Endometriosis: la silenciosa enfermedad que puede confundirse con dolor menstrual

Además de afectar considerablemente la calidad de vida de las pacientes, puede provocar infertilidad.

Por Nuevamujer.com

La implantación anormal de células del endometrio fuera de la cavidad uterina se denomina endometriosis, y lo hace pudiendo afectar ovarios, peritoneo, trompas uterinas, vejiga, uréteres, intestinos y recto. De hecho es una enfermedad más común de lo que se piensa, y que puede ser hereditaria. De tipo crónico y origen desconocido, suele diagnosticarse tardíamente, entre los 25 y 35 años, pese a que probablemente comienza al inicio de la menstruación regular. Por ello su diagnóstico es clave.

La manifestación del dolor

El doctor Marco Puga, ginecólogo y especialista en endometriosis de Clínica Alemana, explica que lo fundamental para identificarla es estar atentas a la sintomatología. “El dolor es la manifestación más frecuente de endometriosis. Y el problema del dolor es que las pacientes lo asocian al período menstrual porque su mamá, su hermana, una tía o amiga también sufría de dolor y le dijeron que cuando tuviera su primer hijo, se iba a pasar. Por eso es tan importante que existan campañas que adviertan y pongan al tanto de la existencia de la enfermedad. Porque el dolor es la manifestación más frecuente, pero habitualmente ese dolor no es uno cualquiera; la mayor parte de las veces es importante, severo, que altera la calidad de vida de las mujeres y que termina en que muchas de las pacientes no puedan hacer su actividad diaria con normalidad”.

Endometriosis

Puga señala que el problema es que como sociedad hemos trivializado el dolor de tal forma que todos aceptan que la menstruación debe doler. “Cuando le pregunto a una paciente, por ejemplo de una escala de 1 a 10, cuánto le duele, ¡me dice 8! ¿Y desde cuándo te duele así? ‘Hace 5 años’, responden… ¡Es algo imposible, que alguien viva con un dolor tan fuerte tanto tiempo y no lo trate! En un hombre sería impensable, pero en la mujer está asumido como algo normal. Ese es el gran problema, la trivialización, y que también tiene que ver con nuestro ámbito, el médico, porque como se trata de una enfermedad crónica básicamente se enfrentaba con la prescripción de analgésicos y eso ha cambiado mucho durante los últimos años”, explica.

Los avances

Aproximadamente el 10% de la población femenina fértil se ve afectada por endometriosis. Y de quienes la padecen, se estima que el 35% enfrentará problemas de fertilidad. La endometriosis es una enfermedad que provoca inflamación e irritación tisular que se repite cada ciclo menstrual. Esta inflamación puede tener varias consecuencias en el ciclo reproductivo, como son la interferencia en la maduración del óvulo, la ovulación y la fecundación del óvulo, así como provocar adherencias de tejido en la región de la mucosa de las trompas y superficie de los ovarios.

El doctor Puga indica que es muy importante que las pacientes estén tranquilas, porque efectivamente no todas quienes son diagnosticadas tendrán problemas de fertilidad. “Por otra parte, para las pacientes en que efectivamente se produce una disminución de su fertilidad, existen actualmente terapias para preservarla y que no la pierdan. Porque muchas pacientes diagnosticadas tienen por ejemplo 24 años, y no quieren perder su fertilidad pero tampoco ser madres todavía. Una forma de preservar su función fértil es preservando sus ovocitos, pudiendo usarlos a futuro en caso que la enfermedad llegue a dañar los ovarios, por ejemplo. La segunda herramienta son las mismas técnicas de reproducción asistida, como la fertilización in vitro u otras más simples que mejoran la fertilidad de las pacientes cuando ésta no funciona bien. Y lo mejor es que son técnicas con altas tasas de éxito”, asegura.

Tres tipos de endometriosis

Hay tres tipos de endometriosis, la superficial, la del ovario y la endometriosis profunda, que se llama así porque es capaz de meterse profundamente en los órganos, y que corresponde entre el 10 y el 20% de todas las endometriosis. “Esta última es la más compleja porque daña los órganos severamente, y debe tratarse porque va destruyendo los tejidos y puede causar graves problemas. Las otras dos, la superficial y la ovárica, muchas veces se pueden controlar con tratamientos hormonales y antiinflamatorios bien utilizados. Lo importante es que sean tratadas por un especialista, porque existen combinaciones de antiinflamatorios que funcionan mejor en algunos casos y la automedicación (que es frecuente para estos dolores) es compleja, porque además los antiinflamatorios no son inocuos. Cuando no son sufientes, o se genera el daño de algún órgano, es cuando la paciente requiere de cirugía”, indica el ginecólogo de Clínica Alemana.

La cirugía es una alternativa que se utiliza como una estrategia de tratamiento para el dolor y también para la fertilidad. No es una enfermedad progresiva y la mayor parte de las veces tiene una evolución estable. De hecho el tratamiento se adapta a cada paciente, es algo muy personalizado, de acuerdo a sus características de sintomatología.

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