Los Amigos Invisibles: ‘The New Sound...’, más que un disco, una predicción

Por Lizeth cadena Metro World News

Justo en una época en la que primaban las guitarras distorsionadas provenientes del rock argentino, y en las fiestas varios disfrutaban las canciones de grupos como Proyecto Uno, Los Amigos Invisibles, con su propuesta funk, eran antes de 1998 los ‘patitos feos’ de Venezuela. Sin embargo, su transformación a cisnes de Latinoamérica y el mundo llegó con el The New Sound of the Venezuelan Gozadera, un disco que cambió completamente su rumbo, marcó para siempre la carrera de estos panas, y dejó varias canciones que hoy son consideradas clásicos de nuestra historia musical.

Nadie podría hablar mejor de su nacimiento que sus mismos protagonistas: José Rafael Torres ‘el Catire’ y Julio Briceño ‘Chulius’.

¿Qué estaba pasando en 1998?, ¿quiénes eran ustedes?

‘Catire’: Éramos unos bebés, muy apasionados. Yo fui el último que entré, lo hice en el 93, y desde el comienzo sentí que la banda tenía una proactividad única. Y a pesar de que estábamos tocando amateur, teníamos intenciones más profundas, y en esa época estábamos inventando, mezclando cosas, integrando la cultura venezolana con el funky.

‘Chulius’: Veníamos de sacar un primer disco, donde hicimos lo que se nos dio la gana, sobre todo a nivel de propuesta, hablando de dance, acid jazz y demás. No sabíamos si la banda iba a continuar o no, pero seguíamos creando canciones con el objetivo de hacer un segundo disco.

Además, no eran los más queridos por algunos artistas de su país…

‘Chulius’: En Venezuela había por ese entonces un movimiento fuerte de rock y de ska, y nosotros estábamos en ese dance/funk, entonces los rockeros nos decían que éramos maricas, y los skateros, también. Lo peor es que el público pensaba lo mismo, aunque a las chicas les gustaba la banda.

Entonces, ¿cómo pasaron de ser los ‘feos del paseo’, a ser firmados por Luaka Bop para crear el The New Sound?

‘Chulius’: Por esa época en Venezuela había un control de cambio y tú tenías un cupo de dólares anuales, así que si lo vendías en el mercado negro eso te alcanzaba para comprar un pasaje e irte dos semanas a Nueva York. Y eso fue lo que hicimos.

Nos fuimos para allá con el primer disco grabado, no impreso, y conocimos al baterista de Sentimiento Muerto, Alberto Cabello, que era la banda más importante de Venezuela en los ochenta y noventa. Él escuchó el álbum y dijo que le mandáramos unas copias para ponerlas en una discotienda. Y entonces en una tarde, David Byrne, cantante de los Talking Heads, lo tomó porque le atrajo. Él cuenta que para cuando estaba escuchando la tercera canción de ese álbum ya estaba hablando con el presidente de su disquera diciéndole que tenía que buscarnos en Venezuela como fuera, porque quería hacer música con nosotros.

Pero algo más llamó la atención de Byrne, ¿no?

‘Catire’: Ese disco tenía un error de impresión. En realidad eso fue lo más llamativo para David. Ese álbum, como entregamos la portada tardísimo, casi el último día de plazo, dice: “Una producción realizada en 1985”. Hay una falla de diez años. Entonces cuando David vio eso pensó: “Wow, ¿quiénes son estos? Si estos panas hace 10 años estaban haciendo esta clase música, ¡cómo será ahora!”.

Su productividad, sin duda, se siente en este disco, y es que es una producción de 19 canciones…

‘Chulius’: Éramos muy tercos. Recuerdo una ocasión en la que estábamos con el presidente de la disquera y nos dijo que quería cortar las canciones, que no fueran tantas, pero la banda no estaba de acuerdo, porque deseábamos que estuvieran incluidas todas.

Después de tantos años yo le doy la razón al gringo, y es que discos como el The New Sound o el Arepa 3000 son muy largos, y no todas las canciones son buenas.

Al comienzo de esta entrevista contaban que en Venezuela no los apreciaban tanto, a tal punto de considerarlos “maricas”. ¿Con este disco cambia el pensamiento que tenían acerca de ustedes?

‘Catire’: Claro, y yo creo que más que por la música, fue por el empujón tan brutal que nos dio la disquera. Es que hasta el más incrédulo luego de vernos sonando en MTV todo el tiempo, en la radio pegados y viajando por toda Europa, siempre terminaba diciendo: “Estos maricones tienen lo suyo”.

The New Sound of the Venezuelan Gozadera no parece un título, sino más bien una predicción, porque finalmente se convirtieron en el nuevo sonido de su país, y con música que incita a pasarla bien…

‘Chulius’: Ese nombre lo trajo José Luis Pardo, ‘Cheo’, el guitarrista de ese momento, y nos dijo que había sido inspirado en esos discos de Tito Puente que estaban en su casa, y que como saben, tienen títulos tan particulares como el nuestro. A nosotros nos pareció buenísimo, sin saber que eso realmente iba a ocurrir con el álbum y nuestra carrera.

No podemos terminar esta entrevista sin hablar de Ponerte en cuatro, una de las canciones más exitosas del álbum…
‘Catire’: Nuestro acercamiento al Caribe fue al principio como sarcástico, porque nosotros estábamos conectados con Londres, y veíamos con gracia lo que estaba pasando musicalmente en nuestra Caracas. Entonces, como a manera de chiste y de rebeldía agregábamos esos sonidos a nuestra música.
Por eso no era raro que en nuestras presentaciones sonaran canciones de Wilfrido Vargas o de Proyecto Uno…

‘Chulius’: Entonces llega Mauricio Arcas con esta canción, que al parecer nació luego de una noche de rumba en la que justamente estaba escuchando Proyecto Uno, y nos hace la propuesta de hacer tecnomerengue, eso sí, a manera de chiste, pero a fin de cuentas sale la canción. Y probablemente si no hubiéramos tenido una disquera que nos dijera que esa canción debía ser un sencillo, no la hubiéramos elegido como single.

Si este disco fuera una persona y estuviera al lado suyo en este momento, ¿qué le dirían?
‘Chulius’: Gracias por todo lo que has hecho por mí. Pusimos lo mejor de nosotros para que nacieras.

‘Catire’: Le daría una palmadita en la espalda y le diría: “Gracias por la fiesta, men. Puedo seguir viviendo de esto gracias a ese esfuerzo”.

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