Forjan un nuevo camino después de la tragedia

El dolor y la desesperación han comenzado a mermar en los niños que lo perdieron todo en la tragedia del volcán de Fuego, el 2018 en Guatemala, y ahora una nueva esperanza ha llegado a sus vidas, la de convertirse en deportistas de alto rendimiento.

Por reina damián Metro World News

“¡Profe, yo quiero pelear!”, fueron las palabras emocionadas que salieron del pequeño Carlos de 11 años.
Se enfundó los guantes, se puso el protector e hizo lo que tanto había soñado, iniciarse en el boxeo.

A pesar de su corta edad e inexperiencia, comenzó a moverse con entusiasmo y mientras daba sus primeros golpes, sus amiguitos, detrás de las cuerdas, le decían cómo pegar.

Su primer combate terminó con victoria y en ese ring en Cañadas de Guatelinda comenzó su gran sueño.
Carlos, fue uno de los pequeños que perdió mucho en la tragedia del volcán de Fuego, ocho familiares, su casa y todo lo que había en ella.

Incluso, al borde del llanto, le contó a Metro que aún siente mucho miedo por las noches.

“Todavía pienso en lo que me pasó. Algunas veces me despierto como a la 1 de la mañana, sueño que viene otra vez lo del volcán. Me levanto porque tengo miedo”, dice Carlos, mientras se le hace un nudo en la garganta.

“Se me murieron ocho personas en la tragedia del volcán, un abuelo, una abuela, tíos y primos. Ahora estamos aquí, ya me adapté en Guatelinda, me gusta”, comenta.

Y con el cambio de hogar, también llegó para el futuro campeón una nueva vida. Ahora, a pesar de la tristeza, sus ojos se llenan de ilusión al hablar del boxeo.

“Me sentí genial de pelear, lleno de ánimo y confiando. Ahora tengo la oportunidad de aprender. Voy a seguir entrenando porque desde pequeño quise pelear, pero ahorita que se me dio la oportunidad aproveché a practicar el boxeo”, dijo con una gran sonrisa.

La felicidad de Carlos no es para menos, pues desde el fin de semana se fundó en Cañadas de Guatelinda la segunda sede departamental de la Fundación Olímpica Guatemalteca (Funog), que apoyará a la niñez del lugar con prácticas de boxeo, futbol y taekwondo.

“Admiro a Ter Stegen”

A Joel le ilusiona convertirse en un futbolista, por eso, a pesar del intenso calor, estaba bajo el sol sonriente, disfrutando la exhibición que daban los alumnos de la Funog.

“Estamos muy contentos porque este es un deporte que se practica mucho, gracias a esta fundación se va a lograr mucho porque hay jóvenes que se han perdido en la delincuencia y esta será una distracción para evitar andar en malos pasos”, expresó el joven de 18 años.

Y con su tímida sonrisa, Joel confesó cuál es su más grande deseo.

“Mi mayor sueño ha sido llegar a ser portero, espero lograrlo, por eso le doy gracias a Dios por la vida que nos ha dado y por esta nueva oportunidad. Quiero ser como Nicholas Hagen, de Municipal, también admiro al portero del Barcelona, Ter Stegen”, comentó.

“¡Me enseñaron cómo se dan las patadas!”

Marisol se acercó tímidamente a ver las exhibiciones de taekwondo y con gran asombro vio cómo otras chicas de su edad eran capaces de dar saltos y fuertes patadas, así que dejó a un lado la pena y comenzó a hacer fila para dar sus primeras patadas. Escuchaba con atención las instrucciones del entrenador y al momento de la práctica lo hizo con gran actitud.

“Me gustó mucho, nos enseñaron varios movimientos, lo que más me gustó fue el pateo, voy a seguir practicando. Sueño con llegar alto en este deporte”, dijo la pequeña de 12 años, mientras las gotas de sudor recorrían su rostro.

Ahora, a pesar de que los recuerdos de la tragedia son imborrables, los pequeños tendrán en sus manos y en sus pies la oportunidad de forjarse un nuevo camino.


P&R

maría josé paiz
Directora ejecutiva de la Fundación Olímpica Guatemalteca (Funog)

¿Cómo llegó Funog a apoyar a estos niños?

Víctor Hugo Palma, obispo de Escuintla, se comunicó con nuestro presidente, Diego Pulido, con la iniciativa de querer ayudar a todos los afectados del volcán de Fuego ya que estaban en una nueva comunidad, que es Guatelinda y darles a estos niños y jóvenes tiempo de ocio positivo, y fue así como en cuestión de 2 o 3 meses logramos abrir esta nueva iniciativa.

Para nosotros es de gran satisfacción poder beneficiar aquí a todos estos niños y jóvenes y brindarles una nueva ilusión en un nuevo sueño en sus vidas. Lo que hacemos es insertar el deporte y utilizarlo como una herramienta para la prevención de la violencia y la delincuencia, como una herramienta para educar a los niños y jóvenes en valores y así hacer mejores ciudadanos y más íntegros.

Guatelinda, en Escuintla, es nuestra segunda sede departamental y con esta van a ser más de 1,300 los niños beneficiados diariamente con prácticas deportivas.

Hemos tenido un gran apoyo de la administración de Guatelinda, es una comunidad organizada, hoy son más de 500 niños los que viven aquí y con tres deportes que vamos a incluir en Guatelinda, boxeo, taekwondo y futbol, esperamos que la gran mayoría sea parte de nuestro proyecto y participe diariamente en la práctica deportiva y así vayamos forjando su tiempo de ocio en algo positivo.


 

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