Morphsuits: El origen de “los enmascarados” en la moda

Cubrirse de cuerpo completo es un performance que lleva años y que en pasarelas se ha traducido de otras formas.

Por Luz LAncheros Metro World News

En un mundo donde hay millones de posts tratando de impactar a un ojo cada vez más necesitado de estimulación visual, en el último mes de la moda, un par de “enmascarados” captaron la atención. O bueno, lo han hecho desde hace algún tiempo, pero su presencia en front rows sigue causando intriga. Se trata del dúo Checking Invoices, con más de 73 mil seguidores, quienes prácticamente se “visten” cubriéndose todo el cuerpo y usan cosas de Balenciaga, Gucci y Fendi, entre otras grandes marcas. Y con todo cubierto, crean, desde su propia cuenta, imágenes de moda para brillar desde el anonimato (son dos personas que trabajan en fotografía y estilismo en Milán, Italia).

De esta manera, crean sus propias imágenes editorializadas, irrumpiendo en la “normalidad” de la calle para contrastar con las reacciones de la gente. “La moda es todo el tiempo mostrar quién eres, así que es una crítica en la apariencia”, dijeron a Dazed. Y, así, han sido imagen de Gucci (que es la marca más irónica de todas), entre otras marcas. Y de hecho, la firma italiana usó elementos similares para su desfile Fall/Winter 2017-2018, así como Richard Quinn, en Inglaterra, Balenciaga y Vetements. Incluso Rihanna, vestida de Gucci, tuvo este traje que la cubría toda.  Pero, ¿qué son estas piezas? ¿Cómo se llaman? ¿De dónde vienen?

Los morphsuits, camuflar para destacar

Si bien los vemos ahora con la cuenta de Checking Invoices y en películas como Vox Lux (que protagonizó Natalie Portman) y en videos como “Yo x ti, tu por mi”, de Rosalía, ya en pasarela los había puesto el diseñador belga Walter van Beirendonck. Son de origen teatral (se usan para camuflarse en el escenario) y en Japón se llaman Zentai, cuya traducción es ropa ajustada para el cuerpo entero, que se ha explorado en la cultura de los superhéroes y el ánime.

También tienen su origen en el teatro Kabuki (se llaman Kigurumi en el contexto teatral) y los usó en sus performances en los años 80 el artista Leigh Bowery, que fue un gran inspirador. Y claro, con todo este background, lo irónico es que destacan a la hora de criticar el afán de destacar (en el caso de Checking Invoices). Destacan a nivel performativo y editorial. Entonces, ¿cuál sería su lectura en el mundo 2.0?

La burla en la era de Instagram

La ironía no es nueva, sobre todo en la moda. Tampoco la crítica social, que tiene más de una lectura cuando se hace desde la performatividad.

“Parte de la sensibilidad en Instagram y de lo que mucha gente apoya o alaba como radical o novedoso se alaba justamente de esa manera por un desconocimiento de la misma historia, por una falta de la cultura de la imagen. Creo que la situación alrededor de los morphsuits, como lo que pasa alrededor de Diet Prada, surge de esto. Ahora bien, en cuanto a Leigh Bowery, lo que lo hizo radical fue borrar su rostro a través del disfraz para encarnar ese personaje femenino, como especie de reina madre, grande, gorda, imponente. Pero perturbó porque lo que hizo en gran parte no fue para construir una figura visual, sino para romper con la cotidianidad. Aquí lo que vemos es una versión pasada por agua, hecha para la cámara”, le explica a Metro William Cruz Bermeo, docente e historiador de moda de la Universidad Pontificia Bolivariana, sobre lo que representa Checking Invoices.

“No veo esto como una apuesta contundente sobre el anonimato. Se puede ser visualmente atractivo y disruptivo, se puede conmover y mostrar algo, pero hay varios agravantes: vivimos en una época donde la gente ama más una imagen que la realidad de la misma. También, en las redes ya se tienen lecturas sobre lo que gusta, lo que genera polémica, lo que conmueve, a través de colores, poses, etc. Eso es predecible. Esto lleva a una homogeneización de la imagen muy particular. Por eso no me los imagino irrumpiendo en la escena cotidiana, porque la moda tiene una imagen construida y desde ahí es más difícil crear imágenes contundentes”, explica.

Quizás no haya trascendencia o permanencia en una época en la que las plataformas que muestran la moda privilegian su carácter efímero. Quizás no sea su intención tampoco. Pero por ahora, son otra forma de sorprender, así sea de forma momentánea, a una industria cuyo lugar común es salirse desesperadamente de sus lugares comunes.


3 Morphsuits en pasarela


 

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