Sergi Arola: “El éxito lo luchas y la fama te la encuentras”

El top chef español pasó por el evento culinario Haute Cuisine Bal Harbour que recientemente se celebró en el hotel St. Regis de Miami Beach

Por Carla O’Donnell Especial desde Miami

Sergi Arola es un chef de alta cocina de prestigio internacional con dos estrellas Michelín y una sólida carrera de treinta y cinco años. Incluso llegó a tener unos veinte restaurantes en todo el mundo. Nace en pleno centro de Barcelona hace cinco décadas y desde muy joven ha estado viajando por el mundo, lo que le inyecta una adrenalina que hoy sigue necesitando.

Habla pausado, con una vestimenta estudiada de rebelde rockero y con una serenidad que sólo dan los años. No teme la crítica de la opinión pública ni le importa ser “carne de cañón”.

¿Qué te trae por Miami Sergi?

— He venido a hacer Haute Cuisine aquí en Bal Harbour que es un encuentro de chefs que desde hace cuatro ediciones hacemos tradicionalmente en Suiza, en primavera, en el restaurante que asesoro en el hotel W en Bervier y este año hemos venido a Miami. [Una experiencia en la cual los chefs ofrecen una serie de master clases, cenas temáticas y una cena de gala].

¿Ya que estás por aquí, te ha dado tiempo de conocer la escena culinaria?

— Pues no, la verdad que no he parado de trabajar. Lo único que me apetecía de verdad era irme a la calle Ocho a comerme un sándwich cubano, cosa que no he podido hacer. Hoy creo que si puedo elegir entre una visita a una isla privada o irme a la calle Ocho, elijo ésta.

Acabas de inaugurar el restaurante Cormorán en Santander, ¿estás satisfecho con la acogida?

— Sí , la verdad que este primer año está siendo divertido en el sentido de que hay muchas cosas qué hacer. Sobre todo consolidar un concepto; es un poco una evolución de lo que durante muchos años pretendía hacer con el restaurante Arola (de Barcelona y muchas ciudades). Estoy muy contento con el resultado. Además me parece que es un concepto que sólo necesita un paisaje chulo y gente que le guste comer a un precio razonable. Creo que  podría ser un magnífico concepto para expandir y abrir más cosas y… vamos a ver qué pasa.

¿Podemos decir que es un sueño cumplido?

— No, yo ya no tengo este tipo de sueños, ni profesionales ni materiales. Yo personalmente ya no sueño…posiblemente lo mejor que tiene hacerse mayor es que aprendes a relativizar muchísimo las cosas y hay cosas que para mí eran muy importantes hace unos años y hoy en día carecen de toda importancia.

Como todo ser mortal tendrás tus miedos. ¿Te asusta perder el impulso de la creatividad y despertarte un día sin más ideas?

— No, sólo me preocupa que le pueda pasar algo a mis hijas. El resto lo encajo. Soy como el de la película de Captain America, podría estar todo el día como él que se cae y se levanta. Bueno, al final nos caemos para levantarnos. Caernos forma parte de la vida y lo llevo con una relativa naturalidad.

¿Pesa en las espaldas llevar las dos estrellas Michelín? ¿Cómo llevas la fama?

— No, para nada. Lo que pesa es llevar en las espaldas treinta y cinco años de trabajo: haciendo lo mismo, eso pesa un poco más.

¿El éxito tiene mucho de absurdo y de fugaz?

— No. El éxito tiene de muchísimo trabajo, por lo menos lo que yo considero éxito. Luego está la fama que es otra cosa. Para mí la diferencia entre uno y otro es que el éxito lo luchas y la fama te la encuentras.

¿Eres un incomprendido?

— Para nada, creo que me he sentido muy solo pero entiendo que cada uno tiene sus prioridades. Simplemente tengo que aprender a no ser igual cuando alguien cercano a mí le pase lo que me ha pasado a mí.

 ¿Eres de las personas que se mueve por impulsos o meditas antes de actuar?

— Ojalá, si fuera así sería mucho mejor a todos los niveles. Soy muy impulsivo, demasiado.

¿Con el paso de los años ha cambiado tu escala de valores?

— Sí, de 2008 a esta parte y de 2017 a ahora. Yo me caí y estoy aprendiendo a levantarme; para mí es una cosa intrínseca y el momento que vivo es éste, el que tengo y el que me sirve. Soy como un buen vino de la Borgoña, que evoluciona, están muy bebibles, luego están para tirar a la basura, después pueden volver a ser bebibles y pueden crecer y de golpe, pueden convertirse en un vino único. Me gusta hacerme mayor.

¿Qué más le pides a la vida?

— Ahora mismo sólo quiero ir cerrando todo lo malo vivido en los últimos años y no dejar nada al azar. Sobre todo disfrutar de la gente que vale la pena, no sólo hijas y amigos… Por ejemplo me siento muy orgulloso de haber hecho Master Chef Chile y ojalá en el futuro vuelva a hacer el programa. Gracias a las redes sociales recibía muchos mensajes de cariño de gente anónima, en esos años difíciles (2016-2018).

Chile me demostró un cariño como no lo he vivido en otro sitio. Creo que cuando eres un personaje público muchas veces te sientes más acompañado de gente desconocida que por gente cercana. Me gusta Latinoamérica, he tenido experiencias muy bonitas, en México estuve mucho tiempo y tengo ganas de volver a Chile. En el año 2000 monté La Broche Miami en Brickell con mis socios de Madrid y era otra ciudad distinta. En este viaje a Miami me he sentido súper a gusto. He estado trabajando mucho pero la vibración que percibo me ha parecido que tiene muy buena onda.


Confidencial

•    Si Sergi es hoy día quién es, se lo debe al amor a la buena vida y buena mesa de su abuelo.
•    Como buen piscis prefiere cuidar de los demás antes que de sí mismo. Le atrae lo místico y así lo reivindica con cada tatuaje de su cuerpo.
•    Se siente tan a gusto en tierras lusas que se plantea obtener el pasaporte portugués.


 

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