La locura de las armas en Brasil

El presidente Bolsonaro ha firmado una serie de decretos desde el mes uno de su mandato, los que no han estado exentos de polémica

Por francisca herrera rosales [email protected]

Apenas asumió, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, puso en marcha su principal “caballito de batalla” y firmó en enero un decreto que facilitó la posesión de armas de fuego en el hogar o en el trabajo (siempre y cuando el propietario del arma es el tutor legal del establecimiento) y extendió la validez de la autorización de cinco a diez años.

Hace unas semanas, el 7 de mayo, el mandatario firmó otro decreto que permitía la compra de armas más poderosas, incluso de algunos rifles semiautomáticos rompiendo la prohibición de posesión de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas e instituciones de seguridad pública, y autorizaba a los menores de edad a practicar el tiro deportivo.

Tras  desencadenar una serie de críticas y cuestionamientos a su constitucionalidad, finalmente ayer Bolsonaro decidió retractarse y firmó un nuevo decreto que prohibió la compra de rifles, carabinas y escopetas a los ciudadanos comunes y garantiza su compra sólo para los agricultores. Además, dispone que la edad mínima para la práctica de tiro sea de 14 años.

El gobierno dijo en un comunicado que los cambios obedecen a “inquietudes planteadas por el Poder Judicial, el Poder Legislativo y la sociedad en general”, pero sostuvo que no modificaba la “esencia” del decreto. Sin embargo, los expertos continúan dudando de su constitucionalidad.

Además, se dejó en manos del Ejército decidir, en un plazo de 60 días, cuáles son las armas de porte (cortas) y las portátiles (largas) que estén entre las permitidas, restringidas y prohibidas.

Para tomar esta decisión los militares harán pruebas en simulador y con armas reales para establecer “parámetros de medición”, reglas y criterios de clasificación, recoge G1.

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