Brad Peyton: “Teníamos que mostrar toda una devastación”

Como parte de la promoción de Rampage, tuvimos la oportunidad de conversar con el director Brad Peyton, quien nos compartió los retos detrás de trabajar en una cinta realizada con CGI, su inspiración a lo largo de los años y un poco de su niñez.

Por Fernando Farciert Flores Metro World News

Antes de trabajar en la película, ¿estabas familiarizado con Rampage?

— Sí, cuando era niño había un Arcade en el Centro Comercial, en donde solíamos jugar Rampage y NBA Jam. Tengo que reconocer que no soy tan fan como Dwayne, ya que él inmediatamente me dijo, ‘Rampage es uno de mis juegos favoritos en la historia’, a lo que sólo pude decir, ‘amigo, ¿no tienes un Xbox o algo así?’. Yo soy más un jugador casual, pero sabía que no había mucha historia dentro del título original; literalmente sólo tenías que destruir un montón de edificios.

El proceso de transformar el videojuego a una película fue muy interesante, de hecho la falta de historia fue una gran ventaja, ya que, a diferencia de juegos como Assassin’s Creed o Call of Duty, no teníamos que incluir toda una mitología dentro de la cinta.

Brad Peyton

¿Cómo llegaste a la premisa final de la cinta?

— Parte del reto era poder actualizar el concepto del juego a una película de la actualidad y, por más gracioso que parezca, aprovechar la tecnología disponible hoy en día para crear monstruos grandiosos. En términos del juego, sabíamos que contaba con personas capaces de transformarse en criaturas gigantes pero, ¿cómo es que un animal se vuelve tan grande? Terminamos introduciendo toda una tecnología a la trama, la cual tiene la capacidad de infectar a un ser vivo de tamaño normal para convertirlo en algo enorme. Además, en lugar de mostrar a los animales como los villanos, preferimos mostrar a los humanos como los responsables.

Creo que dentro de la relación entre el personaje de Dwayne y George [el gorila] hay un sentido de responsabilidad.

Al final, sí tuvimos que regresar al videojuego para decir, ‘esto es lo que necesitamos, tenemos que mostrar esto’. Sé que la gente que vaya a ver la película esperará ver la destrucción de toda una ciudad. Estoy consciente de que la cinta se llama ‘Rampage’, así que teníamos que mostrar toda una devastación.

¿Me puedes hablar sobre la producción del filme?

— Siempre tiendo a trabajar con el mismo grupo de personas –el mismo diseñador de producción, supervisor de efectos especiales, editor, etc. Cuando hicimos San Andreas, visitamos siete casas productoras para trabajar los efectos especiales. Sin embargo, [con Rampage] fue la primera vez que una casa grande (Weta Digital) se me acercó y me dijo, ‘queremos hacer una película’.

Tuve la oportunidad de conocer a Peter [Jackson] durante la filmación de San Andreas en Australia. Después de pasar un buen rato con él, terminé viajando a Nueva Zelanda para conocer a todo su equipo. Durante la velada, tuve muy buenas conversaciones con la mayoría de ellos, por lo que, en algún momento, alguien dijo, ‘nuestras instalaciones están abiertas, amamos tus filmes, nos pareces un gran tipo y, después de haber hecho todas las entregas de The Planet of the Apes, creemos que somos muy buenos diseñando criaturas’.
Todo fue demasiado rápido, pero mi experiencia al trabajar con ellos fue fenomenal. Creo que nunca había compartido ideas con un equipo tan artístico.

A pesar de que la estrategia de Weta fue muy agresiva, entregaron un trabajo fantástico. ¿Cuál fue el mayor reto al trabajar en la cinta?

— Creo que el hecho de que tres de los personajes principales no pudieran ser grabados. Al final, los cocodrilos no alcanzan ese tamaño y los lobos no vuelan. Tomando eso en consideración, puedo decir que la cinta fue muy demandante. Por ejemplo, en una secuencia, Dwayne tenía que lanzar una granada hacia el monstruo, así que tuvimos que definir un lugar para construir una pequeña canasta, la cual iba a servir como referencia para los efectos especiales.

¿Qué esperas transmitir con la película?

— Espero regalarle a le gente momentos. No importa si rompo con el esquema de alguno cineastas, ya que de verdad espero que los espectadores reciban algo más. A pesar de que a veces es complicado, siempre trato de incluir algún elemento dramático.

Trato de pensar las cosas como si fuera la audiencia, así que siempre trato de ofrecer algo especial y único. Quiero que el algún punto digan, ‘¡¿Qué?! ¿Tiene alas?’, en verdad amo eso. De hecho pasé mucho tiempo conversando con expertos en genética para poder ofrecer la experiencia completa.

Mencionaste que siempre es importante darle a la audiencia lo que quieren, ¿por qué?

— Es un balance un poco complicado, ya que quieres darles, hasta cierto punto, lo que esperan y quieren, pero debes dárselos de una forma inesperada. Siempre busco que la gente se sienta bien al momento de abandonar la sala, lo que me lleva a preguntarme, ¿cómo lo puedo lograr? Al final, eso depende de mí. En una comedia romántica, sabes que es altamente probable que los protagonistas terminen juntos, pero el contenido de la cinta es lo que hace que la gente vaya a verlas.


A diferencia de juegos como Assassin’s Creed o Call of Duty, no teníamos que incluir toda una mitología dentro de la cinta


Yo crecí con Spielberg, Cameron, Lucas, Star Wars y leyendo cómics de Marvel. Siempre estuve buscando mi lugar en el mundo. Así que cuando hago una película, siempre intento sentirme increíble al final y, en ocasiones, con alguna sorpresa.

Toda mi niñez la pasé en una ciudad de clase socioeconómica media-baja, en donde tuve la oportunidad de pasar mis cumpleaños en el cine, lo cual, para mí, era la mejor experiencia de la historia. En mi opinión, ir al cine es como conocer a un amigo súper nerd con quien pasar dos increíbles horas.

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