Infografía, México: Carnicería por territorio narco

Informes de las autoridades federales revelan que hay nueve grandes cárteles disputando el territorio mexicano, con decenas de brazos armados y de nuevas estructuras criminales conformándose lentamente. Tras las declaraciones de Trump, estas organizaciones pasarán a designarse organizaciones terroristas por EU.

Por héctor escamilla Metro World News

Mientras que la Procuraduría General de la República de México consideraba hasta 2005 que había cinco grandes estructuras criminales disputándose el control del país, actualmente son nueve grupos los que mantienen la lucha para operar las rutas de trasiego de drogas hacia Estados Unidos, según informes de autoridades federales, del gobierno estadounidense y agencias de inteligencia.

A la par de este fenómeno, donde los grandes cárteles mantienen zonas de combate en varios estados por extender sus áreas de control, surgen otros grupos con la misma estructura de cártel, pero que se desprenden de escisiones  o se dedican a otras actividades como el narcomenudeo, robo de hidrocarburos, extorsión, secuestro o trata de personas. “En el caso de Jalisco tenemos, por ejemplo, La Nueva Plaza, que nace de una división del Cártel de Jalisco Nueva Generación en 2017 y que pelean las rutas de control procedentes del puerto de Manzanillo.

En el norte del país, Los Zetas han sufrido muchos golpes, pero no se han extinguido; hay una división que formó el Cártel del Noreste, donde el Huevo (Juan Gerardo Treviño Chávez) mantiene una disputa por Tamaulipas con los iniciadores de Los Zetas que se rebautizaron como Zetas Vieja Escuela”, mencionó Luis Razo, especialista en temas de seguridad.

En el caso de la Ciudad de México, destaca la aparición en los últimos años de, cuando menos, una veintena de células criminales que pelean por la venta de drogas al menudeo. “No es un mercado para nada despreciable, son miles de millones de pesos los que genera la ciudad por la venta de drogas al menudeo.

Mapa

Como ruta de trasiego, la Ciudad de México no es tan relevante, pero sí por el consumo en masa que pueda generar; por la disputa de las estructuras de territorios y la entrada de los grandes cárteles como el de Sinaloa o de Jalisco Nueva Generación por una rebanada del pastel”, agregó Razo, quien destacó que a eso se le deben sumar otras bandas dedicadas a otros ilícitos graves como la banda del H, la del Balta, o el de la Patrona.

De estos grupos en crecimiento también destacan Los Viagras en Michoacán, quienes cuentan con la misma capacidad de fuego que llegaron a tener Los Caballeros Templarios en sus años de mayor fortaleza o las agrupaciones que se han originado en Guerrero, procedentes de los remanentes de los Beltrán Leyva, como Los Rojos, Los Ardillos o el Cártel Independiente de Acapulco.

Según el recuento de las autoridades federales, los brazos armados son una constante en las luchas de poder de los grandes cárteles. En el caso del Cártel del Golfo, cuenta con, al menos, ocho grupos paramilitares para sus actividades, entre ellos Los Metros, Rojos, Dragones, Escorpiones o Sombras, todos ellos de gran letalidad. En la frontera de Tamaulipas mantienen una lucha encarnizada con La Tropa de la Muerte del Cártel del Noreste.

El Cártel de Sinaloa también destaca por contar con una decena de grupos armados a su disposición y que en los últimos años han concentrado en la península de Baja California, por un lado combatiendo contra el Cártel de Jalisco las operaciones de trasiego en la zona de Los Cabos, mientras que en Tijuana y Mexicali pelean con sus viejos enemigos, el Cártel de los Arellano Félix, quienes acabaron haciendo una alianza con sus nuevos enemigos, el Cártel de Jalisco Nueva Generación.

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