El renacer de la fauna salvaje de Chernobyl

A 33 años del desastre, los investigadores han constatado que los animales se han multiplicado a pesar de la radiación

Por Sebastián FOncea [email protected]

La exitosa serie de HBO sobre Chernobyl ha despertado el interés por el desastre nuclear más terrible de la historia, ocurrido en 1986, y una de las aristas destacadas es el renacer de la fauna salvaje en los dos mil 600 kilómetros cuadrados que fueron deshabitados para evitar los efectos en las personas de la radiación liberada en la atmósfera, que fue 400 veces superior a la emitida por la bomba que cayó en Hiroshima, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

Según Greenpeace, el desastre con el tiempo causó 93 mil muertes en humanos por cáncer y otras enfermedades, y para evitar más fallecidos las autoridades soviéticas de la época evacuaron a más de 300 mil personas.

Los cálculos científicos indican que durante tres mil años no podrán ser habitadas las zonas más afectadas por la radiación, pero en el perímetro deshabitado por humanos se produjo algo paradojal, porque los animales salvajes, en vez de reducir su población por la contaminación, han aumentado y aparentemente gozan de una salud aceptable.

Los antecedentes indican que la presencia del hombre resulta ser más dañina en la fauna que la mismísima radiación, porque no se han visto peces de tres ojos como en Los Simpson, ni mutaciones evidentes en los animales, aunque se ha comprobado que ciertos insectos y especies acuáticas viven menos.

La zona evacuada corresponde a territorios de Ucrania y Bielorrusia, y en este último país el lugar se transformó en una reserva ambiental que es habitada por lobos, bisontes, osos, y 231 especies distintas de aves que se mueven sin miedo entremedio de los pueblos fantasmas que quedaron tal como los dejaron sus habitantes.

Las autoridades bielorrusas autorizan la visita al parque durante sólo un día, pero está prohibido vivir ahí por los efectos que la radiación podrían causar en el ser humano. Además han introducido algunas especies en peligro que no eran nativas de la zona, como el bisonte europeo y el caballo de Przewalski, para fomentar su reproducción.

Los lobos son de las especies más beneficiadas por el aislamiento, ya que su número es siete veces mayor que en reservas naturales de Europa de un tamaño similar. El problema es que tan bien les ha ido que están emigrando fuera de la zona protegida con sus genes alterados por el desastre de Chernobyl.
Una investigación publicada en Frontiers in Ecology and Environment, dirigida por James Beasley, de la Universidad de Georgia, es el primer estudio con cámaras de control remoto llevado a cabo dentro de la zona de exclusión.

Los resultados del estudio documentaron las especies que prevalecen en la zona y apoyan resultados previos de que la distribución de los animales no se ve influenciada por los niveles de radiación.

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