Amara quiere ser la Celia Cruz de los milenials

Por MetroRD

La cantante Amara La Negra quiere que las mujeres afrolatinas aparezcan en las telenovelas, películas y en las revistas, a la vez que aspira a ser para los jóvenes de hoy el ícono que en su día representó Celia Cruz, a quien conoció de niña cuando era bailarina del programa “Sábado Gigante”.

Amara, cuyo nombre real es Diana de los Santos, conversó con Efe en Detroit, donde participa como embajadora en un evento de Planned Parenthood, la mayor red de clínicas de salud sexual de Estados Unidos, y que atiende, sobre todo, a mujeres con pocos recursos.

Aunque ahora firme contratos discográficos, grabe películas para Netflix y sea considerada una de las personas más bellas para la revista People, esta joven de origen dominicano no siempre lo tuvo fácil, y ella misma fue una adolescente que usaba los servicios de Planned Parenthood y los cupones de alimentos (“Food Stamps”).

La cantante de pop urbano, protagonista del programa “Love & Hip-Hop” de VH1 conoció a Celia Cruz, a quien le encantaría decirle “que su esfuerzo valió la pena” y que “su humildad y energía” le inspiraron para tomar convertirse en un ícono de la generación milenial.

Celia Cruz fue la única afrolatina que pudo tener como referente durante su infancia y lamenta que, 20 años después, esa discriminación continúe.

“No estamos en las telenovelas, ni en las películas, ni en las portadas de revistas. No estamos en ningún sitio y cuando por fin nos ponen somos las esclavas, como en “Xica Da Silva”, o las chachas, las nanas o las drogadictas”, criticó Amara.

La artista detalló que no fue hasta los 6 o 7 años cuando empezó a darse cuenta de que la trataban diferente a los demás, e incluso en el programa donde bailaba de pequeña la solían colocar al fondo o bien al medio, ya que destacaba demasiado al ser la única negra.

Desde entonces, decidió no dejarse “pisotear” y convencer a las afrolatinas de toda América de que tienen que abrazar “su color de piel, la textura de su pelo y las facciones de su rostro”, ya que cree que ese mensaje, el de aceptarse a sí misma, trasciende su música.

“Quiero ser una leyenda y no necesariamente a través de mi música. Ganar un Grammy o un Billboard es fácil si trabajas bien, pero yo aspiro a tener un Nobel de la Paz porque eso quiere decir que hiciste una diferencia en el mundo”, expresó la artista, cuyo mayor miedo es que su legado “caiga en el olvido” el día que muera.

También refirió que en esta industria del entretenimiento, pasan muchas cosas feas a las mujeres. “Esta es una industria predominantemente de hombres, que juegan con tus ilusiones y sueños, y hay muchas chicas que caen y les suceden violaciones. “Nadie debe tomar decisiones sobre tu cuerpo y, si bien entiendo el punto de vista de cada uno, Dios nos dio a cada uno nuestros cuerpos para que tomáramos nuestras propias decisiones”, apuntó.

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