El oscuro drama de las jóvenes esclavas sexuales norcoreanas en China

Por Sebastián Foncea

Una realidad no tan conocida de Corea del Norte fue revelada en un informe de Korea Future, un organismo no gubernamental que investigó la situación de las mujeres que huyen de la dictadura hacia China con el sueño de llegar a un país que les de asilo.

La mayoría de las “prófugas” sufren en su autoexilio el abuso del crimen organizado chino que las captura y las utiliza como esclavas sexuales, o las vende como esposas.

También hay mafias que capturan a mujeres desde Norcorea para llevarlas a la fuerza a China, y así fomentar un negocio que, según el estudio, mueve más de 105 millones de dólares al año.

Los criminales piden por una esposa 146 dólares y por un encuentro sexual, cuatro. Además, en buena parte de la población rural de China no es mal visto que un solterón compre a una mujer, porque consideran que así no se despoblarán las aldeas.

La edad de las mujeres (o niñas) traficadas parte desde los doce años, pero el asunto se vuelve más dramático cuando se usan a las víctimas para realizar transmisiones de cibersexo, porque ahí los pederastas prefieren niñas aún menores, que van desde los nueve años, según el informe.

El público que consume pornografía infantil a través de internet principalmente provine de de Corea del Sur. Una transmisión en vivo de cibersexo con una niña norcoreana de nueve a catorce años puede costar entre 60 y 110 dólares, mientras que una transmisión con niñas y mujeres de 17 a 24 años cuesta alrededor de 50 dólares.

Se estima que en China hay unos 200 mil norcoreanos, y de esa cifra el 75% son mujeres; de ellas, el 50% es obligada a prostituirse, el 30% es vendida como esposa, y el resto se divide entre las que realizan cibersexo y las que son esclavas domésticas.

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