Muchos son los desafíos para la reconstrucción de Notre Dame

Asuntos estructurales, de reglamentación y sobre decisiones de diseño generan controversias que podrían retrasar la restauración del monumento histórico en Francia. Metro habló en exclusiva con un experto francés en monumentos sobre cada uno de los retos en este proyecto bajo la mirada del mundo.

Por Gila Ríos Especial desde París para MWN

Una gran barrera de concreto, láminas y rejas encierran actualmente la explanada y la Catedral de Notre Dame de París. Las multitudes de turistas y habitantes locales congregadas frente y dentro de ella antes del incendio del pasado 15 de abril, se redujeron a unos cuantos paseantes que se conforman con admirar o tomar fotografías a través de rejillas que les impiden el paso.

Al recorrer la inmensa barrera se pueden ver grandes grúas, andamios y materiales de construcción. En el lugar donde hace algunos meses las grúas desplazaban continuamente materiales a lo largo de la catedral, la actividad ha desaparecido casi en su totalidad.

Muchos son los desafíos que se avecinan antes de que el monumento más visitado de Europa reabra sus puertas al público.

500 toneladas de acero ponen en riesgo la catedral  

En el 2018 un andamio de 500 toneladas fue construido en el techo de Notre Dame para restaurar la flecha –construida por el arquitecto Eugène Viollet-le-duc en el siglo XIX– que se derrumbó a causa del incendio el pasado mes de abril. Los 50,000 tubos de acero que conforman dicho andamio se convirtieron en el principal desafío, como lo comenta en exclusiva para Metro Julien Lacaze, vicepresidente de la asociación Sites et Monuments, primera asociación de defensa del patrimonio en Francia. “Desde mi punto de vista el primer desafío es estabilizar definitivamente el monumento. Existe el problema del desmontaje del andamio que se había establecido para restaurar la flecha y que ahora representa una amenaza para la catedral ya que se deformó a consecuencia del incendio”.

El andamio fue expuesto a más de 800 grados centígrados durante el incendio, lo que provocó que los tubos se fundieran entre sí y se soldaran. Esta estructura no puede desmontarse de forma ordinaria como lo explica Julien Lacaze, “el andamio formó un bloque, y nosotros creemos que este bloque ayuda a que el monumento se sostenga actualmente. Sin embargo, al mismo tiempo, se trata de un andamio muy pesado que puede ser peligroso para la catedral. Así que hay que conseguir retirarlo sin desequilibrar el monumento. Este procedimiento es el más delicado y complicado”.

Si la instalación se derrumbara destruiría por completo las bóvedas que se encuentran debajo, por lo que “una vez que se haya retirado el andamio, sin que la construcción se derrumbe, ya se habrá ganado la primera parte”, afirma.

La ley Notre Dame

Existe otro desafío considerado por Julien Lacaze como un reto intelectual. Éste consiste en saber qué se hará para restaurar la catedral, cómo se hará y en qué marco legal. “Por lo pronto ya se ha establecido un marco legislativo. Existe la denominada ley Notre Dame”, explica.

El pasado mes de julio el parlamento francés aprobó un proyecto de ley sobre las obras de restauración de la catedral. El texto tiene como objetivo organizar y controlar la colecta de donaciones de todo el mundo, además de coordinar las obras de reconstrucción.

El presidente Emmanuel Macron declaró al día siguiente del incendio su deseo de restaurar la catedral en cinco años, a tiempo para los Juegos Olímpicos de París 2024. Sin embargo, algunos especialistas consideran este objetivo como irreal ya que los daños provocados por el incendio son importantes y la restauración complicada.

Asimismo, la ley Notre Dame ha sido considerada polémica debido a varias derogaciones a las reglas de urbanismo, del patrimonio y de protección al medioambiente previstas en el texto con el fin de acelerar las obras.

¿Una reconstrucción idéntica o un toque más contemporáneo ?

Cómo será reconstruida la catedral es otro desafío que genera gran polémica. Por un lado se encuentran los que están a favor de un “gesto contemporáneo” en la obra, entre estos el presidente Emmanuel Macron. Por el otro, especialistas como Julien Lacaze consideran que lo más apropiado es una reconstrucción idéntica.
Este debate se ha centrado en la flecha de Violet-le-duc. “Existe el tema de cómo se reconstruirá la flecha.

Por nuestra parte, estamos a favor de respetar la Carta de Venecia, documento internacional el cual dice que se debe respetar la evolución de los monumentos y, por lo tanto, todas las aportaciones significativas de cada época. Así pues, evidentemente, la flecha de Viollet-le-duc es considerada como un aporte significativo”, afirma Lacaze.

La Catedral de Notre Dame es un monumento construido en la Edad Media, no obstante ha tenido varias transformaciones y aportaciones de otras épocas. Por ejemplo, las aportaciones realizadas en el siglo XIX al portal central de la catedral,  así como la restaurarción de un gran número de esculturas y la construcción de la flecha, entre otros cambios. Así lo explica Julien Lacaze, “Notre-Dame es también un monumento del siglo XIX. Para nosotros esta flecha es la obra maestra de Viollet-le-duc, o al menos lo es en su intervención arquitectural en la catedral. Desde nuestro punto de vista es absolutamente necesario restaurarla tal como era, ya que tiene una gran importancia para el monumento y también para la historia del siglo XIX”.

La Carta de Venecia indica también que el elemento a reconstruir deberá ser distinguible, es decir, “no se trata únicamente de rehacer el elemento idéntico en su totalidad”, asegura Lacaze, “por ejemplo, utilizar materiales contemporáneos para reconstruir la flecha nos parece una idea bastante viable”, asevera.

Las obras de seguridad terminarán a finales de la primavera del 2020. Mientras que un concurso internacional de arquitectos se llevaría a cabo solo si se elige el “gesto contemporáneo” para reconstruir la flecha; cuestión que se resolvería a finales de ese mismo año. En cuanto a la reconstrucción propia de la catedral, los trabajos están programados para comenzar en el 2021.


“Es una catástrofe”

Valérie es responsable del restaurante Le Tambour d´Arcole, que se encuentra en la Isla de la Cité donde está ubicada también la catedral de Notre Dame de París.

Para ella, lo que pasó con Notre Dame “es una catástrofe, es un verdadero drama desde el incendio. Aquí antes trabajábamos nueve personas. Hoy no hay más que el cocinero y yo. Es inverosímil. Antes del incendio teníamos hasta 100 cubiertos en domingo, 200 en todo el fin de semana. Hoy, por ejemplo, sólo hemos tenido dos”.

“Entre la calle d´Arcole y la calle du Cloître Notre Dame han habido aproximadamente 300 despidos. Hay alrededor de 50 comercios entre estas dos calles, y en cada comercio entre tres y cuatro personas han tenido que ser despedidas”, explica a Metro

“Antes de la catástrofe los turistas venían a Notre Dame y entraban, como es gratis hacían largas filas y había mucha gente. Permanecían en la fila durante una hora, hora y media y después se dirigían a los restaurantes. Pero hoy en día, es terrible, la gente solo viene, mira la fachada, toman fotos y luego se van”.


 

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