Una masacre en Filipinas por campaña anti-drogas

Por Francisca Herrera

Con al menos 6.600 ejecuciones en tres años, que son sólo los asesinatos reconocidos oficialmente, la guerra antidrogas llevada a cabo por el presidente Rodrigo Duterte en Filipinas se ha trasformado en una masacre.

Tras revelar un nuevo informe, Amnistía Internacional exhortó a Naciones Unidas a realizar una investigación inmediata que ayude a poner fin a lo que consideró posibles crímenes contra la humanidad cometidos durante la sangrienta campaña antidrogas del presidente filipino.

El grupo de defensa de los derechos humanos, con sede en Londres, señaló en se reporte publicado el lunes que las ejecuciones extrajudiciales registradas en la campaña de Duterte  continúan en ascenso y la escala de abusos ha alcanzado “el umbral de los crímenes contra la humanidad”.

La mayoría de las víctimas son acusadas de insignificantes delitos relacionados con drogas.

Amnistía subrayó que la provincia de Bulacan, al norte de la capital, se ha convertido en “la zona de ejecuciones más sangrienta del país” luego que algunos policías implicados en la campaña fueron transferidos a la región procedentes de la metrópolis de Manila, que solía ser el “epicentro de las ejecuciones”.

Duterte ha amenazado repetidamente a través de discursos por televisión con matar a personas vinculadas con las drogas y ha alentado a agentes del orden público a disparar contra sospechosos que se resistan.

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