¿Yogurt para tratar el asma?

El doctor Eduardo Castro ya identificó tres bacterias sospechosas y una mutación que podrían dar con el origen de la enfermedad. Con su investigación sueña con desarrollar la “cura” para el mal en los niños: un cóctel de probióticos

Por Gabriel Arce Granizo Metro World News

Pese a los grandes avances en las ciencias médicas, pocas son las certezas que se tienen sobre la enfermedad crónica mundial por excelencia y que tiene a los niños y adolescentes como su principal blanco: el asma.
Son cerca de 235 millones de personas en el planeta que la padecen, y si bien los intentos por frenarla han sido hasta ahora infructuosos, hay un médico chileno con una prometedora investigación internacional que pretende dar con el porqué de la enfermedad y, por sobre todo, el mecanismo necesario para enfrentarla. Y sus hallazgos son más que esperanzadores.

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Lo que hasta ahora tiene Eduardo Castro, microbiólogo de la Universidad Andrés Bello, es lo que él llama una fotografía de dos años en el tiempo sobre qué microorganismos habitan en el tracto respiratorio de niños con asma y personas sanas en Santiago y Washington. Eso le permitió encontrar hasta ahora cuatro indicios: 3 bacterias sospechosas y una mutación que sería pista sobre el origen.

Según explica el experto, “se cree que el asma es un poco como las enfermedades del espectro autista, casi como distintas enfermedades de distinta severidad y que tienen el mismo nombre pero con manifestaciones distintas. Pero son tres los detonantes: la carga genética, las alergias o la asociada a desajustes en la microbiota, los organismos vivientes dentro de una persona.

Investigando los niños enfermos y sanos de un Centro de Salud Familiar de Santiago, y los infantes del Hospital de Niños de Washington, Castro descubrió tres cosas. De partida, en Estados Unidos la microbiota de los niños es más robusta y variada, posiblemente por el smog y la nutrición de los niños chilenos.

La más importante, sin embargo, es que el asma tiene una especie de firma: tres bacterias que, en los enfermos, exacerban su presencia en el organismo, sin importar si se está en la capital chilena o la estadounidense.

La “cura”

¿Sirve de algo el hallazgo? De mucho. Los indicios de Castro son de las primeros que se tienen en el mundo. De hecho, supone con su equipo haber dado con una pista sobre los orígenes de la enfermedad: la presencia una bacteria ligeramente diferente, una Moraxella mutada, capaz de burlar el sistema inmune e invadir el tracto respiratorio de los asmáticos.

Con lo que ya tiene, el científico chileno buscará una revista científica de fuste donde publicar su estudio. Pero no se quedará allí. “Lo que investigamos ahora son las funciones que cumplen los microorganimos en el cuerpo, estamos aislándolos en cultivos para hacer experimentos puntuales, un mapeo completo”, explica Castro.

En el futuro, sueña el científico, su objetivo es plasmar esta investigación en algo tangible: una cura. Y no se refiere a un inhalador mejorado o el salbutamol del futuro, sino que a un yogurt.

“La microbiota de los asmáticos también está enferma en el fondo. Nos gustaría ser capaces de manipular los microorganismos del tracto respirtorio para que se asemejen más a los de una persona sana. Para eso es necesario suministrar probióticos, como un Chamito, un Uno al día”, relata el científico.

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