¿Qué tan real es “Green Book”?

Nick Vallelonga nos cuenta sobre sus arduos esfuerzos por contar la increíble historia de su padre: “La gente se emociona cuando la ve porque no es falso”. Se estrena hoy en RD

Por Gregory Wakeman Metro World News

La extraordinaria historia real de Green Book sobre el guardia americano de descendencia italina Tony Lip conduciendo al pianista afroamericano Dr. Don Shirley a través de unos Estados Unidos segregados a principios de los sesenta, se siente casi muy cinemática para ser verdad.

Divertida y sincera, así como poderosa y relevante, el público probablemente cuestionará gran parte del drama que interpreta Viggo Mortenson junto a Mahersala Ali.

Recientemente tuve la oportunidad de hablar con el co-escritor Nick Vallelonga sobre “Green Book”, quien ansiosamente insistió en que la película era casi 100 % verdadera. Algo que bien sabe ya que Tony Lip era su padre y tuvo el gran honor de ver como se desarrolló su amistad con Dr. Shirley.

¡Lo viví! Yo estaba allí cuando ocurrió. Conocí a Don Shirley cuando se hizo la película. Subí a su departamento sobre el Carnegie Hall.

“Todo es verdad. Pero movimos las cosas. Obviamente nos permitimos algunas licencias creativas porque teníamos que conectar los puntos”, aclara Vallelonga.

“Pero lo más importante fue llenar la película con problemas sociales que son importantes para las personas y el humor. Pero el humor sale de los personajes. Así que tuvimos que ser sinceros con la historia y los personajes”.

“No podíamos inventar algo. Porque si inventábamos algo, sería falso y la película se sentiría manipuladora. La historia era tan interesante, diversa y divertida por sí misma que no tuvimos que hacer eso”.

“Así que nos mantuvimos fieles a ella. Movimos cosas, combinamos algunas otras, pero nos mantuvimos fieles a ella. Es por eso que la gente se emociona cuando la ve porque no es falso”.

Vallelonga siempre había sabido que la amistad entre Tony y Don estaba hecha para ser una película.
“Siempre me habían gustado las películas de niño. Yo estuve en ‘El Padrino’ de niño. Pero incluso cuando era adolescente sabía que esta iba a ser mi película. La historia es increíble”.

“Comencé a grabar a mi padre contándomela. Luego, durante mis 20 me puse más serio al respecto. Él me decía, ‘Claro, tienes que hablar con Dr. Shirley y conocer su lado de la historia y que te dé su permiso’. Hice todo eso”.

Sin embargo, Vallelonga tuvo que esperar su tiempo antes de comenzar a trabajar en “Green Book”.
“Dr. Shirley no quería que esta película se hiciera hasta después de que él se fuera. Él tenía sus razones. Así que tuve que respetar eso. Tanto él como mi padre fallecieron en 2013, así que ahí me puse a realizarla”.

“En realidad hablé con James Gandolfini al respecto. Pero luego él también falleció. Fue entonces en 2015 cuando hablé con Brian Currie. Lo trajeron para que escribiera conmigo, y se lo llevó a Pete Farrelly.

“Fue cuando decidí dejarla ir, dársela a Pete para que la dirigiera, y simplemente escribirla con él y producirla”. Porque creí que era el hombre adecuado para difundir esta historia”.

“Sabía lo que podría llegar a ser. Me fue difícil rendirme. Porque quería dirigirla yo mismo. Incluso dirigí unos cortometrajes para prepararme”.

“Estaba esperando, esperando, esperando. Pero luego me di cuenta de que esta historia era más importante que yo. Así que puse a un lado mi ego e hice todo lo posible para difundirla”.

“Y estoy muy feliz de haberla hecho, porque es un hermoso homenaje a mi padre, a Dr. Shirley y a mi familia”.

Pero, ¿cuán involucrados estuvieron su padre y Dr. Shirley para ayudar a construir la historia?

“Ellos proporcionaron las viñetas. ‘Hicimos esto, hicimos eso, esto es lo que sucedió y lo que sucedió en el viaje. ‘Tu padre era un tipo increíble. Pero cuando lo conocí no podía hablar. Así que tuve que enseñarle’. Cosas como esas”.

“Mi madre se quedó con todas las cartas. Eso fue algo que realmente me empujó hacia adelante porque había mucha información en esas cartas. Dónde estaban, porque tenían estampillas”.

“Podías ver a mi padre cambiar en las cartas, también. Contando como tocaba Dr. Shirley, diciendo lo hermosa que era su música, lo genial que era, lo mucho que confiaba en él y el no querer decepcionarlo”.
“Podías ver el cambio en mi papá y la amistad crecer. Combinado con todas las historias de mi infancia. El hecho de que fuera una película se hizo obvio”. concluye Vallelonga.

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