Los ataques en Sri Lanka fueron por “venganza”

Por Agencias

Los ataques del Domingo de Pascua a iglesias, hoteles y otros lugares en Sri Lanka fueron “realizados en represalia” por la masacre en dos mezquitas de Nueva Zelanda el mes pasado, afirmó ayer el ministro de Defensa de la nación del sureste asiático, según un comunicado.

Ruwan Wijewardene, dijo al Parlamento que el gobierno tenía información acerca de que la cadena de atentados dentro y fuera de la capital, Colombo, que dejaron más de 300 fallecidos, fueron perpetrados “por un grupo fundamentalista islámico” en respuesta a las balaceras de Christchurch. No ofreció evidencias para explicar la fuente de la información.

El grupo extremista Estado Islámico se atribuyó más tarde el martes la autoría de los ataques a través de su agencia noticiosa Aamaq.

En su reivindicación, la milicia radical dijo: “Los autores del ataque de antes de ayer contra ciudadanos de los países de las coaliciones y cristianos en Sri Lanka son combatientes del Estado Islámico”.

Error de inteligencia

El ministro culpó a la “debilidad” del aparato de seguridad esrilanqués por no evitar los nueve ataques.
“Por el momento se ha establecido que las unidades de inteligencia estaban al tanto de este ataque y un grupo de responsables fue informado sobre el inminente ataque”, señaló. “Sin embargo, esta información ha circulado solo entre unos pocos funcionarios”.

El 11 de abril, el subinspector general de la policía, Priyalal Disanayaka, firmó una carta dirigida a los directores de cuatro agencias de seguridad esrilanquesas, a quienes advirtió que un grupo local estaba planeando un ataque suicida en la nación.

Al parecer, la información de agencias internacionales de inteligencia sobre los planes de ataque de un grupo local no llegaron a la oficina del primer ministro hasta después de la tragedia, lo que subrayó el caos político en los niveles más altos del gobierno esrilanqués.

Mientras los líderes de la nación discutían las consecuencias de un aparente ataque cometido por un grupo insurgente local y lo que parecía ser un enorme fallo de inteligencia, la seguridad se reformó el ayer en una jornada de luto nacional. Por su parte, el ejército realizó detenciones en base a unas competencias que no empleaba desde el final de la devastadora guerra civil en 2009.

Entre las 40 personas arrestadas por presuntos vínculos con los ataques del Domingo de Pascua estaban el conductor de una camioneta supuestamente empleada por los suicidas y el propietario de una vivienda donde vivían muchos de ellos, apuntaron las autoridades.

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