Tyler Labine: “No calificaría a Escape Room como horror”

Por Félix Caraballo Metro World News

El mes de enero nunca se ha caracterizado por recibir cintas de grandes presupuestos cuando de cine hablamos, por varias razones, entre las que destacan la decisión de los estudios de evitar competir con los grandes estrenos de diciembre que todavía se exhiben en enero, el interés por las películas con potencial de premios y las bajas temperaturas en EE. UU. que provocan menos asistencia a las salas. Por tanto, se inclinan estratégicamente por estrenar cintas de presupuestos moderados, dirigidos a nichos en particular, que les garanticen buenos dividendos en la taquilla.  Ese es el caso de la propuesta de terror sociológico de Sony Pictures “Escape Room”. La cinta presenta a un grupo de desconocidos que tiene que utilizar su ingenio y sabiduría para escapar de las terribles circunstancias que los mantienen atrapados.  Metro tuvo la oportunidad de conversar con uno de sus protagonistas, Tyler Labine.  El actor canadiense, que se dio a conocer en lo que se considera un filme de culto, “Tucker & Dale vs. Evil”, compartió detalles sobre la cinta “Escape Room”, además de su experiencia en la isla mientras grababa la serie “Start-Up”.

Escape Room

A juzgar por el “trailer” de Escape Room, parecería más un “thriller” que un filme de horror,  como una mezcla entre Cabin in the Woods y Saw.  Cuéntame un poco sobre este filme.

—Tienes razón, no la calificaría como un filme de horror. No fue nuestra intención hacer una película de horror. Desde un principio, queríamos hacer un thriller psicológico. Es fácil compararla con otras franquicias, pero eso es solo en la superficie.Cuando te adentras en el filme, te das cuenta que no es como Saw ni Cabin in the Woods, pero sí hay una mezcla de géneros, donde podemos unir el humor con algo estremecedor; elementos psicológicos con horror.

Luce como el tipo de filme del cual no puedes decir mucho de la trama para no revelar demasiada información.  ¿Qué me puedes decir de tu personaje?

—El personaje se llama Mike y es el más viejo del grupo y le tiene fobia a la tecnología. Quiere participar en este juego desquiciado y no acepta la realidad de que no es un juego. Fue un personaje genial. Es del sur de los EE. UU.; un camionero, quien teme que los robots nos quiten los trabajos.  Su mejor destreza es poder leer a la gente y fue muy divertido encarnarlo.


No fue nuestra intención hacer una película de horror. Desde un principio, queríamos hacer un thriller psicológico. Es fácil compararla con otras franquicias, pero eso es solo en la superficie.


No es la primera vez que trabajas en este género de filme.  ¿Qué es lo que te atrae?

—Yo hago mucha comedia y drama, pero me interesa este género porque pienso que en los “thrillers” es donde ocurre lo más emocionante para un actor.  Te dan estos riesgos los cuales no existen en la vida real. Te brindan estas realidades elevadas y es nuestro trabajo hacerlas creíbles.  Como actor, es más divertido y emocionante porque estás suspendiendo tu incredulidad y haciéndolo real.

Los géneros de thriller y horror están más en boga que nunca.  ¿Piensas que eso es lo que la gente está buscando?

—Creo que, anteriormente, los filmes de horror eran más puros. Después hubo una fase donde el horror se centraba en lo sangriento. La gente se aburrió de eso y dejó de ver estos filmes al no transmitir un miedo verdadero. Ahora la gente está buscando ese miedo, con el cual todos podemos relacionarnos. Además, creo que la gente se ha dado cuenta de que tienes que contar con el humor en todo. Desde los filmes de “Marvel” hasta a las independientes más pequeñas, tienes que añadirle humor para hacerlas reales.

Trabajaste en la serie Startup.  ¿Pudiste trabajar en Puerto Rico?

—Sí, me encantó. Cuando fui el año pasado, la situación estaba difícil por lo del huracán María, y me sentí culpable de estar filmando una serie televisiva mientras los puertorriqueños lidiaban con esa tragedia.  Sin embargo, me di cuenta de que fue algo positivo debido a la cantidad de trabajos que genera.  Casi todos los que trabajaban en el show eran locales. Y lo que me impresionó es que, a pesar de la situación, había mucha alegría. Estuve durante las Fiestas de la Calle San Sebastián y es imposible no contagiarse con esa alegría. Siento que los americanos en EE. UU. se ahogan en su miseria, pero ustedes encuentran una manera de seguir sin parar.  Encontré eso muy inspiracional.  Me divertí y comí mucho. Por cierto, aumenté mucho de peso.

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