Descontento social y manifestaciones en Chile: Los motivos detrás de la furia

Manifestaciones pacificas y otras con destrozos y saqueos. Todo comenzó con el anuncio de alza y actos de evasión. No hubo reacción inmediata de las autoridades, acusan los expertos. ¿Los motivos de esta movilización social? Descontento acumulado.

Por consuelo Rehbein Metro World News

Han sido días de caos. El metro está detenido y con varias estaciones destruidas. El descontento de la gente ya no solo se concentra en Santiago, sino que en otras regiones de Chile también. Acciones vandálicas empañan la movilización, que durante el día es transversal. En distintos sectores del país se ven familias completas golpeando ollas, hasta que llegan agresores a pelear con carabineros. El toque de queda fue una medida aplicada para tratar de evitar esta situación, pero quisimos ahondar sobre los motivos que han llevado a la gente a movilizarse.

Conversamos con analistas políticos e historiadores sobre los motivos que hay detrás de este movimiento social, que según su parecer, ha sido mal entendido como movimiento político. Aquí no hay estructura, vocero, ni color. Varias de las fuentes consultadas concuerdan en que lo que mantiene unida a esta masa de manifestantes es el descontento social.

“Pierden credibilidad”

Patricio Navia, sociólogo y analista político señaló en esta línea que “los chilenos perciben que las reglas no son iguales para todos y que la élite no paga sus culpas igual que el resto”.  Entre los ejemplos más recientes, el analista mencionó los casos de fraude de las empresas Penta, SQM y la evasión de impuestos del Presidente Piñera en Caburga. “Hechos como éstos, donde una vez más se ve la diferencia entre la élite y las personas comunes, hacen que las autoridades pierdan credibilidad”, asegura Navia.

Aplicar fuerza no es la solución. Navia señala que hay acciones a corto, mediano y largo plazo. “A corto plazo, el Gobierno debería hacerse cargo de este aumento en el valor del transporte. Podrían redirigir fondos desde otras áreas”, añadió. Piñera ya hizo un anuncio en esta materia. Pero Navia va más allá. Apunta a que se debería trabajar en políticas que busquen erradicar estas diferencias sociales entre la élite, la clase política y el ciudadano de a pie. “Hay que hacer que todos paguen y que sean sometidos a las mismas reglas”, añadió.

“Las autoridades se han quedado atrás”

Jorge Olguín, historiador de la Universidad Central, recuerda que “La ‘Revolución de la chaucha’ dejó varios muertos y hubo toques de queda, esperemos que no se llegue a eso, pero todo es posible”. “La ciudadanía está ejerciendo su derecho a rebelión”, añade. El historiador considera que esta violencia directa es una respuesta a una violencia estructural. “Que una persona reciba apenas 150 mil pesos –un poco más de 200 dólares– de la AFP después de trabajar toda su vida, es un hecho violento”, ejemplifica.

“Puede que esto baje o que tengamos días aún más complejos, pero mientras los políticos no entiendan la naturaleza de esto, va a ir peor”, añade. Olguín concluye señalando que “estamos en otros tiempos, con estructuras diferentes. Hay otros liderazgos, que van más allá de tener o no tener una cabeza visible del movimiento”. “Las autoridades se han quedado atrás”, agregó.

Lenta reacción

El académico y analista político de la Universidad Mayor, German Silva aclara que “lo de los 30 pesos –de alza en el pasaje del metro– fue simplemente la gota que rebalsó el vaso”. “El gobierno reaccionó lento, reforzó la incertidumbre”, añadió. Silva señala que el momento en que el Presidente anunció congelar las alzar del metro no fue el correcto, porque a esas alturas ya existían muchas otras razones para seguir manifestándose. Entre ellas, malestar con los ministros y autoridades por sus dichos.

Sobre las medidas militares y el toque de queda, Silva añade que serán poco efectivas “porque esta generación no les tiene miedo”. “La única forma de arreglar esto será con una convocatoria más amplia, más social. No se puede resolver esto solo con política y mesas de trabajo”, concluyó.

Solución: anunciar un paquete de medidas sociales

El presidente de Fundación Participa, Daniel Ibáñez, concuerda. “La mitad de mis chilenos vive con menos de 400 mil pesos –unos 563 dólares aproximadamente– mensuales. Tienen que hacer piruetas para sobrevivir”, señaló. El abogado destaca que lo del metro quedó atrás y el foco ahora debiese ser resolver el descontento social.

“Si anunciaran un paquete con cambios en las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones), no más alzas en la luz y otra servicios y una rebaja de los sueldos de los parlamentarios, sería algo más real”, explicó. “Es condenable la violencia y se debe detener. Pero los militares en las calles solo sirvieron para detener los cacerolazos, pero no los destrozos. Responder con violencia no va a generar nada bueno”, finalizó.

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