Inteligencia emocional en el trabajo: si no puedes renunciar, así puedes sobrevivir

Cómo hacer de tu vida laboral un paraíso si estás en el infierno.

Por Luz LAncheros Metro World News

Acoso laboral, fátiga, estrés. Síndrome de Burnout (estar ya tan quemado, que se trabaja en piloto automático), que de hecho, ya fue clasificado por la OMS en su onceava revisión de su Clasificación Internacional de Enfermedades como un fenómeno ocupacional. Todo esto hace que muchos trabajadores a nivel mundial se incapaciten por enfermedades asociadas al estrés de su trabajo, rindan menos e incluso, en varias empresas, hayan puestos con alto nivel de rotación.

Inteligencia emocional

Pero en muchos casos y por variados motivos, renunciar no es una opción. Por esta razón, Metro habló con Carlos Maldonado, coach y certificado por The Society of Neuro-Linguistic Programming™ (PNL). Él da varias claves para poder usar mejor habilidades que permitan si no sobrevivir, hacer de tu ambiente laboral una oportunidad.

¿De qué se trata la inteligencia emocional en el trabajo?

El Coeficiente Intelectual es algo que se ha medido por mucho tiempo y determinaba tu aptitud para un trabajo. Y aunque eso no ha perdido relevancia, hoy en día en las empresas también se tiene en cuenta la medición del coeficiente emocional.

Estudios muy serios demuestran que el éxito de una persona en un trabajo depende de un 77% de sus habilidades emocionales y un 23% de sus conocimientos. Ahora bien, ves a mucha gente con gran coeficiente intelectual, con muchos títulos y están desempleados o saltando de un trabajo a otro. O los ves trabajando para alguien sin títulos, pero su nivel de inteligencia emocional es más alto. Y esto pasa porque las empresas ahora tienen más claro que quieren gente con nivel de inteligencia emocional más alto, porque esta primera persona es más fácil de formar que aquel que cree que se las sabe todas, pero que su nivel de comunicación y asertividad es perverso.

¿Cómo soportar a un jefe sin inteligencia emocional?

Lo de menos es tener un jefe con nula inteligencia emocional, lo más importante es cómo manejas tus emociones ante ese jefe, porque no puedes elegir un trabajo y a su vez escoger un jefe con esta característica. ¿Qué es entonces inteligencia emocional? Es sentir, entender y modificar estados emocionales en uno mismo o en otras personas. Lo de menos son las emociones de tu jefe sino cómo administras el entorno que generas. No eres nadie para cambiar las emociones de tu jefe, pero puedes administrar tus emociones para que lo que hace tu jefe no interfiera en tu trabajo ni en tu vida.

¿Qué pasa si el jefe sobrepasa los límites?

El tema de inteligencia emocional pasa por eso, justamente. Más que la palabra aguantar, es la palabra aceptar. Aceptar no tiene nada que ver con resignarse: no tengo que aguantarme que me grite, pero puedo ver dónde estoy y cómo aprender de esto. Ahora,si tienes un jefe gritón, cansón, si te corresponde ese jefe es porque hay algo que tienes que aprender de él, no significa que te lo tengas que aguantar. Aceptar es ver dónde estoy y moverme si no me gusta, esto también sirve para la vida. Entender y aceptar, acepto y aprendo de eso (eso es inteligencia emocional) al punto de tomar la decisión de adaptarme o de ver que es el momento de salir. No lo que hacen la mayoría de las  personas. Un tipo tiene un jefe horrible. Suelen hacer esto y decir: “Mira, mi jefe es tan destestable que renuncié”. La gente cree que es la mejor salida. Pero si había ese jefe, era porque tenía que aprender de él. La vida te dice: Puedes quitártelo de encima, pero sí tienes que aprender y  vas a aprender. Y lo más seguro es que esa persona tenga un jefe peor. Pero si comprendo y entiendo eso, lo más seguro es que hay una salida con un trabajo nuevo o por que yo lo busqué u otra situación que va a cambiar. Pero salirse a tropezones no es aceptar un proceso que hay que tener para la vida.

Ahora hay una frase popular: “Ve a donde seas feliz”

El problema de la mayoría de personas, es que su concepto de la felicidad está perdido. La gente dice, voy a ser feliz  cuando cumpla mis sueños, cuando tenga una novia rubia, cuando me gane siete mil dólares mensuales. Y tiene todo eso, pero es absolutamente infeliz. Suena bastante filosófico lo que diré, pero es verdad: la felicidad no es un destino, es un estado. Entonces, el hecho de que mi jefe sea terrible conmigo no debería intervenir en mi felicidad. Esta no puede depender de sus cambios de humor. Esta depende de cómo la vea y cómo disfruto mi trabajo o si lo veo como una carga. La salida más fácil es quitarse el aprendizaje. La salida más fácil es decir, me alzó la voz y me voy, pero el proceso de aprendizaje se corta. Entonces, la felicidad no es un destino porque siempre querremos más. Como felicidad, tenemos un estado y no depende de nadie. Y a la hora de hacer esto en un trabajo da grandes resultados.

¿Qué pasa en los casos de estrés y ansiedad?

Cuando una persona vive ansiosa, vive en el futuro. Pero este no existe, solo el presente. En el trabajo funciona igual: si una persona entendiera desde la programación neurolingüística cómo funciona su cerebro, viviría menos estresada. Ahora bien, nuestro cerebro es teleleológico. Funciona por metas específicas. Cuando una persona se coloca 30 metas para hacer, eso no es innovar. Porque el hemisferio izquierdo puede hacer solo 3 o 4 cosas bien hechas. Añadido a esto, si no sé manejar bien mis emociones, termino estresándome. Y todas las enfermedades tienen origen psicosomático. Entonces, las personas deben aprender a vivir en el presente. El futuro no existe. Si supieran esto, existirían menos personas incapacitadas laboralmente.

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