3 lugares donde no está permitido morir

Por Francisca Herrera rosales [email protected]

Longyearbyen (Noruega)

Longyearbyen

El pueblo de Longyearbyen, ubicado en la isla noruega de Spitsbergen, con unas mil 500 personas, se caracteriza por ser uno de los lugares habitados más cercanos al polo norte.

Hace unos 70 años se descubrió que los cuerpos sepultados en el cementerio no de descomponían, debido a lo frío del lugar y al permafrost, capa de suelo permanentemente congelada. A partir de ahí dejó de funcionar el campo santo.

Es por esto que desde 1950 rige una curiosa ley que prohibe la muerte y posibilita la expulsión de las personas diagnosticadas con una enfermedad terminal. Además del tema de la muerte, la isla no cuenta con un sistema de salud muy sofisticado. Si alguien llega a perecer su cuerpo será transportado y sepultado en el continente.


Sellia (Italia)

Sellia

El caso de la ciudad medieval de Sellia (Italia) es diferente. Este pueblo se caracteriza por tener alrededor de 500 habitantes, de los cuales cerca del 60% son mayores de 65 años.

Ante el envejecimiento de la población y para detener la disminución de la población, el alcalde Davide Zicchinella firmó una ordenanza en 2015 en la que establece que está “prohibido enfermarse dentro del municipio” e insiste en que “morir está prohibido”.

Los residentes deben ir al menos una vez al año al médico para un chequeo y quienes se nieguen se exponen a pagar una multa de 10 euros (unos nueve mil pesos) al año.


Itsukushima (Japón)

Itsukushima

La isla sagrada de Itsukushima, también conocida como Miyajima (Japón), cuenta con una serie de santuarios y templos sintoístas.

Para preservar la pureza del lugar, se prohibió la muerte y el nacimiento por motivos religiosos hasta el siglo XIX. Si bien hoy las embarazadas que estén a punto de dar a luz, ancianos enfermos y enfermos terminales no son expulsados, no tienen cementerios ni hospitales para atenderse.

Existen relatos de que luego de la batalla de Miyajima en 1555, la única que se ha dado en el lugar, el general ganador hizo sacar los cuerpos del lugar, se limpió la sangre derramada y se hicieron una serie de rituales de purificación.


Biritiba-Mirim y un decreto muerto

En 2005 el alcalde del municipio brasileño de Biritiba-Mirim (a 70 kilómetros de Sao Paulo) decretó la prohibición de la muerte, debido a que el cementerio del lugar estaba completamente lleno y el gobierno central no autorizaba la construcción de uno nuevo porque el lugar estaba emplazado en un santuario natural.

Si bien el proyecto de ley no prosperó por ser anticonstitucional, si funcionó como medida de presión ya que el Consejo Nacional del Medio Ambiente debió cambiar su normativa para que en 2010 fuera inaugurado finalmente un nuevo cementerio.


Biritiba-Mirim y un decreto muerto

Biritiba-Mirim

En 2005 el alcalde del municipio brasileño de Biritiba-Mirim (a 70 kilómetros de Sao Paulo) decretó la prohibición de la muerte, debido a que el cementerio del lugar estaba completamente lleno y el gobierno central no autorizaba la construcción de uno nuevo porque el lugar estaba emplazado en un santuario natural.

Si bien el proyecto de ley no prosperó por ser anticonstitucional, si funcionó como medida de presión ya que el Consejo Nacional del Medio Ambiente debió cambiar su normativa para que en 2010 fuera inaugurado finalmente un nuevo cementerio.


 

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