodes y veterano de la guerra de Afganistán que desde enero analiza postularse a la Casa Blanca, es ahora uno de más de doce rivales que aspiran a reemplazar al presidente Donald Trump.

“Las fuerzas de cambio en nuestro país son tectónicas en la actualidad”, afirmó. “Fuerzas que ayudan a explicar qué hizo que esta presidencia actual fuera posible. Es por eso que, en esta época, no se trata sólo de ganar una elección, sino de ganar una época”.

Buttigieg regresará esta semana a Iowa y Nueva Hampshire, donde se llevan a cabo las primeras contiendas de nominaciones en la nación, para hacer campaña como un candidato en forma que ahora será tomado más en serio.

Una nueva generación de líderes

Durante los últimos meses, Buttigieg ha aparecido con frecuencia en noticiarios televisivos y en programas de comentarios a nivel nacional, y desarrolló un número elevado de seguidores en las redes sociales con su mensaje de que el país necesita “una nueva generación de líderes”.

Las cifras de Buttigieg en las encuestas han ascendido. Algunos sondeos lo ponen detrás solamente del senador Bernie Sanders, que aspiró a la nominación del partido en 2016, y del ex vicepresidente Joe Biden, que aún no ha dicho si se postulará o no.

La campaña de Buttigieg ha recabado más de siete millones de dólares en el primer trimestre del año, un total superado ampliamente por los 18 millones de Sanders , que encabeza a los aspirantes en dinero recaudado, pero más que los senadores Elizabeth Warren, Amy Klobuchar y Cory Booker.

“En estos momentos es bastante divertido”, le dijo Buttigieg a The Associated Press el mes pasado mientras visitaba Carolina del Sur, donde fue recibido por un mayor número de gente de la que se preveía.

Enfrenta el reto de hallar una forma de mantener el impulso a largo plazo y evitar convertirse en un candidato que sólo brilla un mes. Se ha incrementado el escrutinio de su labor en South Bend, así como sus críticas al vicepresidente Mike Pence, que era gobernador de Indiana cuando Buttigieg se encontraba en su primer período como alcalde.

Buttigieg sería el primer nominado abiertamente gay en uno de los principales partidos políticos; el año pasado se casó con su esposo Chasten. Sería el primer alcalde en avanzar directamente hasta la Casa Blanca, y la persona más joven en convertirse en presidente: cumpliría 39 años el día previo a la próxima juramentación, el 20 de enero de 2021.


Candidatos apelan a votantes jóvenes

Austin Anderson se emocionó al ver a Beto O’Rourke en el campus de su universidad, atraído por su “personalidad” y sus discursos sobre el bipartidismo. Pero, ¿dará su voto al ex legislador por Texas en las primarias demócratas?

“No está en el primer lugar de mi lista”, dijo el estudiante de la Universidad Estatal de Iowa. “Estoy buscando trabajo. Soy un chico idiota de 21 años, interesado en las chicas… y mis estudios. No sé, de a ratos me parece poco importante”.

Los jóvenes como Anderson constituyen un reto para O’Rourke y otros aspirantes a la candidatura demócrata que apelan a ellos como parte central de sus campañas. La energía de las multitudes de jóvenes en los campus no se traduce necesariamente en votos.

Incluso cuando una elección despierta gran entusiasmo, como sucedió en las legislativas de 2018, la participación de los jóvenes suele ser menor que la de los mayores. El año pasado en Iowa, donde se libraron varias campañas reñidas, los jóvenes de 18 a 24 años constituyeron el 7% del electorado en general, según la secretaría de Estado.

Puede ser aún más difícil atraer a los jóvenes a una asamblea presidencial, que generalmente requiere la presencia en un lugar y pararse en grupos para apoyar a un candidato.

Pero algunos operadores demócratas piensan que un cambio en la asamblea que permitiera la participación virtual provocaría una participación récord de jóvenes. De manera que los contendientes por la candidatura demócrata de 2020 aparecen en los campus de Iowa en busca de cualquier voto que puedan conseguir.

La senadora Kamala Harris, de California, realizará una asamblea en la Universidad de Iowa. La semana próxima su campaña lanzará en cinco universidades el “Campamento Kamala”, de capacitación de estudiantes y jóvenes de Iowa para su participación en las asambleas y que consigan la participación de sus amigos y vecinos.


 

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