La Favorita reta a llorar y reír

La cinta dirigida por Yorgos Lanthimos llega esta semana con la promesa de ser una película de época diferente

Por VIVIANA ORTIZ Metro World News

Una de las grandes rivales de Roma, de Alfonso Cuarón, es la cinta de The Favourite (La Favorita). Ambos largometrajes tienen 10 nominaciones al Óscar y competirán directamente en seis de ellas: Mejor película, Mejor director, Mejor actriz, Mejor actriz de soporte, Guión original y Fotografía.

La Favorita es dirigida por Yorgos Lanthimos y está protagonizada por Emma Stone, Rachel Weisz, Olivia Colman, Nicholas Hoult, Joe Alwyn y Mark Gatiss. Esta historia está a unos días de llegar a los cines. En Estados Unidos se estrenó el pasado mes de noviembre y en su primer fin de semana recaudó 422 mil dólares, en cuatro cines. En su segunda semana, la película se extendió a más salas y logró recaudar 1.1 millones de dólares. Para la tercera semana, la película ya se proyectaba en 94 cines y ganó 1.4 millones de dólares.

Publimetro obtuvo algunas reacciones de Nicholas Hoult, quien interpreta a Robert Harley. Hoult contó cúal fue su reacción a leer el guión al que considera  “divertido, agudo, mordaz y conmovedor”.

“Fue una de las mejores cosas que jamás haya leído. Sabías a lo que te estabas enfrentando. Podía sentirlo dentro de la mente de Yorgos, pero lo que me pareció interesante es que era la primera vez que estaba lidiando con una historia real”, y agregó,  “por lo general, con los dramas de época, la escritura puede ser aburrida. Este guión no es el caso”.

Nicholas también reveló lo que piensa de Harley y el reto que significó interpretarlo.

“Es maquiavélico, mordaz, divertido y muy perverso. Me pareció que iba a ser muy divertido interpretarlo. Pero, para ser honestos, no estaba muy consciente de la época, y en la versión del guión que leí había menos descripciones de personajes. Para la audición, tuve una lectura con Yorgos, y una semana después acabé en el ensayo preliminar, donde conocí a Nadia Stacey, quien fue la diseñadora de peinados y maquillaje. Ella se me acercó y me dijo, ‘¿Ya habló alguien contigo con respecto a tu apariencia en la película?’. Le respondí, ‘No… ¿alguien debió de haberlo hecho?’. Y me dice: ‘Bien… supongo que tendré que mostrarte lo que tenemos en mente’”.

“Después llegué con Sandy Powell, la diseñadora de vestuario, me puso unos tacones de ocho centímetros, pelucas enormes, maquillaje… un  atuendo maravilloso. Se volvió cada vez más excéntrico y estrafalario conforme avanzábamos, pero fue así como se forjó la personalidad del personaje”, describió.

Otro de los momentos claves de Nicholas Hoult al trabajar en esta producción fue el hacer contacto con Yorgos Lanthimos, quien lo sorprendió con sus palabras.

“Recuerdo un momento en el que se me acercó y me dijo, ‘¿qué tipo de película crees que es ésta?’. Y agregó, ‘No estamos completamente seguros, todavía estamos intentando descifrarlo, para ser honestos’. Todo esto te daba la impresión de que no iba a funcionar. Si la mayoría de los directores te pusieran en esa posición, te sentirías bastante vulnerable y quizás  te quedarías congelado. Pero con Yorgos tiene el efecto contrario, y de alguna manera logra crear un ambiente donde ese carácter juguetón y libertad que te da es precisamente lo que hace que el filme sea lo que es y, en cierto modo, seas capaz de interpretarlo justo de la manera en la que quiere que sea”.

Nicholas Hoult también habló sobre la dualidad de la cinta, la cual sale de lo común en comparación de otras historias de época, “lo que me encanta es que hay muchos momentos que dividirán a la audiencia.

Momentos en los que algunos reirán, y otros llorarán al mismo tiempo. Es lo que hace tan brillante a esta película; funciona de ambas maneras. Incluso cuando yo la vi –y a sabiendas de a dónde iba– pensaba,  ‘eso es divertido, pero también es muy trágico’. Es una gran contradicción”, sentenció el actor.


¿De qué trata?

Principios del siglo XVIII. Inglaterra está en guerra contra Francia. Una reina debilitada, Anne (Olivia Colman), ocupa el trono, mientras que su amiga Lady Sarah (Rachel Weisz) gobierna, en la práctica, el país en su lugar, debido al precario estado de salud y al carácter inestable de la monarca.

Cuando una nueva sirvienta, Abigail (Emma Stone), aparece en palacio, su encanto seduce a Sarah. Ésta ayuda a Abigail, la cual ve una oportunidad para regresar a sus raíces aristocráticas. Como la política ocupa gran parte del tiempo de Sarah, Abigail empieza a acompañar con más frecuencia a la reina.


 

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